La ultraizquierda europea, en horas bajas

El auge del populismo y el giro a la izquierda de la socialdemocracia están mermando a la extrema izquierda, que resiste mejor en el sur de Europa. Sus votos, sin embargo, son clave para mantener a cinco Gobiernos en la UE

A la izquierda de la socialdemocracia y heredera de la tradición comunista y anticapitalista, la ultraizquierda vive horas bajas en Europa. Considerada durante décadas como la representante del voto protesta, ve cómo sus apoyos merman a medida que se consolida la ultraderecha, populistas con los que comparten el discurso anti europeo, el proteccionismo económico y el rechazo a la globalización.

Además, el giro a la izquierda emprendido en los últimos tiempos por el SPD alemán, los laboristas británicos o el PSOE aumentan su constante sangría de votos. En las elecciones europeas de junio, el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL) quedó relegado a séptima fuerza con un 5,46% de votos y 41 escaños.

Sin embargo, esta posición marginal en el Parlamento Europeo difiere de su relevancia política en muchos países del sur y norte de Europa, donde sus diputados son clave para la estabilidad de muchos Gobiernos de centro izquierda. Ése es el caso de Portugal, donde el socialista Antonio Costa gobierna desde 2015 con el apoyo parlamentario del Partido Comunista y el Bloque de Izquierdas.

En España, el PSOE firmó tras las elecciones del 10 de noviembre un pacto con Unidas Podemos (UP), que no ha dejado de perder apoyo electoral desde que irrumpió con fuerza en el Parlamento con un 20,6% en 2015. El mismo año en que el líder de Syriza, Alexis Tsipras, revolucionaba el panorama político europeo convirtiéndose en el primer jefe de Gobierno de extrema izquierda. Su paso por el Gobierno dio un baño de pragmatismo que los griegos no premiaron en las elecciones de septiembre.

En la Europa nórdica, la Alianza de Izquierdas es socio de coalición en Finlandia, mientras que formaciones izquierdistas apoyan parlamentariamente a los Ejecutivos en minoría de Dinamarca y Suecia. La Francia Insumisa de Jean Luc Mélenchon, tercero en la primera vuelta de las presidenciales de 2017 con un 19,6%, cae a un 8% pese a la irrelevancia del PS.