Putin gobernará en la sombra

Rubén Ruiz Ramas, profesor de Ciencias Políticas en la UNED, analiza el último movimiento del líder y la situación actual de Rusia tras la dimisión en bloque del Gobierno de Medvedev

Dmitry Medvedev (D) y Vladimir Putin (I) a su llegada al XII Congreso del partido político Rusia Unida en MoscúSERGEI CHIRIKOVEFE

LA RAZÓN ha podido entrevistar a Rubén Ruiz Ramas, profesor de Ciencias Políticas en la UNED, para dilucidar cuál es la situación actual en Rusia tras la dimisión en bloque del Gobierno actual encabezado por el primer ministro, Dimitri Medvedev, como consecuencia de las “sustanciales” reformas constitucionales que quiere implantar Vladimir Putin. Además es primer editor, junto a Jesús de Andrés (UNED) y Javier Morales (UCM), del libro de reciente publicación (2020): “La Unión Europea y Rusia cara a cara: relaciones, conflictos e interdependencias”, editoral Tiránt Lo Blanch.

Con estos cambios propuestos por Putin, ¿está preparando su transición?

Por supuesto que sí. Putin lleva tiempo cavilando en cuanto a la sucesión en la Presidencia y el escenario futuro tanto para la persona que le pueda suceder como para el equilibrio entre los distintos poderes del Estado, el Ejecutivo y el Legislativo en particular, y también el propio equilibrio entre el Gobierno y la Presidencia. La pretensión de Putin es proyectar una capacidad propia de influencia en el futuro cuando él ya no sea presidente, ya que su intención se entiende que no es la de cambiar la Constitución para proporcionar a su sucesor la oportunidad de postergarse en el cargo. Por otro lado, otra de sus intenciones es poder seguir ejerciendo un poder directo en un tipo de Gobierno que tras las reformas tendría más poder asegurándose de que este Gabinete lo formarían personas leales a él. En definitiva, prefiere tener una dirección del poder en Rusia más colegiada, con un mayor equilibrio entre la Presidencia y el Gobierno, el primer ministro, porque así puede introducir a distintas figuras que pertenecen a distintas familias que hasta el momento le han sido leales.

¿Las propuestas presentadas para la reforma de la Presidencia van encaminadas a evitar que su sucesor no ejerza más de dos mandatos?

Sí, los cambios que se quieren introducir van en la línea de que este sucesor no pueda estar al cargo durante más de dos mandatos.

En cuanto a Medvedev, ¿qué valoración tiene sobre nuevo cargo de vicepresidente del Consejo de Estado, ya que hasta ahora no existía?

Entiendo que ese nombramiento responde en primer lugar a que se mantenga la visión del propio Medvedev como parte del equipo de Putin, lo que hace ver que no ha dimitido porque haya tenido algún tipo de arrebato o que haya pasado a ser una figura disidente, sino que se mantiene dentro de la élite política rusa con Putin de presidente. Lo que aún es muy pronto para saber es si este cargo se ha creado para prepararle de cara a un cargo posterior, no debiendo pensar en él como un futuro presidente. Debemos entenderlo como que va a formarse un nuevo equipo del que después saldría el próximo presidente.

¿Considera entonces que a Putin no le ha sentado mal esta dimisión en bloque y que con este nombramiento no pretende tener así una transición más cómoda con Medvedev en segundo plano?

Entiendo que no, si bien es cierto que aún es muy pronto para poder hacer evaluaciones de este tipo. En el caso de que esta salida del Gobierno pudiese estar pactada previamente, sí que responde a un mensaje de debilidad el hecho de que él haya sido reubicado. Hay que entender que de cara al futuro las opciones están muy abiertas, habrá que ver si va a haber un fortalecimiento del cargo de primer ministro y, asimismo, de las funciones del propio Gobierno reequilibrando la acumulación de poder que hoy en día tiene la presidencia. Todavía no es posible saber hacia dónde se ubica el futuro de Medvedev una vez que Putin salga de la Presidencia. De momento, no sale del aparato del poder. El Consejo de Seguridad tiene funciones consultivas y con una posición influyente sobre todo en un Estado como Rusia en el que las atribuciones más importantes no son a nivel de política interior, sino también en política exterior, y, por lo tanto, es un cargo relevante muy por debajo también es verdad del de primer ministro. Aún está por determinar si estamos ante una posible salida definitiva de Medvedev del Gobierno. La lógica impone que si se está pensando en él para el puesto de primer ministro o presidente, lo más normal es que esta salida no se hubiera producido.

Con el refuerzo del Parlamento y del Consejo de Estado, ¿manda Putin señales que evidencian que será el quién lo presida a partir de 2024, tal y como hizo el presidente de Kazajistán?

Lo que está claro es que 2024 es una fecha en la que aún es pronto para ver a Putin totalmente desplazado del poder en el sentido de que no ocupe un cargo de manera directa, a parte de que posteriormente sea capaz de ubicar a personas de su confianza en el resto de altos cargos que conforman el equipo de Gobierno. Esa posición sería adecuada, sobre todo a nivel simbólico para lo que ha sido su trayectoria, aunque es pronto para concluir una afirmación tanto en un sentido como en otro. Por edad y por su trayectoria, es menos previsible que Putin asumiera el cargo de primer ministro por más que se hubieran fortalecido sus atribuciones frente al cargo de la Presidencia. Tendría una posición en la que se establecería por encima del resto de instituciones, siendo este un cargo que le requiera de una gran actividad física diaria. Por lo tanto, sí que se amoldaría más a lo que es previsible que ocurra en 2024.