"EE UU vivirá el invierno más oscuro de la historia”, avisa un experto despedido por Trump

Richard Bright, el científico que se negó a recomendar la hidroxicloroquina, prevé un rebrote del covid-19 agravado con la gripe común

Richard Bright
El doctor Richard Bright, exdirector de la Autoridad para la Investigación y el Desarrollo Biomédico Avanzado, comparece este jueves ante el Senado de EE UUShawn ThewAP

El doctor Rick Bright, recientemente destituido de su cargo como director de la Autoridad de Investigación y Desarrollo Avanzado Biomédico, compareció este jueves ante el Senado. Considera que «se está cerrando» la posibilidad de actuar correctamente y evitar una tragedia incluso mayor. Advierte de que «sin una mejor planificación el de 2020 podría será el invierno más oscuro de la historia moderna». Entiende que la Casa Blanca no coordina, no tiene un plan y no quiere o no sabe cómo compatibilizar las cuitas electorales con la salvaguarda de la salud. Donald Trump respondió, vía Twitter, que no le conoce y que «nunca escuché hablar de él, pero para mí que es un empleado descontento al que no respetan las personas con las que he hablado y que, con su actitud, ya no debería estar trabajando para el Gobierno».

Bright, uno de los expertos en vacunas más reconocidos de EE UU, opina que la Administración Trump carece por completo de un «plan centralizado y coordinado». Lo hace tras denunciar al Gobierno por considerar que fue despedido tras oponerse públicamente a algunos de los tratamientos promocionados por el presidente Trump. También ha presentado una denuncia ante la Oficina de Asesoría Especial para explicar las represalias a las que entiende que ha sido sometido «después de plantear las apropiadas precauciones, basadas en la ciencia, sobre la insistencia de la Casa Blanca en determinados tratamientos y vacunas relacionadas con la pandemia de Covid-19».

No habrá vacuna pronto

Según sus abogados, lo destituyeron por resistirse «a los esfuerzos para proporcionar el acceso sin restricciones a drogas potencialmente peligrosas, incluida la cloroquina». Tampoco comparte las previsiones más optimistas respecto a la ansiada vacuna. No es solo que un plazo de entre 12 y 18 meses suene excesivamente forzado, incluso irreal, sino que, en el afán por lograr respuestas científicas a una crisis que ahoga las economías, el mundo acabe por disponer de una vacuna insegura o peor.

Bright también explicó ante el Congreso que sus advertencias fueron repetidamente ignoradas. Sostiene que en enero ya avisó de los enormes problemas que existían con el suministro de material profiláctico como mascarillas, pero que sus quejas fueron recibidas con indiferencia. Pero Trump ha comentado que ve «buenos números en los Estados que están abriendo», comenta que «¡América está recuperando su vida! y que «el trabajo con vacunas parece MUY prometedor, antes de fin de año». Y si no, pues se encontrarán «otras soluciones».