Así trata de contener China el rebrote de Pekín

El régimen comunista despliega a decenas de soldados y policías para garantizar el cierre del mercado de Xinfadi. Realiza más de 75.000 test y pide a quienes hayan pasado tras el 30 de mayo que se lo hagan

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Acordonado y cerrado. Así es como luce el distrito de Fengtai en Pekín, donde el fin de semana pasado saltaron las alarmas tras detectarse un nuevo brote de coronavirus. Hasta este barrio del sur de la capital china se desplazaron decenas de soldados y policías para reforzar las medidas de control con el fin de evitar la tan temida segunda oleada y blindar el mercado de Xinfadi, principal zoco de alimentación de la ciudad y foco ahora de los contagios. En apenas tres días y tras casi dos meses sin registrar contagios locales, el gigante asiático ya suma 79 infectados. Pekín se había convertido en uno de los lugares más seguros del mundo tras haber podido controlar el patógeno, pero lo sucedido ahora ha puesto de manifiesto la fragilidad de la denominada «nueva normalidad» incluso en los lugares más estrictos con sus medidas de prevención.

Por eso, el Gobierno municipal de la capital no ha dudado en buscar responsables y, ayer, la prensa local informó de que el subdirector del distrito de Fengtai, Zhou Yuqing, había sido destituido por «incumplir con su deber en los trabajos de prevención y control del Covid-19». Tampoco se libraron el secretario del Partido Comunista de China (PCCh) en Huaxiang –perteneciente a Fengtai-, Wang Hua, y el gerente del mercado, Zhang Yuelin. Los dos fueron despedidos.

Desde que se originó el brote, se ha hecho la prueba a 76.500 personas que, de uno u otro modo, habían visitado o entrado en contacto con el mayor mercado de abastos de Asia. Xinfadi cuenta con una superficie similar a 160 campos de fútbol. A diario pasan por allí 50.000 personas, 1.500 toneladas de marisco, 18.000 de verduras y 20.000 de fruta que abastecen a la capital y a otras provincias del norte de China.

Por ello, aunque la cifra de casos detectados por ahora no es exagerada, las similitudes con el primer brote en Huanan, el mercado de pescado y marisco de la ciudad de Wuhan, han hecho saltar las alarmas y puesto en jaque a las autoridades del país. «El riesgo de que el foco se propague es muy elevado», afirmó la viceprimera ministra china, Sun Chunlan.

Precisamente, los contagios ya han llegado a otras tres provincias. Concretamente a las de Sichuan, Liaoning y Hebei con uno, dos y tres casos, respectivamente. Incluso en la ciudad de Baoding, sita en Hebei, las autoridades anunciaron la «emergencia de tiempos de guerra» para frenar la propagación del patógeno.

Por ello, se ha indicado que todo el personal y aquellos que hayan estado en el mercado desde el 30 de mayo se sometan a la prueba de coronavirus en cualquiera de los 98 centros que Pekín ha designado y que tienen capacidad para llegar a más de 90.000 pruebas diarias. A estas pruebas se suman otras medidas como la obligación de recluirse para una veintena de complejos residenciales cercanos al mercado o la prohibición de las visitas desde otras provincias.

Los comités vecinales también han comenzado a ir de puerta en puerta con el fin de encontrar a posibles infectados y rastrear sus contactos, y se están llevando a cabo inspecciones sanitarias en restaurantes, tiendas y otros mercados de la ciudad. Además, algunas ciudades han anunciado posibles cuarentenas para los ciudadanos que lleguen de distritos pequineses etiquetados con riesgo «medio» o «alto». Mientras, los equipos de investigadores tratan de dar con el verdadero origen del brote. Hasta el momento, sus estudios apuntan a que la secuencia genética preliminar de la cepa detectada no es la misma que se registró en Wuhan y, según el Centro de Control de Enfermedades, los datos recabados indican que lo más probable es que venga de Europa.

Wu Zunyou, epidemiólogo jefe de dicho organismo afirmó que aunque la cepa se asemeja más a la de Europa no necesariamente significa que el virus haya sido importado directamente de allí. Según los estudios de este centro, se barajan dos teorías sobre cómo llegó a Pekín. La primera, que lo hiciera a través de algún producto contaminado con el coronavirus como el salmón importado, ya que se habían encontrado rastros del patógeno en tablas para cortar este pescado. La segunda, que hubiera llegado a través de una persona contagiada que hubiera visitado el mercado y propagado el virus de manera accidental.

Clúser de infecciones

Para Wu, cualquier empleado del mercado «posiblemente asintomático o con síntomas leves, podría haber llevado el virus al mercado y, debido a la gran actividad que se da allí, se ha producido el clúster de infecciones», señaló. Sin embargo, todavía es pronto para conocer el verdadero origen. «Si se analizan las cepas en Estados Unidos, la mayoría de ellas serán de Europa, al igual que las de Rusia... Necesitamos más información para hacer una evaluación», añadió Wu tras asegurar que la situación es muy grave.

Mientras los científicos continúan sus investigaciones, la ciudad se sigue blindada y el resto el país contempla con precaución el avance de un rebrote del que también habrá que extraer lecciones. La información que se recabe con la investigación actual en la capital ayudará a revelar «más misterios sobre cómo se transmite el coronavirus y será instrumental para prevenir nuevos brotes», agregó Wu.