“Estáis matando a un hombre inocente”, las últimas palabras del primer ejecutado por orden federal en EE UU

A pesar de que ayer una jueza paró su ejecución, el Tribunal Supremo la ha autorizado a primera hora de hoy. Apenas unas horas después, el supremacista Daniel Lewis Lee recibía la inyección letal

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Daniel Lewis Lee, de 47 años, fue ejecutado durante la noche del lunes al martes después de que el Tribunal Supremo ordenara que su ejecución siguiera adelante. Se trata de la primera ejecución federal en 17 años, después de que en 2019 el Gobierno de Donald Trump diera luz verde a su reanudación.

Lee, miembro de una organización neonazi, fue condenado a muerte en 1997 después de aturdir con una pistola eléctrica, torturar, asesinar y arrojar a un lago los cadáveres del vendedor de armas William Frederick Mueller, su esposa, Nancy Ann Mueller, y su hija de ocho años, Sarah Elizabeth Powell.

A Lee lo acompaña su en el crimen, Chevie Kehoe, condenado a cadena perpetua. Kehoe, vinculado por varias personas con el atentado terrorista de Oklahoma City de Timothy McVeigh y Terry Nichols, que acabó con la vida de 168 personas, fue quien captó a Lee para unirse a su grupúsculo supremacista. El fiscal general, William Barr, ha celebrado en un comunicado que «Lee finalmente ha enfrentado la justicia que merecía. El pueblo estadounidense ha tomado la decisión calibrada de permitir la pena capital para los crímenes federales más atroces, y hoy se hizo justicia al implementar la sentencia por los horribles delitos de Lee».

Pero la ejecución no contaba con el beneplácito de las familias de las víctimas. La madre de Nancy Mueller, la señora Earlene Branch Peterson, grabó un vídeo a finales de 2019 donde explicaba su rotunda oposición a que Lee fuera ejecutado. Estima que Lee, tuerto y tatuado con simbología nazi, recibió la peor sentencia porque su socio, un sociópata de manual, tenía una apariencia más homologable, aunque los investigadores consideraron que fue el cerebro y ejecutor principal de los crímenes.

«El gobierno no está haciendo esto por mí», dijo Peterson, «no veo cómo ejecutar a Daniel Lee honrará a mi hija de ninguna manera, de hecho ensucia su nombre. Porque ella no lo querría y yo tampoco».

Hace unos días la juez del distrito de Columbia, Tanya Chutkan, detuvo la ejecución porque entendía que la epidemia de covid-19 imposibilitaba que el sistema de prisiones garantizase la seguridad de los familiares que quisiera asistir.

Las objeciones fueron presentadas por familiares de las víctimas que sí se habían mostrado favorables a la ejecución, pero que reclamaban que fuese aplazada. La abogada de varios, Baker Kurrus, lamentó que el Gobierno programase «la ejecución en medio de una pandemia furiosa», por lo que sus clientes tendrían que «arriesgar sus vidas para viajar a través del país en este momento».

Un segundo retraso, este mismo lunes, de nuevo ordenado por la juez Chutkan, estaba fundamentado en que la droga a emplear, el pentobarbital, podía violar la prohibición de que los castigos, incluido el castigo capital, sean especialmente inhumanos y crueles.

Pero el Supremo, por 5 votos contra 4, resolvió que la pena podía seguir adelante. Kerri Kupec, portavoz del departamento de Justicia, explicó que si bien la ejecución «estaba originalmente programada para el lunes a las 4:00 p.m., una orden judicial en el último minuto de un tribunal de distrito requirió que el departamento de Justicia buscase una orden de emergencia del Tribunal Supremo.

Tras recibir luz verde el martes por la mañana temprano, la Oficina Federal de Prisiones comenzó a preparar a Lee para la ejecución; sin embargo, un reclamo procesal de último minuto por parte del abogado de Lee provocó un retraso adicional.

El Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos del Circuito Octavo finalmente rechazó su reclamo, allanando el camino para su ejecución. Fue declarado muerto a las 8:07 am.

Su abogada, Ruth Friedman, emitió un comunicado en el que critica al gobierno por mantener la ejecución a pesar de la pandemia, por dejar indefenso a su cliente, por desoír las peticiones de clemencia cursadas por varios familiares directos de las víctimas y llevar a cabo «esta ejecución a toda prisa, en mitad de la noche, mientras el país dormía».

«Esperamos que al despertar», añadió, «el país esté tan indignado como nosotros». En su resolución varios de los magistrados del Supremo contrarios a la ejecución plantean que dado que la pena de muerte priva para siempre al reo de la posibilidad de apelar a la inconstitucionalidad de la sentencia acaso sea hora de replantearse los fundamentos legales, y hasta la propia pervivencia, de la pena capital.

Daniel Lewis Lee
Daniel Lewis LeeDan PierceAP

Lee, de 47 años, y natural de Yukon, Oklahoma, señaló que era inocente antes de ser ejecutado en la prisión federal de Terre Haute, en Indiana.

“No lo hice”, indicó Lee. “He cometido un montón de errores en mi vida, pero no soy un asesino”.

Sus últimas palabras fueron: “Estáis matando a un hombre inocente”.

Primeras ejecuciones federales

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha autorizado este martes que puedan llevarse a cabo las primeras ejecuciones federales en 17 años en el país tras revocar el fallo de una magistrada que había paralizado temporalmente esta medida, decidida por la Administración de Donald Trump el año pasado.

El fallo, aprobado por cinco votos a favor y dos en contra, se ha emitido en la madrugada del martes después de que el Departamento de Justicia hubiera apelado la decisión de la juez Tanya S. Chutkan, del Distrito de Columbia, que impidió que este lunes se llevara a cabo la que habría sido la primera ejecución federal desde 2003.

La magistrada falló a favor de cuatro condenados a muerte que desafiaron en los tribunales los nuevos protocolos de ejecución presentados por la Administración Trump el pasado verano.

Hay otras tres ejecuciones programadas para los próximos días.