Maduro, la pieza a derribar en el tablero venezolano

Sostenido por el aparato militar y sin el apoyo de la población, el líder chavista tampoco ha logrado convencer a la UE para que apoye los comicios parlamentarios

Una misión independiente comisionada por Naciones Unidas señala a Nicolás Maduro de ser responsable por posibles crímenes de lesa humanidad, junto a varias figuras de su gobierno. La Unión Europea confirma que las elecciones parlamentarias pautadas para el 6 de diciembre no reúnen condiciones democráticas. El Grupo Internacional de Contacto hace lo propio, y se lleva una airada respuesta de la cancillería chavista acusando a sus países miembros de plegarse a las posiciones de Estados Unidos. Y la Casa Blanca se mantiene firme en desconocer escenarios electorales que no impliquen verdaderas libertades. Pero Nicolás Maduro avanza en su plan, con quienes le hacen coro.

El gobernante dirigió un mensaje a la Unión Europea en el que descartó cualquier posibilidad de postergar las elecciones parlamentarias después de que el bloque europeo propusiera mover la fecha para el próximo año y así abrir espacio para discutir y negociar sus condiciones democráticas. Desde Europa aseveran que el tiempo es “demasiado corto” para enviar una comisión de observación que vele por el proceso.

Maduro asevera que hay garantías de sobra, además de que no se puede postergar la fecha debido a que, a su juicio, sería violar la Constitución. “Es imposible”, ha dicho, aunque en Venezuela se han postergado elecciones de alcaldes y gobernadores, extendiendo de hecho sus períodos constitucionales en anteriores oportunidades. Nunca hubo tal queja.

“En Venezuela vamos a tener elecciones y ustedes, como Unión Europea, no se pueden quedar pegados en el guion de Donald Trump de intentar sustituir los Poderes Políticos. Tengan un poco de realismo político. Piénsenlo bien, amanecerán los años y aquí estará la fuerza revolucionaria gobernando Venezuela democráticamente”, agregó.

Pero es un proceso donde cada vez el gobernante está más solo. La oposición del país ha denunciado el proceso como una farsa y se abstuvo de inscribir candidatos. Solo un grupo minoritario que se presenta como adversario de Maduro afirma que hay que participar y, con otros, cambiar la realidad nacional.

El objetivo de estos últimos cada vez es más claro que tiene en el centro de la diana la presidencia interina de Juan Guaidó que la sustitución del régimen. De hecho, partidos como Avanzada Progresista dijeron que las violaciones de derechos humanos se pueden corregir cambiando el parlamento para poder interpelar a ministros del chavismo, algo que se intentó y se bloqueó desde 2016.

La Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) quebró lanzas desde el jueves cuando dijo que los hallazgos de Naciones Unidas se corresponden con el Informe de la Secretaría General de la OEA y del Panel de Expertos Internacionales Independientes sobre la Posible Comisión de Crímenes de Lesa Humanidad en Venezuela del 30 de mayo de 2018. “Es absurdo pensar que los criminales de lesa humanidad que reprimen y eliminan oposición y disidencia puedan organizar elecciones libres y justas”, expresa un comunicado firmado por Luis Almagro.

Desde la oposición institucional que encabeza Juan Guaidó también lo dicen. “Después del informe ONU no debería haber más discusión sobre por qué no participar en el fraude”, dijo el diputado Freddy Guevara. Eso sí, sigue sin repetirse tanto como antes la idea de que cualquier escenario electoral tiene que ser “sin Maduro”.

Los analistas son menos taxativos. El politólogo Guillermo Aveledo cree que el informe confirma una realidad espantosa y denunciada, pero pudiera no cambiar el escenario interno. “Especialmente el electoral, que está enmarcado en la realidad institucional del partido oficial. El sector opositor que está participando desde 2018, aunque ha tocado el tema de los Derechos Humanos como una tímida demanda, difícilmente pueda encuadrar su campaña con esa demanda, y el oficialismo va a tratar de minimizar este informe, silenciarlo o desprestigiarlo, en el marco de su habitual campaña de ‘agresión imperialista’”.

El documento de la ONU pudiera ponerle un ladrillo más a una pared que ya luce infranqueable: la del entusiasmo del electorado. El director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), Benigno Alarcón, sostiene que “hay una barrera impuesta por la gente. En una parte importante de la oposición se cree que con Nicolás Maduro en el poder no va haber una elección que pueda servir de solución, eso hace que ese que ese prejuicio ponga las cosas muy cuesta arriba”.

En la calle es difícil encontrar emoción entre electores que no orbiten alrededor del discurso chavista. Lucía Suárez, una abogada de 27 años de Caracas, está convencida de que no tiene sentido sufragar. “Primero, son unas parlamentarias y aquí lo que hace falta son unas presidenciales. Segundo, todo el mundo sabe que movieron hasta principios legales para evitar perder aunque son minoría. Y tercero, no tengo por quién votar porque todos los candidatos al final están entregados al régimen”

Antonio Perdomo tiene 28 años y para él los caminos del sufragio siguen cerrados, aunque él no quiera. “Yo sueño con poder votar, con votar y elegir. Pero el sistema no me deja. Y así no sirve”. La RAZÓN conversó con una decena de personas, y solamente dos había leído partes del informe de Naciones Unidas, tres escucharon alguna referencia en las noticias y no podían recordar mayores detalles. El resto no tenía ni idea del asunto.

El politólogo Ricardo Sucre espera ver si habrá impactos en la opinión pública. “Sabemos que los alcances aquí son muy limitados, sin periódicos, programas de televisión plural, con pequeños medios digitales. Y no solo es que la población lo sepa sino que vea su dimensión”, explica. Además, si la discusión se queda solamente en señalar a individualidades como delincuentes, puede que no pase a más puertas adentro de la nación; frente a que se entienda unas dimensiones mayores del problema.

¿Se puede ir a elecciones con esto? “Claro”, responde Sucre. Admite que es una realidad extraña, inusual para Venezuela. “Habría que ver si este informe se asume como un elemento político en los candidatos, por ejemplo”. Sucre va más allá. “Este documento marca de por vida la reputación y destino de Maduro, de su gobierno, y todos los señalados. Hay que ver si el informe puede ser factor que dispare o promueva una situación de quiebre dentro del gobierno. Creo que complica un cambio político en Venezuela, pues Maduro lo tomará como una severa amenaza. Y así no se abre espacio para las maniobras políticas de negociación”.

Pero el también politólogo Ángel Álvarez lo ve desde lo opuesto: “Los costos de tolerancia bajan en la medida que los costos de opresión suben. Ese informe eleva exponencialmente el costo de reprimir”.