Las revelaciones fiscales acechan a Trump en el primer cara a cara con Biden

El presidente de EE UU solo pagó 750 dólares en impuestos en 2016 y 2017 tras once años sin hacerlo por las elevadas pérdidas de sus empresas, según revela el diario «The New York Times»

Uno de los momentos más esperados en la recta final de la campaña hacia las presidenciales de noviembre es el primer debate televisivo entre ambos candidatos. Donald Trump y Joe Biden se enfrentarán por primera vez cara a cara como contrincantes en su carrera hacia la Casa Blanca durante la noche del martes en Cleveland (Ohio). El «estado bisagra», considerado como uno de los Estados clave en estas presidenciales, cuyo ajustado resultado en las urnas podría ser decisivo para determinar quién será el ganador.

El moderador del primer debate presidencial será Chris Wallace, un reconocido periodista de la cadena Fox News. La trascendental cita tendrá lugar en la Universidad Case Western Reserve y se dividirá en seis segmentos de 15 minutos cada uno.

Los temas principales de este primer debate televisivo serán principalmente la pandemia de coronavirus que golpea el país con casi 7,5 millones de infectados y más de 205.000 muertos; la reciente nominación de la magistrada Amy Coney Barret a la Corte Suprema, que ha dado un giro conservador a la máxima institución judicial; las protestas raciales que recorren el país desde mayo y la reactivación de la estrategia electoral de «ley y orden»; la economía, los devastadores efectos que la covid están provocando y la división en torno a su reapertura; y, por último, la «integridad de la elección».

Trump afronta el encuentro televisivo con su rival demócrata con confianza, sin haber especulado mucho sobre él y preparándose «todos los días» como presidente de EE UU, al afirmar que «simplemente haciendo lo que estoy haciendo». Biden, por su parte, aseguró estar «esperando» la noche del martes para debatir con Trump y «hacerle responder», aunque el ex vicepresidente reconocía que «va a ser difícil porque predigo que Trump va a estar gritando» en el debate.

El presidente republicano aspira, con su reelección, a permanecer cuatro años más en la Casa Blanca. El candidato demócrata, a poner fin a su mandato. Biden, que forma parte del mundo político desde los setenta, pretende arrebatarle el poder a un presidente que considera «no apto» para el cargo, «irresponsable» e «inmoral» y aspira a recuperar el control de los liberales.

Un control que los demócratas tratarán de recuperar no solo en la Casa Blanca, sino también en el Senado y la Cámara de Representantes, que también se renuevan el 3 de noviembre.

Los últimos días de septiembre auguran una recta final de campaña protagonizada por giros inesperados y escándalos. De hecho, la conocida en términos políticos estadounidenses como «sorpresa de octubre», tal y como resaltó en una entrevista con LA RAZÓN el ex asesor de Seguridad Nacional de Trump John Bolton, ha llegado antes de tiempo.

Una investigación del «New York Times» acaparaba el interés de todos los medios de comunicación en sus portadas, haciéndose eco de los detalles por tanto tiempo esperados de la declaración de impuestos del presidente. Y es que, al parecer, Trump no ha pagado su contribución al fisco durante 11 de los últimos 18 años. Y, cuando lo hizo en 2016 y 2017, la cantidad fue tan insignificante como 750 dólares. Esa misma cantidad, inferior a mil euros, representa los impuestos anuales que estaría obligado a pagar un solo trabajador sin hijos cuyo salario ronde los 18.000 dólares al año.

Esta revelación podría poner a Trump en apuros, a falta de poco más de un mes para las elecciones. Las razones a las que apunta el diario por las que el presidente no habría pagado impuestos durante más de una década sería porque sus empresas habrían perdido grandes cantidades de dinero, justificación que reduciría sus ingresos imponibles, así como «haberse podido involucrar en cuestionables prácticas fiscales».

El «Times» acusa también al presidente de disfrutar de un lujoso estilo de vida al deducir impuestos sobre lo que la mayoría de la gente consideraría como gastos personales, incluyendo residencias, aviones privados y hasta 70.000 dólares en gastos de peluquería.

«Información obtenida de manera ilegal y con mala intención», dijo Trump calificándola de «noticia falsa». El presidente asegura haber pagado «millones de dólares en impuestos», pero aún no lo ha demostrado.

Declive republicano en los “estados bisagra”

Esta filtración se suma a los preocupantes datos que ofrecen las recientes encuestas para el mandatario, que se encuentra por debajo de su rival demócrata. Un reciente sondeo de la BBC muestra que Biden cuenta con un 50% de popularidad frente al 43% de Trump. Ambos están a la par en Estados clave como Florida y Arizona, donde el voto siempre es decisivo. Al equipo de campaña de Trump le preocupa especialmente el margen de victoria en Iowa, Ohio y Texas, que fue de un 8-10% hace cuatro años a favor del republicano, pero que actualmente está a la par con Biden.

El demócrata parece contar con amplias ventajas en otros estados los “péndulo”: Michigan, Pensilvania y Wisconsin, los mismos estados en los que Trump ganó por un margen inferior al 1% en las anteriores presidenciales.

A pesar de que los resultados de las encuestas ofrezcan ventaja al candidato demócrata Joe Biden, todavía no hay nada decidido. La experiencia de 2016 demostró que quien lidera las encuestas o los debates televisivos no necesariamente gana las elecciones.