Trump, ¿un presidente de un solo mandato?

La inflación frustró la reelección de Carter y el independiente Ross Perot, la de Bush padre. El coronavirus pasa factura al mandatario republicano

George Bush (padre), Barack Obama, el presidente Bush, Bill Clinton y Jimmy Carter
George Bush (padre), Barack Obama, el presidente Bush, Bill Clinton y Jimmy Carter

Los presidentes de Estados Unidos están constitucionalmente limitados a dos legislaturas. Y sin embargo algunos presidentes no han conseguido renovar sus mandatos en las urnas y se han quedado como presidentes de una sola legislatura. En las últimas décadas esto le ocurrió a Jimmy Carter y George Bush, padre. ¿Podría Donald Trump ser un presidente de una sola legislatura? ¿Qué hizo que Carter y Bush perdieran el apoyo del electorado? El demócrata Carter se encontró con una situación económica que convirtió la carrera para la reelección contra Ronald Reagan en su particular Tourmalet. Si bien en marzo de 1977 Carter contaba un 75% de aprobación, las encuestas pronto se derrumbaron, y en las elecciones del 79, perdió con un 41% del voto frente al 50% de su contrincante.

Aunque ya había heredado una economía con una creciente inflación, durante su mandato, esta llegó al 11,3%. Además, esto se unió a la crisis del petróleo de 1979. El paro se disparó y la economía se hundió propiciando la caída en popularidad de Carter que además tenía en contra un candidato carismático y elocuente. Con devastadoras frases como «una recesión es cuando tu vecino pierde el trabajo, una depresión cuando tú pierdes el tuyo, una recuperación cuando Jimmy Carter pierde el suyo», Reagan se hizo fácilmente con la elección. Además, Carter tuvo que enfrentarse a una revuelta interna por parte de Ted Kennedy, hermano de John y Robert, que debilitó aún más al presidente que estaba ya contra las cuerdas.

El caso del primer presidente Bush es sin embargo más paradójico, ya que este llegó a ostentar el récord histórico en el índice de aprobación por parte del electorado llegando a situarse en 89% en 1981. Apenas 18 meses más tarde consiguió únicamente un 37% del voto. A Bush también le salió competencia en la forma de un tercer candidato a la derecha del espectro electoral estadounidense.

Si tradicionalmente las elecciones a la presidencia se deciden entre dos, la irrupción del tejano Ross Perot hizo que el voto republicano se dividiera consiguiendo el 18,9% del total. Pero las similitudes entre Carter y Bush van más allá, y es que Bush también tuvo que enfrentarse a una economía en recesión en 1990 que hizo que la tasa de paro llegara al 7,8%. Si en la campaña del 88 Bush dijo su famosa frase de «lean mis labios, no más impuestos», en los 90 tuvo que subirlos para hacer frente a la crisis poniendo fin a años de crecimiento económico a espaldas de las «reaganomics».

Trump se enfrenta a la reelección en unas circunstancias difíciles. Su punto fuerte es el económico, y sin embargo la tasa de paro se sitúa en 7,9% por la pandemia de covid-19. Por otro lado, se enfrenta a una amplia oposición dentro del Partido Republicano, que, si bien no ha llegado a presentar un candidato alternativo, ha visto como importantes miembros le han dado la espalda. La pésima gestión de la crisis sanitaria le pasa factura y sus opciones no son buenas. Sin embargo, si hay algo que sabemos es que hasta el día 3 nada está decidido. Estas elecciones ya han tenido sus «sorpresas de octubre» con el contagio del presidente con el coronavirus, o el nombramiento de Amy Coney Barrett al Tribunal Supremo. Estas sorpresas siempre marcan las elecciones y no podemos prever cómo reaccionará el electorado.