¿Una segunda vuelta en los tribunales?

La última palabra podría tenerla la Corte Suprema, de mayoría conservadora con una nueva magistrada elegida por Trump, que ha sembrado de dudas el voto por correo

Era un secreto a voces. Si los resultados de las elecciones presidenciales entre el republicano Donald Trump y el demócrata Joe Biden quedaban muy ajustado, la contienda electoral se convertiría en una batalla legal en manos de manos del sistema judicial estadounidense.

La Corte Suprema, de mayoría conservadora tras la elección de la nueva magistrada Amy Barrett, tendría la última palabra. «Creo que esto terminará en la Corte Suprema y creo que es muy importante que tengamos nueve jueces», ya había anunciado el presidente antes de elegir a su nueva integrante en la máxima institución del país.

Lo cierto es que es lo habitual que los estados se tomen varios días, o incluso semanas, en contar la totalidad de los votos en las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Lo que no es tan habitual es que los resultados sean tan ajustados. Y, además, el récord histórico y sin precedentes del voto anticipado, llevado a cabo por más de 100 millones de estadounidenses en plena pandemia de coronavirus, ha puesto en jaque el sistema electoral del país.

Contar los votos que faltan uno a uno podría ser el próximo paso. Ante la posible de llegar a una batalla legal, ambos bandos tienen ya reunido a un ejército de abogados para controlar lo que suceda durante la votación, estado por estado, y dispuestos a acudir a los tribunales si los resultados no son claros.

Trump, que ha sembrado las dudas sobre el voto por correo calificándolo de «fraude electoral» desde hace meses a pesar de que él mismo lo utiliza para votar desde en Florida desde la Casa Blanca, tratará de evitar a toda costa perder la reelección, como ya le sucedió al republicano Bush padre en 1992.

Bush hijo también hizo historia con un escenario político que recuerda al actual, cuando hace 20 años su elección como presidente de Estados Unidos se determinó en la Corte Suprema, ganando por apenas 537 votos de diferencia en Florida contra el demócrata Al Gore. El desenlace se conoció 35 días después de la noche electoral.

Toda la atención en las elecciones de este año está puesta en el conteo de las papeletas enviadas por correo, cuya distribución «fraudulenta» ha sido denunciada por Trump sin fundamento ni pruebas que así lo demuestren. Y no solo el sistema de votación es distinto en cada estado, sino también las leyes y normas. Así como en algunos el resultado es prácticamente inmediato, en algunos los votos se cuentan antes y en otros después de la cita electoral. La pandemia ha aumentado la participación por correo, por lo que el recuento puede tomar todavía más tiempo.

De llegar al último paso sin un claro ganador, la Corte Suprema de EE UU tomaría la decisión. Por lo que el reciente giro conservador de la máxima institución, con seis jueces conservadores y tres liberales, otorgarán a Trump una ventaja similar a la del año 2000, cuando el Tribunal determinó la victoria de Bush con una mayoría conservadora de 5 a 4 magistrados.

A pesar de que el demócrata Joe Biden ha liderado todas las encuestas nacionales, por más del doble que la anterior candidata Hillary Clinton, la carrera de ambos candidatos en los estados pendulares es lo suficientemente ajustada como para que Trump reúna los 270 votos electorales que necesita para ganar la reelección y renovar su mandato.

Un energético Trump auguraba su victoria en el estado decisivo de Michigan durante su última parada en una frenética recta final de campaña, en la que visitó una docena de poblaciones en siete estados distintos y en apenas 48 horas. «Creo que mañana será una de las mayores victorias en la historia de la política», dijo Trump ante una gran multitud en Grand Rapids, el mismo lugar donde concluyó su campaña presidencial hace justo cuatro años.

Los datos que se iban confirmando anoche recordaban a lo sucedido en los anteriores comicios, cuando Hillary Clinton partía como favorita y el actual presidente fue recortando la ventaja hasta la victoria final.

Donald Trump y Joe Biden llegaron a la votación tras una campaña altamente polarizada en la que, según las encuestas, el demócrata alcanzó una ventaja de casi un 7% en intención de voto. Los aspirantes mostraron sus talantes, en las antípodas, hasta el final de la jornada electoral. Reñida hasta el punto de pulverizar toda la ventaja que se daba al candidato demócrata, recortada por el presidente Trump.