Bolsonaro y AMLO, aliados de Trump, mantienen su silencio tras la victoria de Biden

Los gobiernos de Putin, Xin Jinping y Erdogan tampoco han pronunciado sobre la victoria del candidato demócrata

El presidente de México Andrés Manuel López Obrador prefiere esperar y por ahora no reconoce a Joe Biden como ganador de las elecciones presidenciales en Estados Unidos a pesar de que la mayoría de los líderes mundiales ya felicitaron al candidato demócrata.

Después de un recuento eterno que se prolongó durante casi cinco días, el sábado se decantaban los Estados clave y acto seguido mandatarios de todo el mundo comenzaban a enviar mensajes de felicitación por la victoria, a pesar de que el todavía presidente Donald Trump no reconociese su derrota y amenazase con impugnar la elección en la Justicia, creando una situación de confusión inaudita en la primera potencia mundial.

En este contexto López Obrador ha quedado insertado en un reducido grupo de líderes en el que están los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, China, Xi Jinping y Erdogan en Turquía, que aún no se han pronunciado. En Brasil, el presidente, Jair Bolsonaro, también se mantiene a la espera. Por el contrario los principales gobiernos europeos dieron su reconocimiento a Biden de inmediato, incluido el Reino Unido de Boris Johnson y otros aliados cercanos de Trump como Benjamin Netanyahu en Israel hicieron lo mismo.

La situación es especialmente complicada para México, vecino y tradicional aliado de Estados Unidos y con múltiples temas bilaterales que López Obrador deberá negociar con la futura administración de Biden. Ambos comparten un tratado de libre comercio junto a Canadá, que fue el primer país en felicitar al que fuera vicepresidente de Barack Obama.

Algo similar se esperaba de México. «Vamos a esperar a que se terminen de resolver, todos los asuntos legales, no queremos ser imprudentes, no queremos actuar a la ligera», dijo López Obrador casi siete horas después de conocer el resultado oficial desde la ciudad de Villahermosa a donde se había desplazado para visitar a la población afectada por unas inundaciones.

El mandatario comparó la situación con la elección presidencial de México en 2006, cuando acusó a su contrincante Felipe Calderón de robarle la elección. «Eso fue lo que pasó en el 2006. Aún no había un cómputo legal y el presidente de España (José Luis Rodríguez) Zapatero, ya estaba felicitando a Calderón, una imprudencia».

López Obrador ha presumido de una estrecha relación con Donald Trump en los últimos dos años, aunque muchos en México han criticado un entreguismo excesivo, sobre todo en materia migratoria. Este verano, ya con la campaña electoral en marcha, el mexicano visitó a Trump en La Casa Blanca en su primera visita oficial al extranjero, en un gesto que se interpretó en México como un respaldo tácito para la reelección del presidente republicano y que no sentó bien en el ambiente demócrata.

Este último capote a Trump parece responder a la misma lógica y según apuntan los analistas, dificultará la futura relación. En América Latina la mayoría de gobiernos abrazaron la victoria de Biden y llamaron al diálogo con el nuevo líder. Argentina, Colombia, Chile, Uruguay y varias naciones centroamericanas fueron de los más rápidos en hacerlo.

También en Venezuela Guaidó felicitó al demócrata y Nicolás Maduro, por su parte aseguró que «siempre estará dispuesto al dialogo y al entendimiento». En Cuba, una de las naciones más interesadas, por la posible recuperación del deshielo en las relaciones iniciado por Obama y cancelado por Trump, el gobierno se mantenía en silencio.