Los Verdes amenazan la hegemonía socialdemócrata en la izquierda europea

Tras el éxito electoral en Madrid, Errejón aspira a sumarse a la ola ecologista que recorre Europa a costa de los grandes partidos

El líder de Más País, Íñigo Errejón, aspira a que su partido enarbole la bandera verde que triunfa en Europa
El líder de Más País, Íñigo Errejón, aspira a que su partido enarbole la bandera verde que triunfa en EuropaAlberto OrtegaEuropa Press

Nacidos en los años setenta para dar respuesta a una preocupación ambiental olvidada por los grandes partidos, Los Verdes se consolidan hoy como una fuerza política decisiva en Europa. La creciente inquietud social por el cambio climático, agitada por la pandemia de coronavirus, dan oxígeno a un movimiento político transversal que va más allá de la división izquierda–derecha. Su votante tipo es un ciudadano urbano, profesional y con estudios universitarios.

En España, Más País quiere enarbolar la bandera ecologista tras su éxito en las elecciones madrileñas del 4 de mayo. Su líder, Íñigo Errejón, aseguraba este domingo en «El objetivo» de La Sexta que «hemos iniciado un camino verde que creo que ya está dando resultados».

Políticamente, los ecologistas ven con recelo la bajada de impuestos, pero sí abogan por una mayor presión fiscal para grandes empresas y compañías tecnológicas, luchan contra la brecha salarial y apoyan programas contra la violencia machista. También critican el auge de la extrema derecha y piden una Europa más abierta a la acogida de refugiados.

En opinión de Paul Schmidt, de la Sociedad Austriaca de Asuntos Políticos, «los partido verdes van a intentar ampliar su electorado para seducir a la gente que todavía no está convencida de que su proyecto ecológico es lo más atractivo». «Para conseguirlo –explica a LA RAZÓN– deberán incluir las políticas social y económica, así como las más delicadas de seguridad y defensa».

Ecoligismo político en Europa FOTO: Teresa Gallardo

Las elecciones europeas de 2019 fueron un buen termómetro del auge de los ecopacifistas, que se convirtieron en la cuarta fuerza de la Eurocámara con el 10% de los votos. Actualmente, Los Verdes son socios de Gobierno en seis países de la UE (Austria, Suecia, Finlandia, Bélgica, Luxemburgo e Irlanda). Además, el presidente federal austriaco, Alexander van der Bellen, es el antiguo portavoz de Los Verdes, mientras que Budapest cuenta con un alcalde del mismo color, Gergely Karacsony, el político más popular de Hungría. Fuera del «club» comunitario, la ecologista Katrin Jakobsdottir es primera ministra de Islandia desde 2017.

Un fenómeno del noroeste de Europa

Sin embargo, la ola verde no ha calado en toda Europa por igual. Su ascenso en el norte y centro de Europa contrasta con su escasa presencia en el sur y este del continente, donde la desigualdad social parece ser aún la principal inquietud de la población.

«Sigue siendo un fenómeno del noroeste», explica Pascal LeTendre-Hanns, responsable de asuntos europeos en Hanbury Strategy. «En el sur de Europa, la atención se ha centrado tanto en la economía y el empleo que ha sido difícil para los partidos verdes afianzarse». En su opinión, estos países carecen «del legado histórico de los movimientos antinucleares que impulsaron a Los Verdes».

Otra razón que apunta Schmidt es que en el sur de de Europa “la izquierda es todavía potente y capaz de enarbolar esa lucha social, lo que hace que los temas medioambientales no tengan tanta cobertura mediática y tanta importancia por el momento, pero eso puede cambiar”.

En España, EQUO, la formación creada en 2011, ha concurrido a las elecciones en coalición sucesivamente con Compromis, Izquierda Unida, Podemos y Más País. Hasta ahora, la defensa del medio ambiente es defendida por todos los partidos de izquierdas, lo que deja poco margen a partidos propiamente ecologistas. Sin embargo, para Errejón, «hay una fuerza verde [Más País] que quiere participar de la ola verde que hay en Europa. Esa ola verde claramente está llegando al sur de Europa y a España y nosotros la estamos poniendo en práctica».

En el caso de los antiguos países comunistas, su tolerancia con la inmigración y el ser vistos como partidos de izquierda perjudican a las formaciones ecologistas. En Europa central y oriental, los votantes también están muy concentrados en la economía, pero hay “más ansiedad sobre la transición energética” debido a los altos niveles de uso de carbón y gas, explica LeTendre-Hanns. “Sin una reinvención significativa de lo que es la política verde en estos países, es difícil ver que la política verde se afiance mucho”.

Con todo, Schmidt advierte de que la preocupación por el cambio climático ya no es patrimonio exclusivo de Los Verdes. «Una vez que los otros partido -sean conservadores o socialistas- se enfoquen más hacia los temas medioambientales, el péndulo puede volver a cambiar de dirección».

En definitiva, nada está garantizado. Según Petros Fassoulas, secretario general del Movimiento Europeo Internacional, la puerta está abierta para los partidos verdes. “Si son capaces de demostrar que son responsables de la formulación de políticas y activistas efectivos, y si otros partidos no logran apropiarse de las políticas para su propio beneficio, creo que podemos ver una tendencia más fuerte, sobre todo porque las preguntas sobre las políticas del clima y el medio ambiente no van a desaparecer”.