La marea verde pierde fuelle en Alemania

La candidata ecologista, Annalena Baerbock, admite que “fue un descuido estúpido” omitir en su declaración de bienes al Parlamento un bonus navideño del partido

Annalena Baerbock, la candidata ecologista a la Cancillería alemana
Annalena Baerbock, la candidata ecologista a la Cancillería alemanaAndreas Gora / POOLEFE

En la cresta de la ola desde que hace un mes fue elegida como candidata de Los Verdes a la Cancillería en las elecciones del 26 de septiembre, Annalena Baerbock tiene todos los ojos de Alemania puestos en ella. Tal es el escrutinio que un desliz sobre un “error” sobre sus declaraciones patrimoniales ante el Bundestag (Parlamento federal alemán) le han costado un aluvión de críticas y un caída en su popularidad.

Ante el revuelo mediático, Baerbock reconoció este viernes que se vio obligada a declarar retrospectivamente 25.200 euros de ingresos extra entre 2018 y 2020. “En ese momento no sabía que tenía que declarar este dinero de Navidad a la administración del Bundestag también”, se justificó ante los periodistas.

“Estoy molesta conmigo misma porque esto fue un error, y cuando me di cuenta, inmediatamente lo registré retrospectivamente”, explicó la candidata ecologista, que ha hecho de la transparencia una de sus promesas de campaña para diferenciarse del “establishment”. “Fue un descuido estúpido”, señaló Baerbock, diputada federal desde 2013.

Los conservadores no perdieron la oportunidad de arremeter con la que, según todas las encuestas, será la principal rival electoral de la CDU/CSU, el partido de la canciller Angela Merkel, que por primera vez en dieciséis años no es candidata.

Markus Blume, secretario general de la Unión Social Cristiana (CSU), el partido hermano de la CDU en Baviera, acusó inmediatamente a Los Verdes de “hipocresía y doble rasero” sobre los pagos, parte de los cuales fueron pagados por el partido ecologista como bonificación por los recientes éxitos electorales. “El hecho de que los críticos con el capitalismo estén pagando bonificaciones a sus líderes por los éxitos es grotesco”, critica Blume.

Pero más allá del ruido provocado por un escándalo menor comparado a los tres diputados conservadores obligados a dimitir por cobrar comisiones a cambio de interceder en la compra de mascarillas, lo cierto es que la popularidad de Baerbock pierde fuelle en los sondeos, aunque Los Verdes se mantienen en cabeza de intención de voto en una dura pugna con la CDU/CSU.

Una encuesta publicada ayer por la televisión pública ZDF mostraba que la popularidad de Baerbock cayó al 0,5 en una escala que va de menos cinco a cinco. Hace dos semanas, estaba en un momento. En comparación, Merkel, que encabeza la clasificación, registra un 2,1. Baerbock, incluso, es menos popular que el co presidente de Los Verdes, Robert Habeck, quien perdió ante ella por la nominación de candidato a canciller.

El “Politbarometer”, el periódico barómetro político de la ZDF, también muestra que los alemanes aún no ven a Baerbock como sucesora de Merkel. En caso de poder elegir directamente al futuro canciller, un 46% de los electores optaría por Armin Laschet, el líder de la CDU y candidato electoral de los conservadores, frente a un 42% que se decantaría por la aspirante verde.

Al ser preguntados por su preferencia sobre qué partido debería encabezar el próximo Gobierno alemán, los democristianos se imponen incluso con más margen. Un 56% vería positivamente que la CDU liderara el próximo Ejecutivo, frente a un 38% que preferiría a Los Verdes. Desde la fundación de la República Federal de Alemania (RFA), se han sucedido en el poder ocho cancilleres (cinco democristianos y tres socialdemócratas), por lo que Baerbock haría historia este otoño si se lograra convertirse en canciller. Los Verdes, que forman parte de los Gobiernos de 11 de los 16 “Länder” de Alemania, solo ha gobernado en Berlín como socio menor del ex canciller socialdemócrata Gerhard Schröder entre 1998 y 2005.

Empate técnico con la CDU/CSU

En cuanto al reparto del voto entre los partidos, el macro sondeo de la ZDF coloca en cabeza a los ecologistas con el 25% (cuatro puntos menos que hace una semana), empatados técnicamente con La Unión, que recupera un punto y sube hasta el 24%. El SPD, que presenta como candidato al vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz, se mantiene estancado en el 14%. Los liberales del FDP y los ultraderechistas de Alternativa para Alemania sumarían cada uno el 11%, mientras que Die Linke (La Izquierda) sería el último partido con representación parlamentaria con el 7% de los votos.

En caso de celebrarse hoy elecciones, el partido de Baerbock tendría la llave de la estabilidad política en Alemania. Sin Los Verdes no se podría formar Gobierno. Los ecopacifistas podrían formar una inédita coalición con los democristianos (si bien está por saber si la CDU aceptaría ser el segundón en caso de ser Baerbock la más votada) o bien constituir una “coalición semáforo” (por el color de los tres partidos) junto a socialdemócratas y liberales. Tanto para un tripartito de izquierdas (verdes, SPD y Die Linke) como para reeditar la Gran Coalición entre el SPD y la CDU/CSU no dan los números.

Que la ola vede causa miedo entre los partidos tradicionales lo demuestra el hecho de que Baerbock se ha convertido en el blanco de las críticas de la CDU/CSU y el SPD. Los democristianos, que a cuatro meses de las elecciones no han presentado aún su programa electoral, critican a Los Verdes que en el suyo no figura en ninguna página la palabra “Alemania”. Mientras, Scholz echa en cara la inexperiencia política de la aspirante ecologista, una experta en Derecho Internacional que no ha ocupado ningún cargo público ni a nivel regional ni federal. En apenas un mes, Baerbock ha sido víctima en las redes sociales de una campaña negativa en la que no han faltado “fake news” y montajes como unas supuestas fotos desnuda.

En opinión del “Süddeutsche Zeitung”, el error de la candidata verde a la hora de declarar sus ingresos no puede equipararse con el “escándalo de las mascarillas”, pero debilita (a Baerbock), porque su campaña prospera por ser más honrada que sus competidores”. Todo ello hace preguntarse al semanario “Diet Zeit”: “¿Se ha acabado el efecto Annalena Baerbock? El 26 de septiembre saldremos de dudas.