China permitirá a las parejas tener hasta tres hijos para “responder al envejecimiento de la población”

La medida busca “mantener la seguridad nacional y la estabilidad social” en el país asiático

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Niños chinos acuden a clase en Pekín XINHUA 12/06/2020 XINHUA

El país más poblado del mundo no quiere dejar de serlo. De eso depende su economía, su estabilidad social y su seguridad nacional, los tres pilares de los que China se ha servido para convertirse en la segunda economía del mundo. Al menos eso es lo que piensan sus autoridades, que este lunes decidieron relajar sus medidas de planificación familiar y permitir a sus ciudadanos tener un tercer vástago con el fin de poner fin al envejecimiento del país y mejorar su cada vez más baja tasa de natalidad.

La nación que durante treinta años siguió la férrea política del hijo único pretende devolver así a la población el derecho a procrear que en el año 1979 el primer presidente de la República Popular China, Mao Zedong, les quitó de manera parcial. Una política que logró frenar el crecimiento de la población, pero que también condujo a esterilizaciones forzadas y abortos selectivos por sexo desembocando en el desequilibrio de género que existe en la actualidad al preferirse entonces los hijos varones.

Ahora esta vuelta atrás no se presenta nada fácil, ya que las generaciones de chinos en edad de procrear de hoy en día se han criado siendo únicos y para tener hijos únicos y el camino para cambiar este arraigado esquema mental está lleno de obstáculos. De hecho, a la vista está que la medida que entró en vigor en 2016 y que amplió en dos el número de descendientes no tuvo el efecto deseado.

Las cifras lo dicen todo. Según la Oficina Nacional de Estadísticas de China en 2020 nacieron doce millones de personas, lo que supone un descenso con respecto a los 14,6 millones que lo hicieron en 2019. Además, el pasado día 11 de mayo se hizo público el censo que se elabora cada diez años en el país poniendo en evidencia una tasa de fertilidad de 1.3 hijos por mujer y un acusado envejecimiento entre los 1.412 millones de habitantes que pueblan la nación asiática.

Por eso, conscientes de la situación, las autoridades chinas indicaron que esta vez acompañarán la decisión con una batería de medidas que pretende ayudar a que las parejas se decidan a ir a por más. Entre ellas, reducir los costos educativos para las familias, incentivos fiscales y apoyo a la vivienda, mejorar las bajas de maternidad para las mujeres trabajadoras y tratar de acabar con los gastos desmedidos en celebraciones, dotes y regalos que las autoridades comunistas consideran “malos hábitos sociales”.

“La gente echa el freno no por el límite de dos hijos, sino por los costos increíblemente altos de criar a los niños en la China actual. Vivienda, actividades extracurriculares, comida, viajes y todo lo demás se suma rápidamente”, explicó Yifei Lila, socióloga de NYU Shanghai a Reuters. Para ella, es difícil que “ampliar el límite de hijos incline el cálculo de alguien de una manera significativa”. De hecho, en la cuenta de Weibo -el twitter chino- de la agencia de noticias Xinhua se llevó a cabo una encuesta en la que se preguntaba a los ciudadanos si estaban listos para esta política de los tres hijos y de los 31.000 participantes, unos 29.000 dijeron que “nunca pensarían en ello”.

Con la previsión de que un tercio de los chinos sean ancianos para 2050 y la enorme presión sobre el estado para que les proporcione pensiones y atención médica, el cambio de política también persigue mejorar la estructura de la población y cumplir con la estrategia del país en ese sentido, según informó Xinhua tras la reunión del politburó presidida por el presidente Xi Jinping. Por eso, se plantean el retraso de la edad de jubilación y la puesta en marcha de una serie de garantías para los trabajadores jubilados.

Aunque los hay que consideran que la segunda economía del mundo debería olvidarse de la planificación familiar con el fin de revertir la tendencia actual, otros creen que la nueva política es un paso en la dirección correcta que debería haberse implementado hace al menos cinco años. Para Stuart Gietel-Basten, profesor en la Universidad de ciencia y tecnología de Hong Kong, el anuncio “elimina una clara inconsistencia en la narrativa que rodea las preocupaciones sobre la baja fecundidad con restricciones sobre los nacimientos al mismo tiempo”. Además, añadió que “también supondrá un paso importante para acabar con las acciones ilegales en los cuerpos de las mujeres [por ejemplo, esterilización y aborto]”.