Capturado el narcotraficante “Otoniel”, el más buscado del mundo desde Pablo Escobar

Dario Antonio Úsaga, capo del Clan del Golfo, cae en la mayor operación antidroga de los últimos años en una operación con 500 militares y decenas de policías

«Este es el golpe más duro que se le ha propiciado al narcotráfico en este siglo en nuestro país, solamente comparable con la caída de Pablo Escobar. La inserción en la selva más importante que se haya visto en la historia militar colombiana». El presidente de Colombia, Iván Duque, ha celebrado la detención este sábado de Dario Antonio Úsaga, alias Otoniel, capo del Clan del Golfo por el que Estados Unidos. ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares, en la «operación Osiris», en la que Colombia ha desplegado 500 militares, decenas de policías y 22 helicópteros en Necoclí, en la región de Antioquía, cerca de Panamá: «Otoniel era el narcotraficante más temido en todo el mundo. Aseino de policías, de soldados y de líderes sociales. Además, reclutador de menores. Se le conoce por esa demencia que le llevó a abusar de manera recurrente de niños, niñas y adolescentes».

El narco más poderoso de Colombia bajaba con las manos atadas a la espalda, camiseta negra y media sonrisa junto a un comando de militares armados con fusiles automáticos mientras reporteros gráficos y curiosos perseguían su mirada tranquila.

Imagen de Presidencia de Colombia sobre la captura de alias Otoniel.
Imagen de Presidencia de Colombia sobre la captura de alias Otoniel. FOTO: COLOMBIAN DEFENSE MINISTRY via REUTERS

El Clan del Golfo controla buena parte del tráfico de cocaína hacia México y Estados Unidos. La Policía colombiana estima que cuenta con 3.500 miembros armados, la mayoría ex paramilitares, presentes en 10 de los 32 departamentos de Colombia. Tras al menos seis intentos fallidos desde 2015, la «operación Osiris» ha detenido a Otoniel con la cooperación de las agencias de inteligencia de Estados Unidos y Reino Unido.

El capo de 50 años era perseguido por la Interpol y se enfrenta a 128 órdenes de captura en Colombia por «narcotráfico, extorsión, homicidio, tráfico de armas y delitos de lesa humanidad».

El presidente colombiano ha lamentado la muerte de un policía en el operativo en un mensaje en directo a la nación. «Recordaremos para siempre al intendente Edwir Guillermo Blanco como un héroe que llevó con su trabajo a este gran golpe en favor del pueblo colombiano. Quiero expresar mi solidaridad a las familias de tantos miembros de la fuerza pública que, en casi una década, entregaron sus vidas persiguiendo a este bándido», aseguró Duque.

Úsaga es el líder del Cartel del Golfo desde que su hermano Juan de Dios, alias Giovanni, muriese en 2012 en un tiroteo con las Fuerzas de Seguridad. Otoniel inició su camino de violencia como guerrillero del Ejército Popular de Liberación, grupo paramilitar marxista-lenilista que se desmolivizó en 1991 y cuya disidencia sigue presente en el departamento colombiano de Norte Santander.

El director de la Policía, el general Jorge Vargas, explicó que comienzan a acercarse a Otoniel hace cinco años: «Comenzamos a recibir información valiosa de cómo estaba moviéndose, principalmente de las comunidades afectadas por sus actos de violencia. Empezamos un trabajo satelital importante contra él con agencias de Estados Unidos y Reino Unido de cada movimiento, con analistas de trazas, con comunicaciones y más de 50 expertos en inteligencia de señales permanentemente». El espionaje permitió, revela Vargas, «forzar a cometer errores» a Otoniel «para irlo sacando de donde estaba».

«En las últimas semanas, Úsaga dormía en la selva al raso sin usar residencias», explicó el ministro de Defensa, Diego Molano: «Teníamos claro que se estaba moviendo con ocho anillos de seguridad que tenía a entre uno y tres kilómetros. Inteligencia permitió contar con la ubicación exacta y tres asaltos sobre el anillo de seguridad. Teníamos claro el sitio donde iba a estar y así ocurrió».

La mayor amenaza

El director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, ha pedido más esfuerzos para pacificar las zonas controladas por el narco: «Otoniel debe rendir cuentas ante la Justicia por los cientos de crímenes cometidos bajo su mando. Las víctimas merecen justicia. Para que esta captura ayude a prevenir nuevos abusos, es necesario que haya esfuerzos serios por desmantelar integralmente a grupos armados, proteger a la población y asegurar justicia».

El presidente Duque considera que la detención de Otoniel demuestra «que quien la hace la paga» y ha celebrado la captura del capo de este cartel cuyos miembros también han sido detenidos en otros países como España, Argentina o Brasil: «El narcotráfico es la amenaza más grande que tiene nuestro país. Es el combustible de grupos armados criminales».