Éric Zemmour, azote del islam y la corrección política, lanza su candidatura a las presidenciales de Francia

El aspirante, condenado por incitar al odio, critica la deriva de Macron y rivaliza con Le Pen en las elecciones de 2022

Eric Zemmour
Eric Zemmour FOTO: Daniel Cole AP

Aunque se daba por descontada su candidatura, el polemista de extrema derecha Éric Zemmour ha oficializado este martes que estará en la carrera por el Elíseo de abril 2022 y lo ha hecho mediante un mensaje cargado de tintes apocalípticos en redes sociales en el que se marca como objetivo “salvar” a Francia de la “decadencia”. 

Tras varias semanas jugando a una ambigüedad calculada que llevaba por objetivo aumentar la expectativa entorno a su figura, el momento ha llegado como intento de revulsivo cuando los sondeos ya no parecen sonreírle tanto como en los meses de septiembre y octubre cuando incluso llegaron a otorgarle una segunda plaza en intención de voto sólo por detrás de Macron.

Lo cierto es que Zemmour, abanderado de una Francia nostálgica e identitaria, que arrancó el curso político como un huracán que prometía poner patas arriba la carrera electoral, ha ido perdiendo fuelle en los últimos tiempos tras varios patinazos con la prensa y en algunos de sus desplazamientos como cuando llegó a apuntar con un fusil a un grupo de periodistas en tono de broma o indignó a los supervivientes de los atentados de París con un mitin en la puerta de la sala Bataclan en el aniversario del drama el pasado 13 de noviembre.

Condenado en dos ocasiones por discursos de odio contra negros y musulmanes, testimonios de mujeres recabados por el sitio Mediapart lo acusan también de agresión sexual, aunque no se anunció todavía ninguna denuncia en su contra. El ruido que acarrea su candidatura queda amortizado, en buena parte, por el hecho de que una abrumadora mayoría de franceses lo califiquen en encuestas de “incapaz” para dirigir el país.

Zemmour haciendo la peineta a un manifestante
Zemmour haciendo la peineta a un manifestante FOTO: Twitter Twitter

A golpe de polémicas, con sus furibundas críticas al islam, la inmigración y a lo políticamente correcto, Zemmour se volvió una cara conocida en el panorama mediático desde los años 2000, cuando empezó a ser un habitual en medios conservadores.  Ahora, en el momento de anunciar su candidatura, ha vuelto a demostrar que la comparativa con Trump es precisa si atendemos a los efectos de dar un golpe mediático.

En este nuevo vídeo de diez minutos traza un paralelo visual con el llamado a la resistencia del general Charles de Gaulle en 1940 y apela a las emociones de los ciudadanos. “He decidido tomar nuestro destino en mano” para “salvar al país del trágico destino que le espera, por eso he decidido presentarme a la elección” ha afirmado Zemmour. “Ustedes se sienten extranjeros en su propio país”, asegura Zemmour en el video, en el que entremezcla imágenes de la próspera Francia de los años 50 y 60 con vídeos de violencia y migrantes.

Cercano a dirigentes iliberales de Europa como el húngaro Viktor Orban, ya propuso un referéndum sobre la inmigración, suprimir la reagrupación familiar y prohibir que se den nombres extranjeros a los niños. Sin embargo, pese a su extraordinario auge en los sondeos, Marine Le Pen ha ido neutralizando poco a poco la figura de Zemmour e incluso beneficiándose de ella al aparecer como más centrada, con un programa más completo y sin las faltas de educación constantes de Zemmour.

La líder ultraderechista, que concurre a su tercera presidencial, ha buscado siempre presentarse como una figura más moderada y ha excluido a los racistas y antisemitas manifiestos, entre ellos su padre, de su movimiento. En este contexto, y según varios analistas, Zemmour podría beneficiar la imagen de una Le Pen ahora más “presidenciable”. Además el gran rédito podría llegar en una eventual segunda vuelta de las presidenciales en la que, contra Macron, Le Pen podría ampliar, gracias a Zemmour,  el voto nacionalista de extrema derecha atrayendo a los tradicionales votantes de derecha, enfadados con la inmigración y la delincuencia, así como a los abstencionistas.

El anuncio de su candidatura de Zemmour  irrumpe en pleno proceso de elección del aspirante del partido otrora gobernante de la derecha tradicional, Los Republicanos, a la presidencial de abril, prevista en un congreso el próximo sábado día 4 y a la que intenta siempre robar protagonismo. Al día siguiente, el domingo, celebrará su primer mítin electoral que tendrá lugar en la sala de espectáculos Zénith de París. Organizaciones antifascistas y de izquierda ya han convocado una manifestación para “hacer callar a Zemmour”.