Muere a los 90 años el arzobispo surafricano Desmond Tutu, símbolo de la lucha contra el “apartheid”

El premio Nobel de la Paz combatió junto a Nelson Mandela el régimen de segregación racial

Desmond Tutu, el arzobispo sudafricano que luchó incansablemente durante seis décadas contra el régimen de ‘apartheid’, falleció ayer en Ciudad del Cabo a los 90 años de edad. Galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1984, será recordado por haber sido protagonista, junto al presidente Nelson Mandela, de la difícil tarea de la reconciliación nacional y su defensa de la paz en Sudáfrica tras la conquista de la democracia (1994).

“La muerte del arzobispo emérito Desmond Tutu es otro capítulo de pérdida en la despedida de nuestra nación a una generación de destacados sudafricanos que nos legaron una Sudáfrica liberada”, señaló el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, en un comunicado emitido este domingo. “Desmond Tutu fue un patriota sin igual; un líder de principios y pragmatismo que dio sentido a la idea bíblica de que la fe sin obras está muerta”, abundó el mandatario sudafricano.

Desmond Tutu –al que en su país se le conocía de manera afectuosa como ‘the Arch’- había nacido el 7 de octubre de 1931 en la ciudad minera de Klerkdorp, antigua república del Transvaal, en la entonces Unión Sudafricana. Su padre era maestro y su madre trabajadora del servicio doméstico. Tras haber sufrido tuberculosis de niño –y haber pasado un año entero en el hospital-, el joven Tutu pensó en ser médico.

Cuando el régimen del ‘apartheid’ fue aprobado, Tutu tenía 17 años. A mediados de los 50 se inició en la enseñanza en Sudáfrica. La promulgación de la ley de Educación Bantú en 1953 por parte del Gobierno del Partido Nacional, que consagraba el sistema de segregación, lo empujó a abandonar, junto a su esposa Nomalizo Leah Shenxane, la profesión. Tutu fue ordenado sacerdote en 1960 y dos años más tarde se instaló en el Reino Unido para estudiar teología en el King’s College de Londres.

A su regreso a Sudáfrica –en 1975 fue nombrado decano de la catedral de Santa María de Johannesburgo-, comenzaría a expresar con claridad sus posiciones sobre el ‘apartheid’. A partir de 1978 su figura comienza a cobrar importancia al ser nombrado director del Consejo Eclesiástico Sudafricano. “El ‘apartheid’, el desarrollo separado o como se llame, es malvado (…) Es anticristiano y antibíblico. Si alguien me demuestra lo contrario, quemaré mi biblia y dejaré de ser cristiano”, llegó a afirmar en 1982 ‘the Arch’ ante los funcionarios del régimen sudafricano.

Desmond Tutu junto a Nelson Mandela con la copa del Mundo
Desmond Tutu junto a Nelson Mandela con la copa del Mundo FOTO: STR EFE

Tutu empleó su púlpito como primer arzobispo anglicano negro de Johannesburgo y después arzobispo de Ciudad del Cabo para combatir la desigualdad racial en Sudáfrica y fuera de su país. Su figura, habitual presidiendo funerales, emergió en medio de la violencia de las fuerzas de seguridad y anti-’apartheid’ con un mensaje tenaz y contundente.

El premio Nobel de la Paz de 1984 fue siempre fiel a un estilo propio en forma y fondo. No en vano, sus posiciones lo alejaron en ciertas ocasiones de la jerarquía de la Iglesia anglicana, por ejemplo por su defensa de los derechos de los homosexuales, el uso del preservativo o la eutanasia.

Tras el fin del ‘apartheid’ y la llegada de Mandela al poder al frente del Congreso Nacional Africano, ‘the Arch’ fue elegido como presidente de la Comisión sudafricana para la Verdad y la Reconciliación (posición desde la que no tuvo reparos en lanzar duras acusaciones al partido de Mandela). A Tutu se le atribuye la expresión nación arcoíris para describir a la Sudáfrica post-’apartheid’, a la que celebró. Un término que hoy sigue empleándose para definir la diversidad del país africano.

En su dilatado currículo de compromisos y causas internacionales el arzobispo emérito sudafricano tuvo también tiempo para España. En 2010 pidió a ETA que dejara de asesinar. Cuatro años más tarde reclamó a la banda terrorista y al Gobierno de España que crearan “las condiciones para una reconciliación” y la liberación de Arnaldo Otegui. En 2014, ‘the Arch’ recibió de la Generalitat catalana el Premio Internacional y defendió el derecho a la autodeterminación. Además, Tutu defendió un Estado palestino, instó al boicot contra Israel en 2014 y pidió la comparecencia de George W. Bush y Tony Blair ante la Corte Penal Internacional tras la guerra de Irak, criticó duramente al presidente zimbabuense Robert Mugabe.

Obtuvo la defensa de la paz y el rechazo a la violencia de Tutu merecido reconocimiento dentro y fuera de su país. En 2009 el entonces presidente estadounidense Barack Obama lo galardonó con la Medalla Presidencial de la Libertad. ‘The Arch’ escribió varios libros, entre los que destacan ‘No hay futuro sin perdón (1999)’ o ‘Dios no es cristiano’ (2011).

Desde hacía algún tiempo, Tutu estaba retirado de la escena pública. Su salud era frágil en los últimos años y hubo de ser hospitalizado en varias ocasiones. En 1997 fue diagnosticado de un cáncer de próstata que superó. Este mismo año, con el rostro cubierto por una mascarilla y en silla de ruedas, se le pudo ver recibiendo la vacuna contra el coronavirus y en un acto celebrado en octubre con motivo de su 90 cumpleaños en la catedral de San Jorge de Ciudad del Cabo.

“Fue más grande que su propia vida y para muchos en Sudáfrica y el mundo entero su vida ha sido una bendición (…) Su contribución a las luchas contra la injusticia, tanto local como mundialmente, son solo igualadas por la profundidad de su pensamiento sobre la elaboración de futuros de liberación para las sociedades humanas”, afirmaba este domingo la Fundación Nelson Mandela. Su firme y contundente estilo, no exento de humor y afabilidad, en medio de circunstancias históricas extraordinariamente difíciles inspiró a multitudes dentro y fuera de su país y cimentó su gigantesca figura.