Barinas: De cuna de Hugo Chávez a “aldea gala” contra el chavismo

Este domingo este Estado del sur celebra unas elecciones amañadas tras anular la victoria opositora hace dos meses

Jorge Arreaza, ex ministro de Exteriores del chavismo y candidato en el estado de Barinas, muestra una espada durante un acto electoral
Jorge Arreaza, ex ministro de Exteriores del chavismo y candidato en el estado de Barinas, muestra una espada durante un acto electoral FOTO: Matias Delacroix AP

Aún Venezuela no ha terminado de desperezarse por las fiestas de Año Nuevo y ya toca la primera batalla opositora para ratificarle al chavismo que perdió el apoyo popular en la tierra donde nació el fallecido Hugo Chávez. Este domingo 9 de enero son las elecciones para elegir gobernador en Barinas, un estado llanero al suroccidente del país, después de que el Tribunal Supremo de Justicia controlado por Nicolás Maduro anulara el triunfo del opositor Freddy Superlano obtenido el 21 de noviembre pasado en las urnas.

Tal vergüenza no la quiere repetir el partido oficial, el PSUV, por lo que ha decidido hacer uso de todo el ventajismo posible para que su base electoral vuelva a movilizarse mientras ha tomado decisiones para dividir a sus adversarios o procurar que opten por tirar la toalla.

A Barinas se movilizaron durante la campaña electoral 12 ministros con todos sus equipos ejecutivos para impulsar obras, actividades, entregas e inauguraciones acompañando al candidato chavista, el ex canciller Jorge Arreaza. Además, se movilizaron autobuses de la empresa estatal para las actividades públicas, se organizaron limpiezas de espacios urbanos, se prometieron créditos a emprendedores, se organizaron entregas de electrodomésticos y se priorizó la inauguración de viviendas en esa entidad, entre otras actividades.

El descaro en el uso de recursos públicos para favorecer a Arreaza fue tal que hasta dejó frío a la autoridad electoral. El viernes, el rector del Consejo Nacional Electoral Roberto Picón admitió que los mecanismos de fiscalización y penalización disponibles en el órgano comicial son insuficientes para controlar el ventajismo electoral del oficialismo.

A través de su cuenta en Twitter, Picón enfatizó que Barinas se convirtió en vitrina de las acciones concertadas por el Estado para beneficiar a una opción partidista. Criticó el despliegue de altos funcionarios, como diputados, ministros, presidentes de institutos, corporaciones, bancos del Estado y cuerpos de seguridad, con el uso de instalaciones y edificios públicos para actos de campaña, y acopio de bienes a distribuir a cambio de votos.

No obstante, el Consejo Nacional Electoral no ha iniciado ninguna investigación formal para sancionar tales actos. El llamado de atención del rector Picón, de hecho, llegó tarde: justo después del cierre de campaña del jueves, a pesar de los 60 fiscales que había enviado al terreno para supervisar la contienda.

El candidato unitario de la oposición es Sergio Garrido, el único que el chavismo no se atrevió a inhabilitar después de impedir las postulaciones de Superlano, su esposa y se exjefe de campaña. Las trabas a su candidatura han sido innumerables. El gobierno prohibió a las emisoras de radio locales entrevistarlo, y canceló el programa que el también diputado mantenía en una señal de FM.

Garrido ha encabezado multitudinarias manifestaciones de simpatizantes en distintas localidades de Barinas y ha llamado a reafirmar que están «cansados de las malas gestiones, el abandono y el desinterés del gobierno central». Y además como respuesta al «robo» de la voluntad popular en noviembre.

Al mismo tiempo ha denunciado que el chavismo «se acordó» que ese estado existe y apareció para «regalar lavadoras, celulares, limpian las calles, tenemos gasolina, gasoil, gas y han solucionado algunos problemas pensando que con eso van a cambiar la decisión de la gente».

Su candidatura ha reunido el respaldo de partidos que no sumaron votos a Superlano en noviembre pero que han entendido que derrotar al chavismo pasa por una unión lo más perfecta posible. Quien se despierte de un coma en enero de 2022 en Barinas y escuche al candidato Jorge Arreaza pensará que la oposición más antichavista ha sido la que ha gobernado ese estado durante, al menos, la última década y media. Pero no.

En campaña electoral, habitualmente un candidato oficialista se enorgullece de dar continuidad a lo logrado en gestiones anteriores de su partido y reconoce aquellos faltantes que deben ser atendidos. Pero Arreaza en Barinas se ha convertido en una rara avis: un crítico feroz de los gobiernos anteriores en esa entidad, a quienes ha acusado indirectamente de gobernar desde oficinas, y al mismo tiempo un propagandista del apellido Chávez… el mismo que portan quienes gobernaron allí desde el año 2000: el padre y dos hermanos del desaparecido caudillo.

En campaña ha encabezado inauguraciones y puestas en marcha por doquier de instalaciones abandonadas durante años por ambos exgobernadores. El 24 de diciembre, estuvo en el Hospital Luis Razetti y dijo que la gestión allí era «una loquera», que hacía que la situación no se aguante. Cinco días más tarde fue reactivado un pozo de agua que surte a ese recinto que tenía siete años sin funcionar. El 26 de diciembre ocurrió lo propio con un pozo de agua en el municipio Obispos que la propia viceministra de agua potable Yesenia Moreno admitió tenía seis años abandonado.

El 2 de enero, Arreaza prometió terminar el puente sobre el río Anaro, cuya construcción se dejó a medias en 2012, mismo año en que comenzó. La obra fue prometida para 2014 y se le invirtieron 60 millones de dólares que no e sabe a dónde fueron a parar.

El 3 de enero, Arreaza dijo que hay personas en Barinas que viven con muchas necesidades y hay que «arreglar el hospital, la escuela, la vialidad, la iluminación, las aguas». Es decir, todo. Sus palabras son recibidas con curioso beneplácito por militantes que denuncian que en esa entidad se vive mal. «El mayor milagro de Jorge Arreaza ha sido convertir a los barineses en chavistas antichavistas», se burló un habitante de la capital barinesa.

Por otra parte, el oficialismo impulsa también una candidatura que busca dividir a sus adversarios con el exalcalde de Caracas Claudio Fermín. Partidos intervenidos judicialmente y controlados por opositores desafectos al líder Juan Guaidó acompañan a Fermín, que ha logrado desplegar una millonaria campaña publicitaria, a pesar de que las encuestas le dan el 5% de las preferencias electorales.

Así lo indica un estudio reciente de Delphos, que augura como ganador al candidato oposito Sergio Garrido con seis puntos de ventaja sobre el abanderado chavista. Pero todo dependerá de la participación y del peso que tengan los propios abusos electorales este domingo.