Terrorismo

El Estado Islámico lanza una campaña de “incitación” para que se cometan atentados de inmediato en Occidente

El llamamiento se repite machaconamente en los últimos días a través de sus redes sociales

Foto policial de Irahim Hashimi, aunque se desconoce su aspecto actual
Foto policial de Irahim Hashimi, aunque se desconoce su aspecto actualjmzca

“Incitación”. Es la palabra más repetida estos días en las redes sociales del Estado Islámico (Daesh, Isis). Se trata de un llamamiento dirigido a los actores, “lobos”, yihadistas y a los que les puedan dinamizar.

Hay que dejarse de adoctrinarse en la pantalla del teléfono o del ordenador, y pasar a la acción, porque, cifras cantan, la actividad terrorista que la banda yihadista despliega en sus distintas “wilayas” (franquicias), en especial en Irak, Siria y Afganistán, no tiene reflejo en Occidente, donde toda esta criminalidad se ve como algo lejano.

La actual campaña de “incitación” no ha pasado inadvertida a los expertos antiterroristas que extreman la vigilancia sobre los sujetos sospechosos de yihadismo y que pueden pasar a la acción en cualquier momento.

La repetición machacona de la “incitación”, dirigida también a los musulmanes en general, la acompañan con contenidos editoriales, en los que dejan claro que el que no siga la yihad será castigado por Alá. Una versión “teológica” del conocido “patria o muerte”.

“El que es demasiado perezoso para responder al llamado a la fe y la yihad; y es lento y no se apresura a hacerlo, sabiendo que es la verdad, es que no se siente seguro que Dios Todopoderoso; y Él lo prevendrá y castigará por su pereza y tardanza”, subrayan los terroristas.

“Por amor a este mundo y odio a la muerte o al cautiverio, cuando quiso emprender el camino de la verdad, no lo logró, ¡esa es su muerte!, porque Dios Todopoderoso lo castigó”, agregan.

“Se sabe que ningún llamado en esta era revive a los musulmanes como el llamado a la yihad en la causa de Dios Todopoderoso, porque la yihad es la obligación para preservar la religión”, enfatizan.

Y continúan en la misma línea. Daesh tiene un problema y lo sabe: su “califa”, al que todos deben prestar juramento, es un ser invisible e inaudible que se hace llamar Ibrahim Hashimi. Sin un líder, como era Baghdadi, es complicado motivar a los moujahidines y, de ahí, la presente campaña de incitación.