Señor de la guerra

Quién es Ramzan Kadirov, el “hombre fuerte” de Putin en Chechenia

El presidente checheno dirige el antiguo territorio rebelde como su feudo personal, y el Kremlin mira para otro lado ante los delitos de lesa humanidad

Moscú convocó a los soldados de la República de Chechenia para que se uniesen a la invasión.
Moscú convocó a los soldados de la República de Chechenia para que se uniesen a la invasión.AgenciasLa Razón

Los soldados ucranianos están resistiendo el embate ruso con más fiereza de la que Vladimir Putin había previsto en un primer momento. Esta situación coloca al líder del Kremlin en una situación delicada, porque no le conviene que el conflicto se alargue más de lo debido. Por ese motivo, Moscú convocó a los soldados de la República de Chechenia para que se uniesen a la invasión.

Y el presidente de la República de Chechenia, Ramzan Kadirov -haciendo honor a su fama de “perrito faldero de Putin”- le correspondió. En un vídeo difundido ayer por Internet, el líder checheno confirmó el envío de miles de soldados chechenos a Ucrania: “El presidente (Putin) ha tomado la decisión correcta(de entrar en Ucrania) y cumpliremos sus órdenes bajo cualquier circunstancia”, declaró Kadirov.

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Los soldados chechenos han adquirido con los años la fama de desplegar una inusitada brutalidad y crueldad en sus intervenciones. Y Putin sabía muy bien cuál sería el efecto psicológico que provocaría esta noticia en la moral de los ucranianos.

Ramzan Kadirov -por su parte- aseguró que la principal misión de los uniformados chechenos es garantizar la seguridad de la población y evitar daños a las ciudades: “No tenemos deseos de luchar contra Ucrania o el pueblo ucraniano. Estamos en contra de quienes nos mataron y quienes nos quieren matar. Nuestra posición es garantizar la seguridad de nuestro Estado y nuestro pueblo. Y no queremos que ataquen a Rusia utilizando Ucrania”, decía el líder checheno en el vídeo.

“No piensen que los chechenos o los rusos no los quieren. Todos los queremos. No queremos la guerra”, añadió.

No obstante, Kadirov también aprovechó la ocasión para apostillar que su obligación es perseguir a los muchos terroristas que -según él- “hallaron refugio en Ucrania”: “Entre ellos están los que asesinaron a nuestros hermanos, hermanas, mujeres, niños y ancianos en la república de Chechenia; y luego escaparon del castigo a Europa, al amparo de diversos servicios de inteligencia”, concluyó.

El líder regional de Chechenia, Ramzan Kadyrov, se dirige a los militares que asisten a una concentración en la Plaza de Grozny, la capital de Chechenia el pasado 25 de febrero | Fuente: REUTERS/Chingis Kondarov
El líder regional de Chechenia, Ramzan Kadyrov, se dirige a los militares que asisten a una concentración en la Plaza de Grozny, la capital de Chechenia el pasado 25 de febrero | Fuente: REUTERS/Chingis KondarovCHINGIS KONDAROVREUTERS

¿Quién es Ramzan Kadirov?

La República de Chechenia es uno de los 83 sujetos federales que integran la Federación Rusa. Este ignoto territorio del Cáucaso del Norte -de poco más de 1.300.000 habitantes- obtuvo su independencia tras la disolución de la Unión Soviética en el año 1991; pero el Gobierno ruso recuperó el control de la región tras las conocidas ‘Guerras Chechenas’ (de 1994 a 1996 la primera y de 1999 a 2009 la segunda).

La decisiva victoria de Moscú se produjo cuando consiguió atraer a su bando a Ajmat Kadirov, el principal líder de las fuerzas chechenas y el gran muftí de la república. Después de que el traidor cambiase de bando y se convirtiese en el principal abanderado de las pretensiones “reunificacionistas” del Kremlin, las fuerzas independentistas estaban acabadas.

Ajmat Kadirov (izquierda) y Vladimir Putin (derecha) en una rueda de prensa el 10 de noviembre de 2002 | Fuente: Oficina de prensa de Presidencia de la Federación Rusa
Ajmat Kadirov (izquierda) y Vladimir Putin (derecha) en una rueda de prensa el 10 de noviembre de 2002 | Fuente: Oficina de prensa de Presidencia de la Federación RusaLa Razón

El Kremlin ofreció apoyo político y militar total al nuevo “hombre fuerte” de Chechenia. Y a cambio, Ajmat Kadirov solo tendría que corresponder a Moscú asegurando la lealtad y la estabilidad en la región... sin importar qué método emplease.

Este pacto sigue hoy intacto: el presidente checheno dirige el antiguo territorio rebelde como su propio feudo personal... y el Kremlin mira para otro lado cuando llegan noticias de los muchos delitos de lesa humanidad que se cometen en Chechenia. Aunque con una salvedad: quién dirige la República de Chechenia ahora ya no es Ajmat Kadirov, sino su hijo Ramzan, que alcanzó el poder después del asesinato de su padre en el año 2004.

El pasado mes de septiembre de 2021, era noticia que Ramzan Kadirov había conseguido ganar la reelección como presidente de la República de Chechenia con -nada más y nada menos- que el 99,7% de los votos. Pero la manipulación de los comicios no es el único crimen que arrastra Kadirov a sus espaldas. Desde que llegó al poder, el controvertido líder checheno -quien se describe a sí mismo como un creyente en el islam tradicional- ha sido denunciado en múltiples ocasiones por la continua violación de los Derechos Humanos.

El líder regional de Chechenia, Ramzan Kadyrov, se dirige a los militares que asisten a una concentración en la Plaza de Grozny, la capital de Chechenia el pasado 25 de febrero | Fuente: REUTERS/Chingis Kondarov
El líder regional de Chechenia, Ramzan Kadyrov, se dirige a los militares que asisten a una concentración en la Plaza de Grozny, la capital de Chechenia el pasado 25 de febrero | Fuente: REUTERS/Chingis KondarovSTRINGERREUTERS

Haciendo uso de su propio ejército privado -una fuerza militar de entre 3.000 y 5.000 efectivos llamados “kadyrovtky”- ha sistematizado el acoso, la detención, la tortura y el asesinato de periodistas, activistas y opositores (así como de sus familiares) para hacer cumplir su voluntad.

La portavoz de Exteriores del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), Nabila Massrali, denunció a mediados del pasado mes de enero la situación: “Los informes creíbles de continuas violaciones de los derechos humanos en Chechenia, la inacción de las autoridades federales en Moscú y la impunidad de los responsables de acciones ilegales contra los defensores de los derechos humanos chechenos y sus familiares son motivo de preocupación”.

“Todos los casos de ejecuciones extrajudiciales, torturas y otras graves violaciones de derechos humanos cometidas en los últimos años deben ser investigados de manera rápida y eficaz y los responsables deben comparecer ante la justicia”, destacó la portavoz.

Kadyrov, de 45 años, ha sido descrito como “el hijo que Putin nunca tuvo”.
Kadyrov, de 45 años, ha sido descrito como “el hijo que Putin nunca tuvo”.MUSA SADULAYEVAgencia AP

La antigua diputada opositora chechena, Ilia Yashin, lanzó una recogida de firmas el pasado 6 de febrero para exigir al Kremlin la destitución inmediata de Kadirov: “No es digno de ocupar el cargo y ni siquiera debería ser funcionario”. Dos días después, aquella iniciativa ya había recogido el apoyo de 120.000 chechenos; que se atrevieron a estampar su firma en un documento público donde se mostrarían sus datos personales (algo tremendamente peligroso).

Sin embargo, en los preludios de la llamada “operación especial rusa”, a Moscú no le convenía entrar en estas “menudeces”. Así que hicieron lo que lleva haciéndose desde que Ajmat Kadirov ganó su guerra: mirar hacia otro lado. Según el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, la iniciativa de Ilia Yashin no aportaba ninguna garantía de la veracidad de aquellas firmas electrónicas... por lo que cualquiera podría haber manipulado la petición popular.