América

«Investigan a Trump porque va a volver a ganar»

El registro del FBI indigna a los seguidores del ex presidente en Florida

Simpatizantes del ex presidente estadounidense Donald Trump se sitúan frente a la residencia de Trump en Mar-a-Lago, en Palm Beach
Simpatizantes del ex presidente estadounidense Donald Trump se sitúan frente a la residencia de Trump en Mar-a-Lago, en Palm Beach FOTO: CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH EFE

Palm Beach es habitualmente un lugar tranquilo. Sus acaudalados vecinos disfrutan con discreción de su elevado nivel de vida. Coches deportivos y residencias exclusivas adornan sus calles, abrasadas en estos meses estivales por las altas temperaturas del sur de Florida, y barcos de recreo se mecen en las aguas turquesas de este confín del Atlántico. Descrito en alguna ocasión por Donald Trump como un «paraíso en la tierra» no es, desde luego, un lugar acostumbrado a las reuniones políticas, pero el registro por agentes del FBI de la residencia de Mar-A-Lago, la mansión del polémico ex presidente allí, llevó a las calles de Palm Beach las primeras muestras de descontento de sus seguidores.

Los fieles de Trump acudieron ayer a la residencia del ex presidente en Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida
Los fieles de Trump acudieron ayer a la residencia del ex presidente en Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida FOTO: CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH EFE

Al poco de que Donald Trump lanzara el comunicado informando de la acción de los agentes federales en su residencia, fuertemente custodiada por distintas agencias de seguridad desde que el ex presidente decidiera fijar allí su residencia permanente, aparecieron en sus aledaños los primeros seguidores indignados.

En mitad de la noche, un hombre blanco de mediana edad lucía una pancarta contra los medios de comunicación, habitual objeto de los ataques de Trump, y protestaba frente a Mar-a-Lago por lo que considera una nueva maniobra sucia contra su ídolo. «Esto es otra invención injusta, como las bromas del ‘impeachment’ y lo mismo que el 6 de enero. Trump no hizo nada malo el 6 de enero, porque él mandó a la Guardia Nacional y Nancy Pelosi se negó», hiló, repitiendo los descargos del ex presidente sobre su papel en el asalto al Congreso.

El merchandising volvió a los aledaños de Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida
El merchandising volvió a los aledaños de Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida FOTO: Joe Cavaretta AP

“Esto es comunismo”

A pocos metros, un inmigrante cubano enfundado en una chaqueta de cuero repleta de parches con lemas trumpistas, como «Make America Great Again», proclamaba: «Esto es comunismo. Mire de dónde vengo. Yo ya sé cómo funciona esto. Han convertido en un arma al FBI y al IRS (la agencia de recaudación fiscal). Eso es lo que están haciendo».

Una mujer, también cubierta por mercadotecnia de la candidatura de Trump a la Casa Blanca, cargaba contra los demócratas y la Administración Biden, convencida de una conspiración contra su líder. «El uso del FBI como arma política por esta Administración tiene que acabar», declaró. Y se preguntó por qué otras investigaciones no avanzan tan rápido. Hunter Biden, hijo del actual presidente, tiene pendiente una investigación sobre presuntas irregularidades fiscales y aún no se conoce si será formalmente acusado, un caso que para esta mujer, como para muchos otros admiradores de Trump, supone un agravio comparativo.

«El FBI no está para ser usado como arma contra otro presidente. Ni siquiera han investigado el ordenador de Hunter Biden, que está ahí con todas las otras pruebas, ni tampoco a Hillary (Clinton). Investigan a Trump porque encabeza la recaudación de fondos y va a volver a ganar».

El ex presidente coquetea repetidamente con la idea de una nueva candidatura presidencial en la Casa Blanca en 2024 y para sus partidarios, especialmente el núcleo duro concentrado en Florida, las investigaciones no son más que un intento de torpedearla.

Aunque congresistas y figuras destacadas del Partido Republicano han salido en defensa del ex presidente investigado, quizá en ningún lugar de Estados Unidos tengan tanto eco sus argumentos como en el “Sunshine state”.

"Los demócratas son fascistas", se puede leer en este cartel a mano de una simpatizante del ex presidente Trump frente a su residencia de Mar-a-Lago
"Los demócratas son fascistas", se puede leer en este cartel a mano de una simpatizante del ex presidente Trump frente a su residencia de Mar-a-Lago FOTO: CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH EFE

En muchas de sus ciudades, algunas pobladas mayoritariamente por jubilados de raza blanca, es habitual ver en las fachadas y escaparates de los comercios pegatinas y afiches de apoyo a Trump. En las tiendas de souvenirs de los Cayos de Florida, las camisetas, tazas, y gorras con la efigie de Trump y su inconfundible flequillo son uno de los artículos estrella.

Anoche en Palm Beach, se volvió a notar que en pocos lugares se le tiene tanto aprecio como aquí y que todo lo que tiene que ver con él sigue siendo una cuestión tan candente como el verano local.