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Así son los Bajau, la tribu de “récord” que puede aguantar hasta 13 minutos bajo el agua y vivir en el fondo del mar

La vida acuática es común entre este grupo de personas, que puede descender hasta 70 metros de profundidad

Durante cientos de años, esta tribu ha vivido sobre plataformas flotantes en el mar en las costas de Indonesia y Malasia, y su alimentación ha girado en torno a la pesca buceando a pulmón
Durante cientos de años, esta tribu ha vivido sobre plataformas flotantes en el mar en las costas de Indonesia y Malasia, y su alimentación ha girado en torno a la pesca buceando a pulmónDreamstimefreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@1d2f781d

En natación, uno de los ejercicios que se suelen hacer es el de aguantar unos segundos bajo el agua, con el fin de mejorar la respiración pulmonar y nadar mejor en piscinas. Los nadadores, así como personas que trabajaban en este lugar como socorristas, tienen pruebas de apnea, con la que intentan ir de un lado al otro de la piscina sin salir del agua. La mayoría de personas apenas puede aguantar un minuto, y para muchos puede parecer una prueba dura, pero para ellos es una tarea fácil.

Ya no solo buceadores, sino personas que han nacido para vivir bajo el agua, con un don que les permite sumergirse y estar como si estuvieran por la calle paseando. El pasado mes de marzo, El croata Budimir Buda Sobat, de 54 años, se convirtió en el hombre que más ha aguantado la respiración bajo el agua en el mundo, con un total de 24 minutos y 33 segundos y superando su anterior marca y también la del catalán Aleix Segura, que en 2016 aguantó 24 minutos y 3 segundos.

Algo extraordinario, con permiso de la tribu nómada de los Bajau, conocidos como los “nómadas del mar” y que son capaces de permanecer hasta 13 minutos bajo el agua, así como descender hasta 70 metros de profundidad.

Durante cientos de años, esta tribu ha vivido sobre plataformas flotantes en el mar en las costas de Indonesia y Malasia, y su alimentación ha girado en torno al pescado, principalmente sobre lo que consiguen pescar buceando a pulmón entre los arrecifes. Según un estudio publicado por la revista Cell, el grupo posee un gen que los hace distintivos de los demás, y cuentan con un bazo más grande que el del resto de humanos.

El bazo se encuentra debajo de la caja torácica, junto al estómago, en el lado izquierdo del vientre. Su tamaño generalmente está relacionado con la altura, peso y sexo, y entre sus funciones, está almacenar glóbulos rojos y plaquetas, evitar las infecciones produciendo glóbulos blancos y filtrar y destruir células sanguíneas. Cuando está agrandado, es posible que no funcione como de costumbre, y su infección o rotura puede provocar anemia, sangre o hemorragias que podrían poner en riesgo la vida.

No obstante, los investigadores tomaron muestras genéticas de esta población y realizaron ecografías para medir el tamaño del bajo de esta tribu y de los Salaun, otro asentamiento vecino que no cuenta con esta característica. Tras comparar las dos muestras en Copenhague, encontraron que el órgano de los Bajau era de media un 50% más grande, pero descartaron que se debiera a infecciones ya que, aquellos que no buceaban regularmente, también lo tenían.

El reflejo de inmersión es similar a una afección llamada hipoxia aguda, en la que los humanos experimentan una rápida pérdida de oxígeno. Conforme un humano se va sumergiendo a más profundidad en el agua, el aumento de la presión hace que los vasos sanguinos de los pulmones se llenen con más sangre. Los vasos pueden romperse y provocar la muerte. Pero el equipo encontró un gen conocido como PDE10A, que regula la secreción de la hormona tiroidea T4, y descubrieron que esta era la causa de que pudieran bucear hasta tal profundidad y aguantar tanto tiempo sin salir del agua.

Presenciaron que la razón por la que su bazo era más grande se debía a una mutación genética que les ha permitido adaptarse mejor al entorno. “Nuestros resultados sugieren que los Bajau han experimentado adaptaciones únicas asociadas con el tamaño del bazo y sus experiencias al bucear, añadiendo así un nuevo ejemplo a la lista de adaptaciones genéticas fascinantes que los humanos han experimentado en la historia evolutiva reciente”, explica el equipo de investigación en su estudio.

El estilo de vida de estos nómadas del mar está cada vez más amenazado, puesto que están considerados un grupo marginado que no disfruta de los mismos derechos de ciudadanía que el resto de sus compatriotas. El aumento de la pesca industrial ha dificultado la subsistencia de esta tribu, y muchos han tenido que abandonar el mar.