Estados Unidos

Biden y Trump alcanzan la cifra mágica de delegados para ser candidatos a la Casa Blanca

Biden alcanzó los 1.968 delegados necesarios al ganar Georgia y la victoria de Trump en el estado de Washington le ayudó a asegurarse los 1.215 delegados

La carrera de dos se ha definido y ahora las campañas se preparan para una batalla larga hasta noviembre, cuando Donald Trump tenga su revancha contra Joe Biden. Los candidatos han asegurado los delegados necesarios para representar a sus partidos en ese duelo. Esto ha sucedido de manera adelantada, tres meses antes de terminar el período de elecciones primarias, lo que es inusual y, sin duda, un reflejo de lo dividido que está Estados Unidos actualmente.

La jornada electoral de este martes, que contaba principalmente con comicios demócratas y republicanos en Georgia, Misisipi y Washington, permitieron a ambos superar el umbral de delegados necesarios para declararse matemáticamente como los candidatos que competirán por la presidencia este 2024.

El presidente Joe Biden cruzó el umbral de los 1.968 delegados necesarios para obtener la candidatura al ganar el martes Georgia. Con la victoria, el demócrata suma ahora 2.107 delegados. De ser reelecto en noviembre Biden, que asumió el cargo el 20 de enero de 2021, llegaría al final de su segundo mandato con 86 años, batiendo su propio récord güines al ser la persona con mayor edad en ser elegida presidente.

Tras conocerse los resultados, Biden publicó un comunicado en el que agradeció la confianza de los votantes para optar de nuevo por el cargo, y aprovechó para subir el volumen de sus ataques a Trump, asegurando que su campaña provocaba «odio».

«Hace cuatro años me postulé a la presidencia porque sabía que estábamos en una batalla por salvar el alma de esta nación. Gracias al pueblo estadounidense, ganamos esa batalla, y ahora me siento honrado de que la amplia coalición de votantes que representan la rica diversidad del partido demócrata, en todo el país, haya puesto su fe en mí una vez más para liderar nuestro partido –y nuestro país–. En un momento en el que la amenaza que representa Trump es más grande que nunca», reza el comunicado de Biden.

En una muestra de lo que vendrá en los próximos meses, el demócrata dijo también que Trump «está llevando a cabo una campaña de odio, venganza y represalias que amenaza los valores que nos representan como nación. Está glorificando a dictadores y prometiendo convertirse en uno él mismo desde el primer día».

Por su parte, la victoria de Trump en el estado de Washington le ayudó a superar el umbral de los 1.215 delegados necesarios para obtener la nominación republicana, y a impulsarle a él y a su movimiento «hagamos a Estados Unidos grande de nuevo» a la carrera presidencial. El exmandatario tiene en total 1.241 delegados.

Al conocer su buena marcha en las primarias, Trump dijo que el resultado solo es un paso en lo que espera sea una «gran victoria» en noviembre cuando derrote a Biden.

El exmandatario también quiso subir el tono ahora que es una batalla de dos, calificando a su contrincante como «el peor presidente de la historia».

«El Comité Nacional Republicano acaba de declararnos el candidato oficial, por lo que somos el candidato oficial del partido republicano, es algo importante. Pero lo más importante es que ahora tenemos que ir hacia la victoria porque nuestro país está en serios problemas», dijo a través de su plataforma Truth Social.

«No vamos a tomarnos tiempo para celebrarlo, lo celebraremos dentro de ocho meses, cuando hayan pasado las elecciones», terminó.

Pero, aunque Trump ha superado holgadamente a una decena de candidatos durante los últimos meses, todavía debe enfrentar varios juicios, entre ellos uno por sus presuntos intentos de alterar las elecciones de 2020 en el estado de Georgia, que en las últimas horas se decantó por él. Se espera además que el Supremo se pronuncie sobre su pedido de inmunidad presidencial, en un intento de su defensa por evitar que esos procesos culminen antes de la elección de este año.

Esta es la primera vez desde 1892 en la que dos presidentes consecutivos se enfrentan en las urnas, además ambos en busca de un segundo período en el Despacho Oval.

La prontitud con la que ambos aspirantes por la Casa Blanca obtienen la nominación, automáticamente convierte esta campaña presidencial en la más larga de la historia reciente del país. Este escenario recuerda la campaña de 2004 en la que John Kerry tenía prácticamente asegurada su nominación el 10 de marzo, mientras que George W. Bush no tenía oposición, aunque no está de más decirlo, la sensación de polarización no era tan alta entonces.