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El Brasil de Bolsonaro, entre la ideología y el pragmatismo

Expertos reunidos por el Instituto Elcano avisan de que sin reformas, Brasil se enfrentará a un muro de inestabilidad política

  • El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante su participación en el Foro de Davos
    El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante su participación en el Foro de Davos /

    REUTERS

Tiempo de lectura 4 min.

11 de febrero de 2019. 21:30h

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Goyo G. Maestro 11/2/2019

Más de cuarenta días después de la toma de posesión de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil, su Gobierno parece ir con cautela en la toma decisiones. Los retos que tiene por delante pasan, principalmente, por el impulso de la economía, la reducción de la violencia y el freno a la impunidad ante la corrupción que acabó enterrando al Gobierno del Partido de los Trabajadores en las elecciones del pasado octubre.

Varios expertos reunidos por el Real Instituto Elcano coincidieron en la necesidad de reformas económicas urgentes para que el país entre en la senda del crecimiento sostenido. Lejos de tomar decisiones apresuradas, el nuevo gabinete, dijo Alfredo Arahuetes, investigador asociado de Elcano, ha empezado “con mucha prudencia”.

Esther Solano, socióloga y profesora de la Universidad Federal de Sao Paulo, resaltó las contradicciones entre los intereses de sus votantes. Por un lado, las élites económicas, que quieren abrir la economía del país, y por otro aquellos que eligieron a Bolsonaro por su propuesta ideológica y centrada en valores tradicionales. Solano apuntó que existe “un potencial de frustración de algunos sectores porque no va a satisfacer a todos”, y apuntó que “los más pobres que votaron a Bolsonaro serán probablemente las primeras víctimas de su política".

Carlos Malamud, investigador principal de Elcano, se preguntó “si la ideología acabará siendo la gran barrera” para las reformas que prometió Bolsonaro en campaña, entre ellas la de las pensiones. “La ideología, que fue un eje central de la campaña de Bolsonaro, puede ser una gran inconveniente para lograr sus fines”.

En este sentido, el economista José Juan Ruiz, también presente en el debate celebrado en la Fundación Botín de Madrid, cree que finalmente se impondrá el pragmatismo. A su juicio, el país necesita acometer la reforma de las pensiones, un sistema lastrado, entre otras cosas, por el progresivo envejecimiento de la población y la baja productividad.

Las decisiones de calado deberán tomarse con el consenso del Congreso, donde existen 32 partidos políticos. Para ello, los ponentes coincidieron en que el nuevo Gobierno ultraconservador tendrá que emplearse a fondo para lograr el apoyo de los grupos políticos, especialmente los de centro, dado que la bancada de las llamadas 3B -Biblia, bala y buey- podrían no ser suficientes para sacar adelante la agenda legislativa. “¿Primará la lealtad partidaria o la temática?”, se cuestionó Malamud.

Arahuetes explicó que el país más grande de Latinoamérica “tiene una fortaleza productiva enorme”. Sigue atrayendo inversión extranjera (más de 70.000 millones de dólares en 2017), pero para sacar el máximo partido tendrá “que ordenar el sistema de impuestos y gastos”. A su juicio, ese ajuste “es relativamente fácil de hacer”, sobre todo si se compara con el ajuste que se ha producido en Argentina, añadió.

El economista José Juan Ruiz abundó en la idea de que “si no hay reformas el país se enfrentará a un muro de inestabilidad política” que pueden generar desconfianza en los mercados financieros.

Mientras el Gobierno pergeña decisiones importantes, con el borrador de la reforma de las pensiones a punto, el presidente sigue hospitalizado desde el pasado 28 de enero por las heridas que sufrió en un ataque en la campaña elecotral. “No es un tema menor”, afirmó Ruiz, quien recordó que desde la llegada de la democracia en los ochenta, tres presidentes acabaron su mandato de forma imprevista, Tancredo Neves, Color de Mello y Dilma Rousseff.

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