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Farage, el profeta del Brexit ha vuelto

El artífice de salida –no consumada– de la UE lidera las encuestas europeas.

  •  Nigel Farage
    Nigel Farage

Tiempo de lectura 4 min.

22 de mayo de 2019. 08:37h

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Celia Maza Londres. 22/5/2019

«Tiene usted el carisma de un andrajo mojado y la apariencia de un empleado de banca de baja categoría». Las palabras que Nigel Farage dedicó en 2010 a Herman Van Rompuy en pleno debate en el Parlamento Europeo no pasaron desapercibidas. Ocuparon titulares y lo convirtieron en héroe de los grupos antisistema. Muchos le vaticinaron tan solo quince minutos de gloria, pero se equivocaron.

En 1999, el UKIP –formación que fundó y lideró hasta 2016– consiguió sus primeros tres eurodiputados. En 2004, obtuvo doce. En 2009, los asientos subieron a trece. En 2014 vino la gran revolución: 24. Y ahora todo apunta a que volverá a hacer historia con su nuevo proyecto: el Partido del Brexit. Su apoteósico triunfo fue lo que presionó al entonces primer ministro, David Cameron, a convocar el referéndum sobre la permanencia en la UE. Tras una polémica campaña cargada de mentiras, los británicos apostaron por la salida del bloque. Cumplido el objetivo, Farage dimitió. Ahora ha vuelto y lidera las encuestas para las europeas con el 34% de los votos, muy por delante de los laboristas (21%).

Farage presume de tener buena sintonía con Donald Trump –fue el primer político europeo en ser recibido por el presidente de EE UU tras ganar las elecciones–, en su día guardó estrecha relación con Steve Bannon y muchos sospechan de sus posibles vínculos con el Kremlin. Sin duda alguna, es un personaje atípico. Desafía todas las normas que se podrían aplicar a los políticos de Westminster, donde ha intentado en siete ocasiones, sin éxito, ganar un escaño.

Poco se sabe de su vida personal. Muchos de sus seguidores desconocen que amasó una fortuna en la City y que en su vida amorosa nunca ha tenido problemas con otras nacionalidades. Estuvo casado con una alemana y su actual pareja es francesa. A parte de su discurso populista, las fotografías en el pub con una o incluso dos jarras de cerveza ayudan. Le gusta beber y no lo oculta. Eso sí, prefiere no hablar de su infancia. Su padre alcohólico abandonó el hogar cuando tenía cinco años.

Él mismo ha reconocido que no se ve a sí mismo como un político: «En realidad soy un hombre de negocios. Apoyé a Margaret Thatcher, creí en Ronald Reagan, creo en el libre mercado, en un gobierno pequeño, en el trabajo duro y en un sistema tributario que no castigue a los que les va bien en la vida». El alegato, así dicho, suena a música celestial en los círculos «tories». Su carrera en el Partido Conservador era prometedora, pero la abandonó cuando John Major firmó el Tratado de Maastricht en 1992. Vio aquello como una gran traición.

Con el propósito de evitar, según él, «la catástrofe», cofundó en 1993 el UKIP. Entonces tenía solo 29 años, pero ya había acumulado grandes ahorros durante su paso por la City, donde empezó a trabajar a los 18 años.

Con 21 años, tras una noche de borrachera, fue atropellado por un coche. Clare Hayes, la enfermera que le cuidó, acabó convirtiéndose en su primera esposa y madre de sus dos hijos mayores (tuvo otros dos con su segunda esposa). Pocos meses después también estuvo a punto de morir por un cáncer de testículos. El doctor le dijo: «Después de experiencias como ésta, los pacientes se cuidan al máximo o viven al límite y usted parece que va a pertenecer al segundo grupo». No se equivocó.

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