Birmania

La junta militar de Birmania traslada de prisión a arresto domiciliario a Aung San Suu Kyi

El Gobierno justifica la reubicación por las elevadas temperaturas pero su hijo sugiere que el Ejército pretende utilizarla «como escudo humano» ante los ataques de la alianza rebelde

FILE - In this Dec. 11, 2019, file photo, Myanmar's leader Aung San Suu Kyi waits to address judges of the International Court of Justice on the second day of three days of hearings in The Hague, Netherlands. Myanmar’s ousted leader Aung San Suu Kyi appeared in court in person Monday, May 24, 2021, for the first time since the military arrested her when it seized power on Feb. 1, Myanmar media reported.(AP Photo/Peter Dejong, File)
La Premio Nobel de la Paza, Aung San Suu KyiPeter DejongAgencia AP

La junta militar de Birmania ha anunciado este miércoles que la líder prodemocrática Aung San Suu Kyi, de 78 años, ha pasado de la prisión en Naipyidó en la que lleva tres años a arresto domiciliario por «el clima extremadamente caluroso», en palabras del mayor general Zaw Min Tun, portavoz del Gobierno. Las temperaturas alcanzaron la pasada semana los 46 grados en la capital birmana.

«No es solo para Aung San Suu Kyi, sino para todos aquellos que necesitan las precauciones necesarias, especialmente los presos ancianos, estamos trabajando para protegerlos de la insolación», matizó el militar en declaraciones recogidas por la prensa local tras horas de especulaciones sobre el paradero de la Premio Nobel de la Paz.

Su reubicación coincide con uno de los peores momentos para el Ejército desde el golpe de 2021 que la apartó del poder. La presión de la alianza rebelde aumenta a medida que los uniformados registran sus peores derrotas militares. Suu Kyi, por su parte, está cumpliendo una condena de 27 años de cárcel por delitos que van desde la traición y el soborno a la violación de la ley de telecomunicaciones. Cargos fabricados para mantenerla lejos de las instituciones. Aung San Suu Kyi, sin embargo, sigue siendo una de las figuras más veneradas del país asiático.

La líder prodemocrática había abandonado la prisión «escoltada en vehículos fuertemente protegidos» en la noche del martes, según el portavoz de la Liga Nacional de la Democracia, U Kyaw Htwe. El hijo de Suu Kyi, Kim Aris, que reside en Reino Unido, declaró a Sky News que le parecía probable que la hubieran trasladado. «Es difícil decir que me da esperanzas. Me da esperanzas de que esté en mejores condiciones; por lo que sé, las condiciones en las que estaba eran horribles. Espero que donde la hayan trasladado esté más cómoda», apuntó.

En febrero, Aris dijo que su madre estaba recluida en régimen de aislamiento y que su salud «no era tan buena como en el pasado», aunque estaba de buen humor. Ahora, cree que, al trasladarla a otro lugar no especificado de la capital, el Ejército busca utilizarla «como escudo humano». Según Aris, la falta de concreción sobre el paradero de su madre podría dificultar a los grupos armados de la resistencia lanzar un ataque contra objetivos del Gobierno.

U Kyaw Htwe, también portavoz del Gobierno de Unidad Nacional en la sombra, ha exigido que Suu Kyi sea puesta en libertad, junto con Win Myint, el depuesto presidente de Birmania, que también se encuentra bajo arresto domiciliario. «Trasladarlos de las cárceles a las casas es bueno, ya que las casas son mejores que las cárceles. Sin embargo, deben ser liberados incondicionalmente. Deben asumir toda la responsabilidad por la salud y la seguridad de Aung San Suu Kyi y Win Myint», expresó.

El Ejército, que ha gobernado con mano de hierro Birmania durante casi medio siglo, se ha sentido amenazado durante mucho tiempo por la popularidad de Aung San Suu Kyi. Durante 15 años, la mantuvo bajo arresto domiciliario, liberándola durante cortos periodos de tiempo y en momentos concretos para después volver a detenerla. Los uniformados la pusieron finalmente en libertad en 2010, cuando se acercaba un acuerdo para compartir el poder. Suu Kyi volvió en 2015 a la arena política y arrasó en las elecciones de ese mismo año.

En 2020, repitió la hazaña y volvió a ganar por un margen aún mayor. Pero el 1 de febrero de 2021, pocas horas antes de que sus compañeros de filas y ella misma ocuparan sus escaños en el Parlamento, los militares la arrestaron tras acusarla de cometer fraude electoral.