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Salvini quiere multar a quien salve vidas en el Mediterráneo

El ministro del Interior italiano y líder de la Liga se enzarza con la ONU y la Iglesia Católica y lleva al consejo de ministros de hoy el polémico decreto contra las ONG que implicaría multas de entre 3.500 y 5.500 euros por cada migrante rescatado.

  • El ministro del Interior italiano y líder de la Liga, Matteo Salvini / Ap
    El ministro del Interior italiano y líder de la Liga, Matteo Salvini / Ap

Tiempo de lectura 4 min.

20 de mayo de 2019. 19:01h

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larazon.es 20/5/2019

Matteo Salvini está decidido a monopolizar la actualidad de Italia en la semana previa a las elecciones europeas, y si es con uno de sus temas preferidos, la inmigración, mucho mejor. Este es el resumen de los últimos días de la actividad política del ministro del Interior italiano, que ha criticado fuertemente las observaciones de las Naciones Unidas sobre su política antiinmigración y que ha recibido un rapapolvo de la Iglesia católica por “usar el nombre de Dios en vano”. Con el acicate de estas polémicas, se propone aprobar hoy un criticado decreto de ley que castigará a quien salve a inmigrantes y los lleve a Italia.

A base de declaraciones y tuits, Salvini se ha enzarzado en los últimos días con la ONU, a la que ha criticado por tener entre sus miembros a Corea del Norte, Turquía o Venezuela y “leer la cartilla sobre los derechos humanos a Italia”.

En los pasados días, expertos en derechos humanos de Naciones Unidas enviaron una carta a las autoridades italianas en las que se les informaba de que el decreto del Ministerio del Interior por el que se cerraban los puertos italianos y se imponían multas a las ONG que rescatasen migrantes en el mar incumplía el derecho internacional.

Sobre la seguridad y la felicidad de los italianos deciden los ministros y los parlamentarios elegidos por los italianos y no desconocidos burócratas que apoyan la inmigración en masa”, dijo hoy el líder de la Liga respecto a una nueva carta de los expertos de Naciones Unidas.

Que la ONU se ocupe de problemas más importantes respecto a la violación de derechos humanos que se producen en el mundo, desde Turquía, Corea del Norte hasta Venezuela”, afirmó hoy el ministro del Interior y líder de la ultraderechista Liga.

Tampoco ha sentado bien a los representantes de la Iglesia católica el rosario que sacó y beso Salvini en su mitin de este sábado con varios líderes de las fuerzas soberanistas europeas en Milán y su petición de intercesión a la Virgen para que les haga ganar las elecciones.

Con el rosario en la mano ante las miles de personas congregadas en la plaza del Duomo de Milán, Salvini afirmó: “Personalmente confío a Italia, a mi persona y vuestra vida al Corazón Inmaculado de María, que estoy seguro que nos ayudará a ganar las elecciones”.

No tardaron en llegar las reacciones de quienes quedaron sorprendidos por usar ese símbolo religioso en un acto político. Aunque Salvini ya había sacado la Biblia en su campaña electoral en un guiño al electorado católico. El primero en responder fue el director de la revista de la Compañía de Jesus, Civiltà Cattolica, y muy cercano al papa Francisco, el jesuita Antonio Spadaro, quien escribió en Twitter: “Rosarios y crucifijos como señales de valor político pero de manera inversa al pasado”, pues si antes “se daba a Dios lo que tendría que haber estado en las manos del César, ahora es César quien esgrime lo que es de Dios”.

También le respondió el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, quien argumentó que “Dios es de todos” y que “invocarlo para uno mismo es siempre peligroso”. Las críticas llegaron de varios medios católicos como el semanal “Famiglia Cristiana”, que acusó a la Liga “del enésimo ejemplo de instrumentalización religiosa para justificar la violación sistemática en nuestro país de los derechos humanos”. El diario católico “Avvenire” denunció en un editorial que el líder de la Liga se haya convertido en el “paladín de un catolicismo politizado y contradictorio”.

En su mitin, Salvini alabó a Juan Pablo II y a Benedicto XVI por su defensa de los valores cristianos de Europa, y citó al cardenal guineano Robert Sarah, uno de los más críticos con Francisco. Al papa Francisco solo le mandó un mensaje al asegurar que su política antiinmigración salva vidas en el Mediterráneo.

Su ultimo enfrentamiento es de hace pocas horas, al criticar la decisión de la fiscalía de Agrigento, en Sicilia, que se incautó del barco de la ONG Sea Watch y ordenó llevar a puerto a los 48 migrantes que hacía cinco días que esperaban desembarcar. ”Tengo intención de denunciar por favorecer la inmigración clandestina a cualquiera que dé la disponibilidad para que desembarquen los migrantes desde un barco fuera de la ley. Esto vale también para cualquier órgano del Estado. Si este fiscal autoriza el desembarco también iré hasta el fondo”, dijo el ministro del Interior italiano.

Salvini pretende aprobar en el consejo de ministros de esta tarde un polémico decreto de ley que multaría a las ONG con entre 3.500 y 5.500 euros por cada inmigrante salvado y llevado a Italia, así como la suspensión del permiso de navegación a los barcos si son italianos. Sobre esta iniciativa también se ha enfrentado a su socio de gobierno, el Movimiento 5 Estrellas, y al primer ministro Giussepe Conte, al que acusa de apoyarle.

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