Política

Conflicto Israel-Palestina

Sr. ministro

La Razón
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Ya que pretende darle recomendaciones de proporcionalidad a uno de los pocos países en el mundo que tiene aún más experiencia que el nuestro en materia de lucha contra el terrorismo, permítame que, como judío español admirador de Israel, le pregunte con humildad: ¿Cómo cree usted que debería actuar Israel de manera proporcionada? ¿Acaso debería lanzar 2.000 misiles en diez días de manera sistemática a cualquier zona de Gaza intentanto matar a cuantos más civiles posibles? Eso, sin duda alguna, hubiera sido proporcional... Más proporcional aún hubiera sido habiéndolo llevado a cabo durante siete años... que es lo que ha hecho Hamas. ¿O, a lo mejor, le recomienda usted a Israel, un país amigo de España, en su discurso que intenta ser equilibrado (¡hacia ambas partes!), trabajar en la proporcionalidad cavando decenas de túneles para mandar a comandos suicidas a secuestrar y matar el mayor número de civiles palestinos en Gaza? Sabemos que ése ha sido el objetivo claramente establecido por Hamas desde su creación, sólo hay que leerse su carta magna constitutiva, exigiendo el asesinato de TODOS los judíos del mundo sin excepción...

También, si buscamos la proporción, quizás Israel debería entrar en la lógica kafkiana de hacer todo lo posible para incrementar el número de víctimas civiles judías y así recibir una mayor simpatía o legitimidad de Occidente. Hamas lo está consiguiendo... Hamas está obteniendo la ansiada simpatía internacional a costa de esconderse detrás de sus civiles de manera perversa, como han admitido y fomentado sus propios líderes...

Sus terroristas perpetran sus deplorables ataques protegidos por un indefenso escudo de civiles palestinos, al cual desprecian y esperan a que muera para asegurarse el apoyo moral de una opinión internacional ciega y ávida de poder hacer reproches a Israel... qué ironía... Recordemos, señor ministro, que Hamas es una organización terrorista para España, la Unión Europea y Estados Unidos y que Israel es el único país democrático de toda la zona donde las minorías pueden vivir libremente. Recuerde también que es el único lugar de Oriente Medio donde la población cristiana o gay crece.

Y bien, señor ministro, ante esta situación, ¿qué solución propone? ¿Una tregua inmediata para que cese la violencia? Suena bien... Pero, ¿qué querría decir en realidad? ¿Un posible desarme de Hamas? Ojalá... Recordemos que la salida unilateral de Israel de Gaza en 2005 implicaba ya el desarme total del territorio... Y ya hemos visto que de desarme nada... Que Hamas tiene suficientes misiles para sus objetivos militares. ¿ Y qué pasará si Hamas, de nuevo, no se desarma? ¿Le parecerá a usted adecuado aceptar el statu quo y esperar a la próxima ronda de violencia? Pues mire Usted... ése no debería ser un planteamiento aceptable para Israel. En primer lugar, porque Hamas ha demostrado que ni es de fiar, ni actúa bajo los mismos criterios racionales o morales por los que nos regimos en esta parte de mundo. En segundo lugar, porque en un par de años, tecnologías de defensa que han permitido reducir dramáticamente el número de víctimas israelíes como «Cúpula de Hierro» ya no tendrán una ventaja estratégica y muy posiblemente Israel sufrirá un mayor número de bajas. En tercer lugar, pedirle a cualquier Estado democrático que le regale más tiempo para el rearme a un enemigo terrorista es cuando menos absurdamente incomprensible.

Por último, ¿cree usted que Israel debería fiarse de las buenas intenciones de unas Naciones Unidas en las que sistemáticamente existe una mayoría de partida contra Israel o en las que el 90 por ciento de sus resoluciones se centran en criticar la supuesta maldad de este pequeño Estado? ¿No hay nada más que ocurra en el planeta?

En fin, estimado ministro, si algunos en la comunidad internacional creen que la solución es que Israel aguante todo lo que las mentes malévolas de Hamas pretendan poner en práctica... Con todos mis respetos, se han equivocado de siglo. Los judíos hemos aprendido la lección durante nuestra dolorosa historia, y el siglo XX en particular nos ha enseñado la necesidad de tener que defendernos por nuestra cuenta. La caballería, en su aplicación de la justicia, si llega, tiene tendencia a llegar tarde. Y en ese momento ya poco importa si el fallecido llegó a ser proporcional.

*Presidente de la Comunidad Judía de Madrid