Héctor Jareño: "Los modernos son bastante miopes"

Reliquiae se alzó con el Premio Nacional de la Industria de la Moda 2018 a la mejor Industria de Complementos y Accesorios

  • Héctor Jareño / Foto: Connie G. Santos
    Héctor Jareño / Foto: Connie G. Santos

Tiempo de lectura 4 min.

12 de febrero de 2019. 02:04h

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Raúl Salgado 12/2/2019

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«La moda ya no está de moda», titulaba recientemente un periódico una noticia sobre la actual situación del sector. Nadie sabe qué pasará a medio plazo. Amazon y las compras a golpe de clic han puesto patas arriba una industria algo desnortada y cada vez menos artesana. Pero con excepciones, como es el caso de Reliquiae, compañía que conquistó el Premio Nacional de la Industria de la Moda 2018 a la mejor Industria de Complementos y Accesorios, y que tiene en la Reina Letizia, una fiel embajadora de la marca, de sus bolsos, de una esencia que crea, cuida y mima Héctor Jareño, su director creativo.

–¿Qué es la moda?

–Depende de cada persona. Para mí, tiene mucho que ver con la transmisión de sentimientos y con una manera de entender el mundo muy vinculada a la belleza y a la estética. La moda es un arte como forma de expresión.

–¿Cómo son los modernos?

–Bastante miopes.

–Explíquese.

–La modernidad es un concepto que siempre ha existido. Muchas veces lo que denominamos moderno es una reedición de lo que fue moderno con anterioridad. Ese concepto es soberbio porque implica que necesariamente es mejor que lo antiguo. Cuando se define a alguien como moderno habría que comprobar si no se está haciendo algo que ya se hizo antes.

–Hay quien dice que moderno es quien va contra la moda...

–Eso no es cierto. El concepto de moda que yo defiendo es muy poroso, abierto y poliédrico. La moda de hoy tiene mucho de personal. Es una herramienta de libertad.

–¿Cómo debe ser una moda para no pasar de moda?

–Muy sólida intelectualmente. Cuando se elige algo siguiendo una tendencia, luego se desecha con bastante facilidad. Pero si se escoge con criterio personal trascenderá en el tiempo.

–¿Qué han de tener los objetos para trascender?

–Nos lo dice la arquitectura, la fuente de trabajo a la que más acudo. Ha de tener proporción, equilibrio y solidez.

–La ceremonia de entrega del Premio Nacional de la Industria de la Moda 2018, celebrada en el Museo del Traje, estuvo presidida por Doña Letizia. ¿Es una mujer moderna?

–La Reina tiene mucho criterio. Lo demuestra en su profesionalidad y en la manera de ejercer sus responsabilidades. Desempeña su trabajo de una forma totalmente adaptada al tiempo actual.

–¿Y el Rey?

–Los dos por igual. Tienen muy clara la labor que cumplen en el país y el cómo deben hacerlo. No es una cuestión de modernidad, sino de entender el valor de la institución.

–La Reina tiene varios bolsos de Reliquiae en su armario. ¿Eso le corona?

–En absoluto. Nos falta cierta perspectiva para comprender el papel tan importante que juega la corona como representación de lo mucho bueno que hay en España. Nos supone un empuje, porque es un altavoz fantástico para que se vea nuestro trabajo en el mundo. Pero tampoco nos corona.

–¿Nos puede explicar su universo estético?

–Trabajo mucho sobre movimientos contemporáneos arquitectónicos, sobre todo con el racionalismo, en el que lo artificioso y recargado no tienen demasiado espacio. Me fascina el mundo del color y su lenguaje.

–¿Dónde suele encontrar la belleza?

–Me encuentro cómodo acudiendo a fuentes diferentes entre sí.

–¿Pero qué es para usted lo bonito?

–¡Uf! (Piensa) Lo bello es lo que me transmite paz y orden, y lo que me plantea un reto intelectual, obligándome a estudiarlo para entenderlo. El criterio se educa y ahí se puede encontrar la belleza.

–Su padre realizó encargos de Patrimonio Nacional y de las familias más relevantes de la aristocracia y la burguesía españolas. ¿A quién le gustaría a usted hacerle un traje?

–No te puedo decir un nombre. Me gustan mucho las mujeres cultas e inteligentes que se toman la vida con filosofía; las mujeres elegantes que adoran la belleza y que todo lo analizan. Existen mujeres que saben leer más allá de la estética algunos códigos que utilizo en mis diseños. Esas son las que tomo como referencia.

–¿Somos un país moderno?

–Es un país obsesionado con una modernidad, a veces, poco sólida. España debería releerse a sí misma y encontrar en su historia referencias de lo mucho bueno que hay y ha habido siempre. Tendría que ser consciente de ello y enorgullecerse, lo que nos ayudaría a llevarnos mejor con nosotros mismos.

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