Política

Salamanca

Los despojos del cerdo, una oportunidad de empleo y para fijar población en Guijuelo

La estación depuradora transformará residuos chacineros en otros productos valorizables como el biogás

El alcalde de Guijuelo, Julián Ramos, posa con autoridades locales y representantes empresariales de esta comarca salmantina durante la presentación del proyecto
El alcalde de Guijuelo, Julián Ramos, posa con autoridades locales y representantes empresariales de esta comarca salmantina durante la presentación del proyectolarazon

Dice el sabio refranero español que del cerdo gusta y se aprovecha todo, hasta los andares. Casi todo de este animal puede comerse. Y lo que no se destina al consumo humano se puede emplear en la industria, mediante un procesado previo, para obtener determinadas sustancias interesantes y de lo más variopintas.

Y es que de las cerdas del cochino se elaboran pinceles y brochas, y de la piel se obtiene el colágeno que se utiliza para infinidad de usos en la industria alimentaria. Con los huesos, además, se hacen botones o el pegamento, mientras que en los jabones, champús, cremas antiarruga, velas o piensos se encuentran ácidos grasos y glicerina obtenidos de este animal. Incluso en Medicina, el marrano provee de la insulina que se usa para controlar el azúcar en sangre en las personas que tienen diabetes, o la heparina para prevenir la formación de coágulos de sangre. Del guarro se fabrican válvulas para el corazón, las suturas que utilizan los cirujanos para coser tras una operación, y se investiga si los órganos de este animal pueden ser aptos para el ser humano. Y de un cerdo de unos cien kilos de peso, alrededor de treinta se transforman en subproductos como el biogás, un biocombustible para el transporte de vehículos. Algo que tiene su importancia en un mundo como el actual, donde cada vez se apuesta más por la denominada economía circular, que no es otra cosa que producir bienes y servicios al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía, por su valor en la creación de empleo y, por ende, en la fijación de población rural, ya que las granjas se encuentran en los pueblos.

Hacia un municipio sostenible

Y aquí es donde entra en juego Guijuelo, la localidad salmantina referencia del cerdo ibérico, que, de la mano de su Ayuntamiento, se han lanzado a la optimización del aprovechamiento de los residuos de su potente industria chacinera, para transformarlos en fertilizantes, bioplásticos y biocombustible para vehículos.

¿Cómo? Pues a través de un novedoso proyecto tecnológico en España, que se llevará a cabo en la Estación Depuradora de Aguas Residuales del municipi, y en el que participan también la empresa Aqualia y un matadero local, que aportará los residuos como purines, pelos, sangre, gelatinas o fangos de desbaste primario.

«Con esta iniciativa no solo crearemos empleo y ayudaremos a fijar población en la zona sino que, además, conseguiremos resolver el problema del tratamiento de los residuos del cerdo y daremos un paso hacia adelante en nuestro objetivo de convertir a Guijuelo en una localidad sostenible», destaca a este periódico el alcalde de Guijuelo, el popular Julián Ramos.

El proyecto, que se prolongará unos dos años y cuenta con un presupuesto de 1,4 millones procedente de Europa en su mayoría, está en su fase inicial de investigación, aunque entre lo más inmediato se encuentra la producción de biometano para su uso en los vehículos municipales.