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La célula yihadista desmantelada por los Mossos buscaba ya armas y explosivos

Aunque no tenían marcado un objetivo, expertos dan como seguro que la Sagrada Familia es la obsesión

  • Uno de los 17 detenidos en la «operación Alexandria», en el momento de ser sacado de su domicilio por los agentes de los Mossos de Esquadra y conducido a un vehículo oficial para su traslado
    Uno de los 17 detenidos en la «operación Alexandria», en el momento de ser sacado de su domicilio por los agentes de los Mossos de Esquadra y conducido a un vehículo oficial para su traslado

Tiempo de lectura 4 min.

16 de enero de 2019. 09:20h

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J.M.Zuloaga 16/1/2019

Los integrantes de la célula yihadista, desmantelada ayer por los Mossos d’Esquadra, que eran vigilados desde mayo de 2017, antes de los atentados de Barcelona y Cambrils cometidos por otro grupo criminal, se habían radicalizado en las últimas semanas y había indicios de que se preparaban para cometer un atentado de forma inminente, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas.

El núcleo central de dicha célula estaba integrado por cinco individuos, tres de ellos argelinos, que contaban con el apoyo de otros 12 que se movían en el mundo de la delincuencia común como forma para obtener dinero con el que financiar las futuras acciones criminales.

Se trata de una estructura que utilizan de forma habitual las células yihadistas, a las que el Estado Islámico, que ya no cuenta con la estructura interna suficientes tras sus derrotas militares, no puede financiar.

Aunque no tenían elegido el objetivo u objetivos contra los que iban a atentar, ya habían dado los pasos parar hacerlo mediante la consulta a páginas tutoriales sobre armas y explosivos, medidas de seguridad, etcétera.

Tal y como se indica en el manual que publicó este periódico en exclusiva, los yihadistas, además de mantener unas estrictas medidas de seguridad, adoptaban costumbres para hacerse pasar por musulmanes «occidentalizados» (bebían alcohol, consumían drogas; incluso no acuden a la mezquita los días de rezo) con el fin de tratar de pasar inadvertidos entre la población.

Contaban además con la tolerancia que en determinados sectores, que detentan el poder, existe en Cataluña respecto a los movimientos antisistema y la red de casas «okupadas», en algunas de las cuales frecuentaban algunos de los arrestados.

La «operación Alexandria», como la han llamado los Mossos, se produce en el marco de las instrucciones que los cabecillas de Daesh, el Estado Islámico, han impartido para que tanto sus células «dormidas» como sus actores («lobos») solitarios dinamicen su actividad criminal con el fin de que este año sea el del «resurgimiento» de la banda yihadista, según las mismas fuentes. De lo que se trata, agregan, es que, una vez derrotados en la guerra convencional que plantearon en Siria e Iraq a partir de 2014, implementar otra de las modalidades de combate como es la guerra subversiva, mediante golpes de mano los territorios en los que tienen un cierto asentamiento (los citados países Afganistán, Somalia, Nigeria...) y atentados terroristas en occidente. Por ello, se da gran importancia al operativo desarrollado por la policía autonómica catalana, ya que la célula desmantelada era de las preparadas para perpetrar acciones criminales y no simplemente formar y aleccionar nuevos yihadistas.

El comisario jefe del área de Información de los Mossos, Manel Castellví, informó de que la mayoría de los miembros del núcleo duro detenidos son de origen argelino, si bien entre los arrestados también figuran personas procedentes de Libia, Irak, Marruecos y Egipto.

Aseguró que pese a su «convicción» para cometer un atentado, «en ningún momento» han tenido la capacidad de poderlo perpetrar «debido a la investigación y al control exhaustivo» al que han sido sometidos por los Mossos desde mayo de 2017.

La mayoría de los detenidos se dedicaban como «modus vivendi» a los delitos contra el patrimonio, ya que tienen numerosos antecedentes por robo y hurto, si bien alguno de ellos también ha estado vinculado a delitos como la falsedad documental y el tráfico de estupefacientes, informa Efe. De hecho, a lo largo de la investigación, los Mossos d’Esquada han podido acreditar que los detenidos han cometido 369 delitos en el centro de Barcelona, especialmente robos y hurtos. Los turistas eran sus principales víctimas.

En la operación, que sigue abierta, se han registrado cinco viviendas en Barcelona y una en Igualada (Barcelona), donde los agentes han intervenido material informático que ahora analizarán para buscar más detalles sobre la implicación de los arrestados en actividades de la célula desmantelada.

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