Francia

La intimidad de un genio

El fotoperiodista David Douglas Duncan dona al Museo Picasso. 163 instantáneas del artista malagueño en su finca en Cannes

Foto. David Douglas Duncan
Foto. David Douglas Duncanlarazon

En febrero de 1956 y a instancias de Robert Capa, el fotógrafo de guerra David Douglas Duncan fue al sur de Francia a conocer a Picasso. En el hotel en el que se hospedaba, por una de esas casualidades del destino, le consiguieron el teléfono de la casa del pintor malagueño, una mansión victoriana del siglo XIX llamada La Californie. Llamó sin mucha confianza y en un español algo macarrónico se presentó a Jacqueline, la mujer de Picasso. «Hable en inglés, hombre, me dijo ella y cuando le anuncié quien era, empecé a oir desde atrás la voz del artista, que decía que fuese inmediatamente a su casa», comenta Douglas Duncan.

Encuentro sorpresa

En el hotel, le llamaron a un taxi y se presentó en la puerta de entrada de la finca en apenas media hora. Sin dejar nunca su cámara, empezó a fotografiar la verja que abría el jardín. Sin tiempo a reaccionar, apareció Jacqueline. «Era una mujer menuda, vestida toda de negro, con una sonrisa amable. Sin decir ni una palabra me invitó a que la acompañara y empecé a seguirla», recuerda el fotógrafo. Entraron por la balaustrada, subieron por una pequeña escalinata, llegaron a un segundo piso y entraron en un lavabo, donde Picasso se estaba dando un baño. «Al verme, se levantó de un salto y vino a saludarme, totalmente desnudo. Así vi por primera vez al pintor. Era como un niño, grandullón, inocente, ingenuo», asegura Douglas Duncan. El fotógrafo, por supuesto, no dudó en pedirle inmediatamente si podía hacerle una foto. El artista dijo simplemente «sí».

De esta forma comenzó la relación entre Picasso y Douglas Duncan, una colaboración basada en la amistad que duró ocho años y que permitió al fotógrafo captar al artista en su intimidad familiar y en la fuerza de su taller. Las imágnes muestran a un Picasso relajado jugando con sus hijos Claude y Blanca, o en compañía de su mujer repasando sus cuadros, o en la soledad de su taller, frente al lienzo en blanco. Picasso en estado puro, secreto, íntimo, lleno de ternura, que humanizan a un genio a veces convertido en semidios o demiurgo.

De todas aquellas instantáneas, el fotoperiodista acaba de donar al Museo Picasso 163 imágenes originales, 60 de las cuales conforman una exposición que amplía el conocimiento del artista en su círculo íntimo y familiar. «La muestra permite encontrar claves, rastros, que nos acercan mejor al conocimiento de su vida y de su obra», afirma Bernardo Laniado-Romero, director del Museo Picasso.

La donación permitirá una segunda exposición en otoño de 2014 en que se relacionarán las fotografías con obras de la propia colección del museo.