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Edipo en clave de ciencia-ficción

Tiempo de lectura 2 min.

13 de septiembre de 2018. 00:29h

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Raúl Losánez.  13/9/2018

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Fiel a su habitual dualidad creativa, Gabriel Olivares mantiene aparcada momentáneamente la comedia comercial para enfrascarse en un nuevo proyecto más personal con su compañía Teatro Lab, en la que predomina un trabajo actoral colectivo y muy físico basado en las técnicas de la SITI Company de Nueva York en las que él se ha formado. En esta ocasión, el prolífico director albaceteño pone el punto de mira en la tragedia griega, concretamente en «Edipo Rey». A partir del texto original de Sófocles, y consciente de las «diversas posibilidades y lecturas que este puede ofrecer», Olivares ha construido un doble espectáculo titulado «Proyecto Edipo» que desde el escenario principal del Fernán Gómez, revisitará, por un lado, la historia clásica del mito y, por otro, la pone en relación con una nueva línea argumental ambientada en una España, la del año 2030, en las que las corridas de toros han sido prohibidas. En este futuro –«distópico», para el director– Jacinto, protagonista al que da vida David de Gea, permanece en un sanatorio mental acusado de organizar y participar en corridas clandestinas. La Fiscalía de Delitos Taurinos quiere dilucidar si este «Edipo torero», como es apodado por la Prensa, tiene realmente una enfermedad mental o es solo un delincuente común. «Aunque cueste ver en principio la relación entre estas dos tramas, existe una conexión manifiesta entre Jacinto y Edipo: ambos pueden ser considerados reyes, están perseguidos por el destino y los dos matan al padre. Aunque Jacinto lo haga de una manera simbólica, el toro representa en definitiva eso».

De este modo justifica el director la bifurcación del argumento en dos planos diferentes, uno de los cuales, el relacionado con el mundo del toro, puede sorprender al espectador a priori. «El tema taurino funciona simplemente como metáfora de un patrimonio de nuestra sociedad del que muchos reniegan y con el que no se sienten a gusto», explica Olivares, que no cree que nadie pueda sentirse ofendido por abordar este asunto como lo hace la obra. «En realidad, de lo que habla la obra es de las minorías, no de los toros –asegura el director–. Habla de toda esa gente que busca su identidad desde otro sitio. A la única gente que puede molestar esta obra es a esa que vive inmersa en un círculo cerrado y no quiere ver más cosas fuera de él. Vivimos en una sociedad polarizada que solo admite lo mayoritario y su contrario u opuesto, que también es mayoritario. Pero, cuando uno se sale de esos dos polos, es muy difícil que pueda encontrar su hueco». Carol Verano, Asier Iturriaga, Alba Loureiro, Javier Martín o Montse Rangel son algunos de los nombres que integran el reparto de una propuesta teatral que aspira a ser una fábula política o un cuento cruel sobre la eterna pugna entre la razón y el instinto.

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