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domingo 18 agosto 2019
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Los carriles de Carmena no convencen a los ciclistas

Una asociación critica la implantación de vías segregadas, más inseguras que aquellas integradas con el tráfico. Asegura que están aumentando los incidentes con los conductores.

  • El carril-bici del Paseo de Yeserías, bidireccional y ubicado en el distrito de Arganzuela, es el último inaugurado por el Ayuntamiento. Foto: GONZALO PÉREZ
    El carril-bici del Paseo de Yeserías, bidireccional y ubicado en el distrito de Arganzuela, es el último inaugurado por el Ayuntamiento. Foto: GONZALO PÉREZ

Tiempo de lectura 4 min.

02 de abril de 2019. 00:19h

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B. V. Conquero/J. V. Echagüe.  2/4/2019

¿Son más seguros los carriles-bici o los ciclocarriles? El debate está abierto. Sí, los primeros pueden estar segregados del resto de la circulación. Pero no necesariamente están exentos de riesgos. Es más: muchos usuarios consideran que son más peligrosos que aquellos que están integrados en la circulación.

Así lo creen desde la asociación Madrid Ciclista. Como señala su portavoz Luis Ovalle, los últimos carriles segregados implantados por el Ayuntamiento de Manuela Carmena, como el de la calle Santa Engracia, el del Eje de Bulevares –desde Sagasta hasta Alberto Aguilera– o el más reciente del Paseo de Yeserías «acaban siendo contraproducentes por motivos de seguridad». ¿La causa? Las intersecciones y las dificultades que tienen los coches para maniobrar. «Los accidentes con ciclistas no se producen porque un coche embista a la bici. Se producen porque hay intersecciones cada cincuenta metros, el vehículo debe girar a la derecha, o se aproxima otro por una vía lateral, y son incapaces de ver al ciclista», argumenta. Por el contrario, el hecho de circular por el centro de un carril normal «hace que los conductores te vean de manera continua desde cientos de metros», lo que, al final, otorga «mayor seguridad». Un ejemplo de la peligrosidad es el ya mencionado Eje de Bulevares. En ese punto, los ciclistas cuentan con un carril propio entre otros dos: uno destinado a los taxis y otro al resto del tráfico. Así, los coches «están obligados a cruzar dos carriles segregados para poder girar», lo que causa un aumento del riesgo.

De hecho, la asociación recuerda que el último accidente mortal en Madrid, en noviembre de 2017, ocurrió en uno de estos carriles, concretamente en el de la calle Alcalá en dirección a la plaza de Cibeles, cuando un usuario de BiciMAD fue atropellado por un camión.

«Cuando se implantaron los ciclocarriles en época de Ana Botella muchos nos llevamos las manos a la cabeza debido a que teníamos que compartir espacio con los coches. Pero la realidad es que han funcionado muy bien», apunta Ovalle.

Además, Madrid Ciclista ha detectado un incremento de los incidentes con automovilistas –pitidos, insultos, intimidaciones, etc– en los carriles segregados. Algo que no se produce en las vías que comparten con los vehículos de motor, donde reina más la armonía. «En Madrid, el nivel de colaboración entre ciclistas y conductores es muy elevado. Hay mucho respeto por la bici, mayor que en cualquier otra capital de provincia. En otras ciudades ves que el 90% de las bicicletas circulan por la acera», afirma Ovalle. Sin embargo, la asociación cree que todo eso se pierde con los carriles-bici. «De alguna forma, estos carriles parece que nos deslegitiman a circular por la calzada, como si no tuviéramos derecho», dice su portavoz, lo que provoca la incomprensión y el enfado de los conductores. En su opinión, la extensión de carriles segregados por parte del Ayuntamiento está colaborando a transmitir este mensaje.

Un vídeo compartido por la asociación en Twitter es ilustrativo sobre esta difícil convivencia. Está tomado en el Paseo de Yeserías, donde próximamente se abrirá un carril-bici. «¡Que os han puesto un carril para vosotros, los ciclistas! Deja que los coches circulen», le increpa un conductor al autor de las imágenes, mientras toca repetidamente el claxon. El carril de Yeserías, dicen en la asociación, no cuenta con intersecciones, pero al ser bidireccional puede causar problemas a los peatones.

Madrid Ciclista aclara que los carriles segregados son de una enorme utilidad y, sobre todo seguridad, «si transcurren paralelos a parques o ríos». Pero no en «entornos urbanos, donde dan una sensación de seguridad que no es real».

El pasado año, Madrid registró un total de 700 accidentes, cifra ligeramente inferior a la de 2017, y se contabilizaron 774 heridos. De ellos, cerca de un 9% presentó heridas de gravedad. En lo que respecta a los carriles-bici, el de Santa Engracia arrojó un saldo de ocho siniestros, incluyendo un atropello y dos colisiones. Mientras, el ciclocarril del Eje de Bulevares sumó seis accidentes, tres de ellos debidos a colisiones con otros vehículos.

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