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Electrificación: Europa pisa el acelerador hacia la independencia energética

El crecimiento récord de las energías renovables ha evitado 11.000 millones de euros a la Unión Europea en costes de gas desde que comenzó el conflicto en Ucrania. La electrificación basada en fuentes más limpias se presenta como la clave para reducir la inflación y conseguir un sistema energético robusto, sostenible y más económico

Electrificación Europa Endesa
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«Más energía renovable, menos inflación». Esta es la conclusión a la que han llegado los think tank especializados en cambio climático Ember y E3G. Y así se lo han trasladado a Bruselas durante la COP-27, celebrada en Egipto. El último informe del Centro para la Investigación sobre Energía y Aire Limpio realizado por Ember afirma que las renovables han producido una cuarta parte de la electricidad de la Unión Europea desde el inicio de la guerra de Ucrania. Se trata de un récord absoluto en generación eólica y solar, que evitó 11.000 millones de euros en costes de gas a los 27 países comunitarios, además de una escalada aún mayor de la inflación.

Esto reafirma la teoría de que la electrificación basada en energías renovables es una palanca clave para salir de la crisis energética que atravesamos. Una situación derivada de la suma de las consecuencias (la pandemia de Covid-19 y la emergencia climática), pero que tiene al gas como epicentro de la tormenta. La disminución del suministro ruso disparó los precios de la energía eléctrica en Europa hasta los 320 euros/MWh en agosto, una marca que se batía por primera vez en la historia. Por desgracia, la coyuntura está lejos de acabarse según los economistas, que ya han avisado de la escalada de precios que vuelve a avecinarse al inicio de este invierno.

Así pues, ¿cuál es la clave para bajar la factura de la luz? Parece que todo el mundo coincide: salir de una materia prima que no tenemos (el gas importado) y que nos pone en manos de otros, acelerar las renovables y aumentar el porcentaje de electricidad que producimos con ellas. En este sentido, la estrategia de la Comisión Europea REPowerEU, planteada específicamente para frenar la dependencia europea del petróleo y gas rusos, prevé incluso incrementar el porcentaje de electricidad proveniente de fuentes renovables hasta un 69% para 2030.

Resalta especialmente el caso de Alemania, históricamente dependiente de los combustibles fósiles rusos, que ha aumentado su objetivo de electricidad renovable para el 2030 del 62% al 80%. España, aunque no ha incrementado el objetivo de renovables en los últimos dos años, se mantiene entre los países con una meta más amplia, al señalar el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) que el 74% de la electricidad debe proceder de renovables en 2030.

Hay que aumentar la electrificación

El alto porcentaje de renovables en la generación de electricidad de España contrasta con unos bajos objetivos de electrificación del total de la energía. En la actualidad, la electricidad en España sólo supone el 22% de la energía total que se consume. El PNIEC plantea incrementar esa cifra al 27% en 2030, un porcentaje pequeño para las organizaciones centradas en frenar la crisis climática.

«Lo que tiene que hacer España es incrementar el porcentaje de electrificación de la demanda de energía total», señala Ismael Morales, responsable de Política Energética de la Fundación Renovables. Este organismo reivindica «la necesidad de actualizar los objetivos del PNIEC en la dirección que marca la Comisión Europea. Tanto los planes europeos como el español apuestan por la electricidad sostenible, pero no por la necesidad de electrificar la demanda de energía, lo que nos permitiría eliminar progresivamente la necesidad de comprar combustibles fósiles y sustituirlos por electricidad renovable». Por ello, la Fundación Renovables propone que el objetivo sea de un 50% para 2030 frente al exiguo 27%, cuya revisión se hará en 2023.

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Electricidad más limpia, más barata

La electrificación del consumo final mediante el uso de energía procedente de fuentes renovables, además, ha probado ser la mejor solución para acelerar la transición energética y reducir la contaminación atmosférica. Pero no solo tiene ventajas para el medio ambiente: lo cierto es que también se genera un sistema energético más rentable. Y es que la combinación de los avances tecnológicos más recientes ha contribuido a la reducción de los costes de la electricidad renovable.

Según la Agencia Internacional de la Energía, el coste nivelado de generación de electricidad de las tecnologías solar y eólica ha ido disminuyendo durante la última década y ahora es significativamente inferior a los costes de los combustibles fósiles convencionales. Esta tendencia se ha mantenido en el último año, a pesar de la crisis de las materias primas, según indica la Agencia Internacional de Energías Renovables. Ahora mismo, es la fuente de energía eléctrica más económica de las disponibles. Por tanto, el aumento de generación de energía a partir de renovables, disminuirá el coste medio de energía en la factura que pagan los consumidores.

El uso de la electricidad también aumenta la eficiencia. Es decir, se gasta menos energía. Los vehículos eléctricos, por ejemplo, son de tres a cinco veces más eficientes respecto a aquellos con motores de combustión interna. En cuanto a los edificios residenciales, la eficiencia puede aumentar utilizando bombas de calor, que consumen cuatro veces menos energía que las calderas de gas. El autoabastecimiento con placas solares ha demostrado ser una inversión que retorna, reduce la factura y aumenta la eficiencia.

También a nivel industrial, la intensidad energética disminuye gracias a la electrificación de los procesos. Además, los dispositivos electrónicos están cada vez más conectados gracias a las oportunidades de las nuevas tecnologías. Esto permite la digitalización de hogares y edificios, abriendo paso a las Smart Home y Smart Buildings, los nuevos inmuebles de las ciudades inteligentes. Esta digitalización no solo aporta mayor flexibilidad y comodidad, también mejora la eficiencia, reduce tiempos y costes.

Por último, la electrificación genera más empleos. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima prevé que la inversión en energía renovable podría generar entre 100.000 y 130.000 nuevos empleos para 2030. Además, según las previsiones, el cambio de modelo energético puede generar cerca de 120.000 empleos indirectos adicionales cada año.

Nos encontramos, pues, en un momento clave. El presente de hoy dictará el futuro de mañana. Caminamos hacia un sistema energético que abandonará los combustibles fósiles. Un modelo que ha traído un enorme desarrollo hasta la fecha, pero que a su vez muestra síntomas de desgaste y produce graves consecuencias como la dependencia energética hacia terceros, el aumento de la contaminación o la aceleración del calentamiento global. Así pues, la electrificación se presenta como la clave para la emancipación energética y democrática, a la espera de ver si se amplían los objetivos europeos y españoles. El tiempo lo dirá.

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