La mítica mansión de Al Pacino en “El precio del poder”, a la venta por 40 millones de dólares

Brian de Palma localizó parte de la película en una impresionante casa construida en 1906 y situada en la ciudad californiana de Montecito.

Porche de entrada a El Fureidis, la cinematográfica residencia en Montecito.
Porche de entrada a El Fureidis, la cinematográfica residencia en Montecito. FOTO: vimeo

Es, sin duda, una de las mejores películas de cine de gangsters de la historia. La dirigió Brian de Palma en 1983 y en España llevó por título El precio del poder, mientras que en el resto del mundo mantuvo el nombre de Scarface, como se llamaba la original dirigida en 1932 por Howard Hawks. La película contaba la historia de Tony Montana, un inmigrante cubano que llega a Estados Unidos sin un duro en el bolsillo y acaba convirtiéndose en uno de los narcotraficantes más poderosos del país. Para encarnar a Montana no hubo ninguna duda y fue Al Pacino, uno de los más grandes de siempre, el encargado de hacerlo.

Numerosas escenas de El precio del poder, incluida, por ejemplo, la mítica boda del protagonista, se rodaron en una fastuosa mansión situada en la localidad californiana de Montecito, justo al lado de la populosa Santa Bárbara. Esa residencia, de nombre El Fureidis, está ahora en venta por la nada despreciable cantidad de 40 millones de dólares, algo más de 36 millones de euros.

La espectacular casa fue construida en 1906 por el prestigioso arquitecto Bertram Goodhue, según un encargo realizado por James Waldron Gillespie, uno de los magnates del sector inmobiliario de comienzos del siglo pasado. Fue residencia de algunas de las personalidades más importantes de los últimos cien años como Churchill, Einstein o Kennedy y ocupa cerca de 4.000 metros cuadrados.

El interior de El Fureidis cuenta con cinco dormitorios y siete baños y conserva elementos neoclásicos y orientales, incluidas algunas pinturas de notable valor artístico. La residencia fue vendida en la década de los 50 por 25.000 dólares y, según apuntan algunas informaciones, ese cambio de dueño fue aprovechado para desenterrar y transportar muchos árboles que poblaban su jardín hasta Disneyland.

Años después fue elegido por Brian de Palma como escenario idóneo para rodar algunas secuencias de El precio del poder. Para ello, se agregó un pórtico en la segunda planta de la residencia, que, en cuanto concluyeron los trabajos, fue desmontado para mantener la estructura original de la construcción.