Cada vez más pobres acuden a la asociación “milagro” de Aluche

El apoyo a esta asociación vecinal se ha disparado tras hacerse famosa fuera de España

Barrio de Aluche, sábado a mediodía. Una cola gigantesca se desenreda como una "U" mayúscula a lo largo de la manzana. Las distancias de seguridad obligan a las personas a distanciarse y se avanza lentamente. Solo cuando uno se acerca - después de una larga espera - a la puerta de la sede de la Asociación de Vecinos de Aluche, se nota el ruido y el frenesí de los voluntarios que preparan y entregan bolsas de comida.

Antes de la entrada, dos voluntarios en mono blanco y mascarilla, reciben en una banqueta a los que acuden. Gel de manos al lado del ordenador, registran los nombres de los necesitados para hacer seguimiento. El atuendo, la concentración recuerdan los puestos de triaje de los hospitales. Los datos de más de mil personas están grabados en estos ordenadores, a la espera de un whatsapp que les avise del día de recogida.

Desde la Asociación denuncia la situación de abandono de la población con trabajos precarios o en negro. Muchos de ellos no han podido acceder a ningún tipo de prestaciones y están excluidos de los ERTE por coronavirus. Los servicios sociales no dan a basto para atender a todas las peticiones, la renta mínima prometida por el Gobierno todavía no está en marcha... Mientras tantos reconocen que la notoriedad ha disparado el número de donaciones.

La pobreza se dispara en Madrid

Más de 20.000 madrileños de 5.800 familias se alimentan durante el estado de alarma gracias a las redes vecinales solidarias de la capital con más de 6.100 voluntarios. En las últimas semanas se han puesto en marcha un total de 37 despensas solidarias gestionadas por los propios madrileños, congregados en 58 redes vecinales, según recoge en un comunicado la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (Fravm).

Las redes de Centro, Aluche, Puente de Vallecas, Villa de Vallecas, Vicálvaro, Villaverde, San Blas y Usera son las que acumulan un mayor número de familias receptoras de comida, por ser los barrios “más vulnerables”.

Según la FRAMV, la crisis económica y social derivada de la pandemia de la COVID-19 está “golpeando con fuerza” a familias de toda la ciudad, que en muchos casos se ven “por primera vez en su vida” en “la dura tesitura” de solicitar alimentos y productos básicos de higiene personal y de limpieza.