Ayuso pedirá controlar las fronteras y Barajas para cerrar Madrid en el Puente

Madrid supedita el confinamiento perimetral de la región a la existencia de un protocolo estricto en el aeropuerto y estaciones de trenes. La Comunidad reclama a Sánchez 759 policías nacionales y Metro se plantea recortar sus horarios

La presidenta regional, Isabel Ayuso, no está dispuesta a un cierre perimetral de la región que impida la movilidad de los madrileños a otras regiones o la entrada de ciudadanos de otras comunidades autónomas. El nuevo estado de alarma otorga potestad a la Comunidad de Madrid para confinar a toda la región o limitar la entrada y salida. Sin embargo, Ayuso no está por la labor de imponer esta medida sin analizarla con el Ministerio de Sanidad previamente ya que «no se entendería que se cierre el paso entre comunidades autónomas, pero no el de fronteras. ¿Qué se va a hacer, control de carreteras pero no de aviones o trenes?», se preguntan desde Sol.

De hecho, un encuentro con Sanidad para analizar un cierre de la región abriría una nueva vía a Ayuso para insistir en la necesidad de que se apliquen protocolos más exigentes en la entrada y salida del aeropuerto.

Madrid viene demandando desde hace tiempo protocolos más estrictos que los que se vienen aplicando de entrada y salida en el aeropuerto Adolfo Suárez- Madrid Bajaras, sin que, por el momento, hayan sido oídas su insistente exigencia por parte del Gobierno central. Ayer Ayuso no perdió el tiempo y transmitió esta inquietud al Delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, en la reunión que mantuvieron en la Real Casa de Correos para coordinar las actuaciones derivadas del estado de alarma decretado por el Gobierno. Y no sólo eso, le pidió 759 efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil para que se cumplan las nuevas medidas en los municipios que carecen de Policía Municipal.

Mientras, las limitaciones nocturnas impuestas con el estado de alarma han llevado a Metro a valorar una reducción horaria de su servicio. De momento, se mantiene el cierre a la 1:30, pero no se descarta un recorte horario en los próximos días si no hay afluencia de viajeros.

La Comunidad de Madrid cree que el aeropuerto es el principal agujero por el que se ha colado el virus. Por eso viene demandando desde hace meses un plan específico que incluya la exigencia de realizar pruebas PCR en los países de origen a los visitantes que vengan a Madrid para mayor seguridad y control de la pandemia. Ayuso llegó a ofrecer al Gobierno la posibilidad de instalar un hospital de campaña en Barajas.

De hecho, la presidenta regional siempre ha hecho hincapié en la vulnerabilidad de Madrid frente al virus, no sólo por su elevada densidad de población al tratarse de una comunidad uniprovincial con 6,5 millones de habitantes, sino por que, es el kilómetro cero de carreteras, líneas de ferrocarril, además de contar con el aeropuerto, según ha dicho ella misma en varias ocasiones.

La última intentona para conseguir su objetivo ha sido remitir una carta hace unos días a la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, para solicitarle controles en los aeropuertos y evitar la expansión del Covid-19. Ayuso la pedía controles homogéneos, al menos en los aeropuertos internacionales, como el madrileño, para evitar la expansión de la pandemia a través de las fronteras. En la misiva Ayuso exponía que la incidencia del virus había sido baja en Madrid hasta la reapertura el pasado mes de julio del aeropuerto. Ya en septiembre se ha llegado a alcanzar el pico máximo de casos. Los expertos de la sanidad madrileña aseguran que el virus entró por avión y se calcula que, desde el pasado mes de mayo, se han registrado más de 700 casos importados que han llegado a través del aeropuerto, la mayoría de ellos asintomáticos, aunque el sistema madrileño de salud identificó 159 casos positivos después de realizarles una PCR. Todos estos casos fueron detectados en los hospitales de la Comunidad y escaparon a los protocolos aeroportuarios. Es más, se cree que el 74% de los casos importados ocurrieron durante julio y agosto, cuando el virus aún estaba controlado en España.