En el hospital de las cuatro entradas y 12 ventilaciones diarias

LA RAZÓN entra en el hospital de emergencias Enfermera Isabel Zendal 36 horas antes de terminar las obras

En el hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal, en Valdebebas, todo es un trasiego de obreros rematando instalaciones, camiones de carga y descarga, cables colgando por todos lados esperando conectar a equipos con la última tecnología, sonidos de taladro y martilleo, técnicos encima de una tarima comprobando que funciona el equipo de sonido de una sala de prensa...Faltan 36 horas para cumplir el reto de acabar el hospital en tres meses y hay que conseguirlo.

Las vistas son privilegiadas: a un lado se alcanza a ver las Torres de Madrid, gracias a una pared acristalada; al otro, la avenida peatonal del hospital estilo Ifema con vistas al «donut» donde está el Instituto de Medicina Legal, con acceso directo a la morgue desde el hospital. Estamos en «zendalia», como dice Alejo Miranda de Larra, el director general de Infraestructuras sanitarias recién recuperado de Covid gracias a uno de los respiradores que él mismo compró durante la pandemia. Es el encargado de llevar a buen puerto el hospital estrella de la Comunidad de Madrid preparado para hacer frente a cualquier emergencia con la más alta tecnología sanitaria. «Vive» allí desde que comenzaron las obras en julio, que tiene a 14 empresas como adjudicatarias, y todos le saludan a su paso. Casi todos los 1.300 trabajadores de la obra se conocen. Trabajan con ahínco en turnos ininterrumpidos las 24 horas para cumplir los plazos. «¿Cómo lo ve Usted? Pregunta el responsable de Infraestructuras a un obrero. «Hay que terminarlo cuanto antes porque es para vencer al bicho», responde. De hecho no hay ningún calendario por las paredes de noviembre. No cabe en las previsiones.

Las paredes se levantan a velocidad vertiginosa y donde hace diez días faltaba un trozo de edificio, como si se tratara de un mordisco que le hubieran dado a la construcción, ahora luce en toda su plenitud. Subimos por una escalera que hace dos horas ni existía y aparece Dámaso, el gerente de una de las constructoras. «Estamos pensando qué hacer para correr más y nosotros mismos nos asombramos. Estamos haciendo una obra de año y medio en tres meses».

©Gonzalo Pérez MataLa Razón.

Luego se acerca a saludar Antonio Ocaña, el arquitecto de Aidhos que ha diseñado el hospital. «El resultado es impresionante, hemos querido que la arquitectura transmita emociones», dice. Está encantado con el resultado de la «sala de crisis».

«Hemos cogido lo mejor de Ifema y hemos cumplido todo lo que nos pidió la presidenta: seguridad para sanitarios y pacientes, cumplir plazos y la garantía de que es un hospital, no un barracón», explica Miranda. Aquí se renovará el aire 12 veces al día (en Ifema se hacía cada 4) y hay cuatro entradas para evitar contagios en los 10.000 metros cuadrados de hospital: por el sur entra la logística; por el norte, los pacientes; por el este, los suministros; y por el oeste, los profesionales.