Prisioneros del Zendal

Artículo de Eduardo Raboso, diputado del PP en la Asamblea de Madrid. Jefe de Servicio de Otorrinolaringología en el Hospital Universitario La Princesa

GRAF3128. MADRID, 03/11/2020.- Vista de las obras de construcción del hospital de pandemias y emergencias Isabel Zendal en Valdebebas, Madrid, este martes. Este hospital será inaugurado en la segunda o tercera semana de noviembre, y comenzará a recibir los primeros pacientes covid en uno de los tres módulos de hospitalización con los que contará. EFE/J.J. GuillénJ.J. GuillénEFE

En ocasiones, escuchando el debate político en los plenos de la Asamblea, llego a la conclusión de que, si los madrileños escucharan los argumentos de unos y de otros, probablemente algunos partidos se quedarían sin representación parlamentaria. Un buen ejemplo de ello es el debate del Pleno del pasado jueves, en el que la oposición de izquierdas tocó a rebato contra el nuevo hospital que construye el Gobierno de Madrid, el Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal.

El nuevo hospital no se trata de un hospital de campaña o una precaria estructura prefabricada, es un centro moderno de dimensiones espectaculares, magníficamente construido en un plazo asombroso y equipado con la mejor tecnología. Un verdadero símbolo de la férrea voluntad de los madrileños de vencer a la pandemia que nos azota y un profundo orgullo para Madrid y para España. Pues bien, la izquierda de la comunidad expuso una patética argumentación en contra de una infraestructura espectacular que amplía la capacidad sanitaria de Madrid de forma tan significativa.

Hubo quién dijo que en ningún otro sitio del mundo se ha probado un concepto de hospital similar, como si aún no hubieran entendido que el Madrid de hoy no está para seguir a nadie, sino para generar soluciones innovadoras y liderar a otros en la lucha contra el virus. La frase “que inventen ellos” no se hizo para Madrid.

También escuché cómo una diputada de Podemos hacía bandera de un desgraciado accidente que le costó la vida a un obrero para decir que no se debería construir el Zendal si eso suponía un riesgo para los obreros, como si la historia de la construcción de grandes infraestructuras estuviera exenta víctimas de accidentes. Siguiendo el mismo razonamiento, los médicos y las enfermeras no deberíamos atender pacientes infectados no fuera a ser que nos contagiáramos, y la Guardia Civil no debería detener a terroristas no fuera a ser que reciban un disparo. Evidentemente, conceptos como la abnegación, el sentido del deber o la disposición a sacrificarse por los demás, no son parámetros apreciados por la diputada ni por su ideología.

Y como colofón hubo que escuchar a una mediática diputada de Mas Madrid profetizando dificultades para dotar de personal el nuevo hospital y denunciando sobrecostes, como si los más de 10.000 contratos de sanitarios realizados por el Gobierno de Madrid para hacer frente al virus no fueran garantía de nuestra capacidad para reforzar los recursos humanos nuestra sanidad, o como si a los madrileños nos preocupara ahora el coste de la formidable expansión de nuestra capacidad para salvar vidas que supondrá el nuevo hospital.

La penuria argumentativa de la oposición de izquierdas de la Comunidad, prisioneros del Zendal, no hace sino destacar aún más un hecho incontrovertible: la Presidenta Isabel Díaz Ayuso se ha puesto en pie para negarse a rendir Madrid al virus. Madrid ha aprendido a combatir la pandemia y está mostrando al mundo cómo enfrentarse con éxito a un enemigo tan invisible como letal con medidas innovadoras, imaginativas y eficaces. Esta epidemia pasará y el Hospital Enfermera Isabel Zendal permanecerá como un monumento en memoria de los que dieron su esfuerzo, su salud y su vida para que otros pudieran vivir, y de la presidenta que les lideró.