Teatro

Luis Merlo: «Hoy cualquiera conecta con la desesperación de buscar trabajo»

Un año y medio después, el actor vuelve al Teatro Cofidis Alcázar de Madrid con «El método Grönholm», una obra sobre un proceso de selección laboral surrealista, como en la vida misma

Luis Merlo estrenó «El método Grönholm» en Madrid dos meses antes del cierre de los teatros por la pandemia.
Luis Merlo estrenó «El método Grönholm» en Madrid dos meses antes del cierre de los teatros por la pandemia. FOTO: ©Gonzalo Pérez Mata La Razón

El 14 de marzo de 2020, el decreto de estado de alarma le pilló subido sobre el mismo escenario camuflado bajo la piel del mismo personaje. En menos de dos meses de reestreno frente al público madrileño, la obra había conquistado la capital, enfermando de risa a cada una de las personas que se habían dejado contagiar de comedia en el auditorio, hasta que, de pronto, otro virus mucho menos amable paró el tiempo.

Ha pasado un año y medio desde entonces y «El método Grönholm», lejos de quedarse caduco, no ha hecho sino ganar vigencia: «Este texto fue escrito antes de la crisis económica, cuando aspirar a un puesto privilegiado en una multinacional como el que persiguen los cuatro personajes de esta historia era algo común, nos iba bien; ahora, y más con la pandemia, cualquier espectador se siente identificado con la trama, porque hoy cualquiera conecta con la desesperación de buscar trabajo, sea del tipo que sea», reflexiona Luis Merlo, uno de los protagonistas del nuevo montaje de la obra de Jordi Galceran. Junto a Jorge Bosch, Marta Belenguer e Ismael Martínez sustituyendo a Vicente Romero, el actor ha regresado al Teatro Cofidis Alcázar bajo las órdenes de Tamzin Townsend, que fue quien dirigió el estreno de la obra en Madrid en 2004. Aunque aquí Merlo hace un apunte: «Este es un método Grönholm distinto, uno más ligero, uno menos oscuro».

Como parte de la tercera generación de una familia dedicada al teatro, Luis Merlo confiesa encontrarse muy lejos de la situación de los cuatro finalistas del proceso de selección en torno al que gira la trama de «El método Grönholm»: «He visto a muchas personas dependiendo de que el teléfono sonara para trabajar en esta profesión, por eso, mi hermano Pedro y yo decidimos hace ya muchos años viajar juntos eligiendo y diseñando nuestros propios proyectos, para ser autosuficientes en este sentido». No obstante, aún recuerda a una versión más joven e inexperta de sí mismo pasando por el que sigue siendo el casting más absurdo de su carrera: «El autor me preguntó si me sabía el padrenuestro y me pidió que dijera la oración mientras hacía cosas como cabalgar sobre una silla que era un caballo o bajo una mesa que era una celda y, después de todo aquello, todavía me dijo que, para quedarse tranquilo, caminara a cuatro patas y aullara por la sala; por supuesto, lo hice, ¡yo lo que quería era currar!», cuenta el actor sin desvelar la identidad de su importante interlocutor y asegurando que «las pruebas que impone la multinacional de la obra son de estas características, surrealistas».

Fernando, que así se llama su personaje, es una de esas personas capaces de saltar por encima de todo el mundo y de pisar a quien haga falta con tal de conseguir lo que quiere, de esos para los que el éxito a cualquier precio existe y, por eso mismo, Merlo insiste en que no tiene nada que ver con él, y sigue describiéndole: «No es el más desesperado de los cuatro, pero sí al que más podría mejorarle la vida este trabajo y, por eso, no tiene límites éticos, va a por todas, aunque luego nada es lo que parece». Porque, a pesar del tema, «El método Grönholm» es pura comedia, una obra en la que los saltos argumentales enganchan al público de la primera a la última frase y eso, afirma el actor, es mérito de Galceran, que «de una forma muy inteligente, hace de su texto una sorpresa constante, una trampa permanente, una obra hilarante».

Escrita originalmente en catalán, esta sátira ya está traducida a más de 20 idiomas y ha sido representada en un centenar de países, un currículum con el que «El método Grönholm» avala a aquellos espectadores más exigentes, que no podrán no seleccionarla a la hora de buscar la mejor forma de entretenimiento. «Este texto habla de cosas serias e interesante como es el mundo laboral, pero la comedia impera y es dueña del invento, por eso, venir a ver la obra es una hora y media de risas garantizadas y de evasión, y en los tiempos que corren y con la realidad que tenemos, todos estamos deseosos de eso». Palabra de Luis Merlo.

Dónde: Teatro Cofidis Alcázar (calle de Alcalá 20)
Cuándo: de miércoles a domingo hasta el 1 de noviembre
Precio: desde 16 €
Luis Merlo pertenece a la tercera generación de una familia dedicada al teatro.
Luis Merlo pertenece a la tercera generación de una familia dedicada al teatro. FOTO: ©Gonzalo Pérez Mata La Razón
Competencia en el mundo de la interpretación
Igual que ocurre dentro de una multinacional que mueve millones como la de «El método Grönholm», la falta de escrúpulos y el individualismo pueden salpicar también al mundo de la interpretación, aunque Luis Merlo es optimista al respecto: «Existe el éxito a cualquier precio en el teatro, en el cine y en la televisión, sí, pero también pienso que desde hace ya décadas hemos comprendido todos, incluso las estrellas internacionales españolas, que el trabajo en nuestro mundo se hace en equipo y que sin ese equipo el éxito de cualquiera es absolutamente imposible».