Mónica García, candidata de Más Madrid: Más cercana que Gabilondo, pero agresiva con sus oponentes

Abandera un discurso duro, pero no impostado. Los expertos ven un riesgo si intenta competir en radicalidad con Podemos en las elecciones a la Comunidad de Madrid

La candidata de Más Madrid a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Mónica García (i), y el líder de Más País, Íñigo Errejón
La candidata de Más Madrid a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Mónica García (i), y el líder de Más País, Íñigo ErrejónMarta Fernández Jara Europa Press

Sin duda, es la gran sorpresa de la izquierda madrileña. Con sus pros y contras. La candidata de Más Madrid, Mónica García, protagoniza un vídeo de campaña en el que reivindica la política cotidiana frente a la política de confrontación. Un giro copernicano para los que la vieron apuntar con el dedo, y «apretar el gatillo» durante una sesión en la Asamblea de Madrid en dirección a la bancada del PP.

Más Madrid se presenta a las elecciones autonómicas del 4 de mayo con el lema «Por lo que de verdad importa» y con una sonriente candidata, Mónica García, mientras se baja la mascarilla. Marca distancias con sus oponentes a la izquierda –Ángel Gabilondo y Pablo Iglesias–, hasta el punto de que en su «merchandising» ha optado por la tipografía Recoleta. Una escritura «amable, cercana, cuidadosa», según algunos la definen.

Perfil candidata
Perfil candidataT. Nieto | Antonio Cruz

Ayer, dio su particular pistoletazo de salida protagonizando su primer mitin, donde volvió a cargar repetidamente contra el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, y se juramentó con lo dicho en tantas ocasiones, «lo que sí va a ser apasionante es que Ayuso salga de la Puerta del Sol». Y un anuncio, aprovechó para pedir la activación de PSOE y Podemos, las otras fuerzas de la izquierda, con las que «inequívocamente se va a poner de acuerdo».

Dentro de la ronda de analistas con los que LA RAZÓN ha contactado para analizar los pros y contras que adornan el perfil político de los candidatos, Ana Sofía Cardenal Izquierdo, profesora de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), apunta que Mónica García «es una gran candidata, muy creíble en todo lo que tiene que ver con la gestión de la pandemia», en todo lo que tiene que ver con las políticas públicas. «Viene del sector de la salud y eso le da una enorme credibilidad». En opinión de Cardenal, «vamos a centrar la gestión en la lucha contra la pandemia. Y conecta mucho con este tema, el de la lucha sanitaria. Ella es parte de este sector, el más afectado. Si el votante está muy preocupado, si es un grupo de riesgo, este tema le favorece. Todo dependerá del momento sanitario. De cómo de mal o de bien estén los contagios y los fallecidos por Covid». Respecto a sus debilidades, para la profesora de la UOC, «claramente, es una candidata muy poco conocida. Le pasa un poco como a Edmundo Bal. Mónica García no es una política profesional. Esto sin duda juega en su contra».

Agresividad contenida

Por su parte, Juan Carlos Jiménez Redondo, catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales, de la Universidad San Pablo CEU, en su análisis de las ventajas y las carencias que tiene Mónica García asegura que «está haciendo la mejor campaña de los partidos de izquierda. Tiene un punto de agresividad contenida muy del gusto de sus potenciales electores, más cómodos con este discurso duro de medidos toques populistas que con el radicalismo impostado de Podemos». Para Jiménez, «la imagen de García es la de una política vocacional –médica de formación y de profesión– que consigue transmitir la idea, un tanto ingenua pero de importancia para sus electores, de estar políticamente comprometida y luchar por lo que considera justo, sin necesitar vivir de la política. Equivocada o acertada en sus ideas, se las cree y es capaz de transmitirlas con indudable honestidad». En opinión del catedrático de la San Pablo-CEU, «el problema que puede tener es el de pretender competir en radicalidad con los otros partidos de izquierda, lo que restaría credibilidad a su discurso». Pese a todo apunta: «Sin embargo, tiene una ventaja: puede permitirse determinados desahogos dialécticos porque no es percibida como ganadora de los comicios, sino como apoyo del PSOE, con lo que traslada a Gabilondo esa responsabilidad de tener un perfil más de gobierno». Y concluye: «Es una parlamentaria dura, a veces demasiado impulsiva y despectiva con sus oponentes políticos. Desprecio que puede volverse en contra si hace de la gestión de la pandemia el centro de su campaña. Pero en el marco de unas elecciones tan polarizadas, esa dureza cuenta con un plus por parte de los electores. En definitiva, es una candidata todavía muy poco conocida –por debajo del 60%–, pero que transmite autenticidad, algo que los electores de izquierdas valoran mucho».

A juicio del analista Manuel Mostaza Barrios, responsable global de Asuntos Públicos en Atrevia, la candidata de Más Madrid, en positivo apunta que «se ha dado a conocer durante la legislatura y ha liderado en cierta manera la oposición a la presidenta desde la izquierda». Transmite, según Mostaza Barrios, «una imagen de cercanía que contrasta con el cierto alejamiento que transmite Ángel Gabilondo para un perfil de la izquierda». Tiene además, en opinión del analista de Atrevia, «un toque más emocional que el resto de candidatos de su ámbito político y además al no parecer tan extremada como el candidato de Podemos puede intentar captar votos de perfiles menos extremados del PSOE». Apunta Manuel Mostaza, juega que «al presentarse Pablo Iglesias por Podemos esto puede llevar a algunos votantes a “volver a la marca original”». En este sentido, «su reivindicación de un proyecto autónomo de Podemos puede ser del agrado de votantes de la izquierda desencantados con la deriva de la formación morada». En cualquier caso, «la falta de proyección nacional de su marca electoral puede jugar en su contra en unas elecciones que se están leyendo en escala nacional».