Euráfrica

Ramón Tamames, economista y político español, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas / Foto: Gonzalo Pérez

Las noticias que llegan de Canarias, sobre la nueva invasión africana, no tanto de pateras como de cayucos, con cientos de inmigrantes irregulares jugándose la vida, son más que preocupantes. Si el Mediterráneo se está convirtiendo en un gran cementerio de quienes buscan una vida mejor en Europa (Francisco dixit), el trayecto desde Senegal a las Afortunadas (¿hasta qué punto?), está transformándose también en un desfile continuo de subsaharianos; impulsados por las mafias de la corrupción de los países de origen, y por la falta de responsabilidad de las autoridades en destino para acabar con este tráfico explotador de seres humanos. Desde 2016, en la UIMP, en Santander, he planteado, con no poca resonancia pero mucha desorientación histórica, lo que podría ser un Plan Marshall Europeo para África. Ni los economistas más versados, ni en las economías verdes o carbónicas, se aprecia la envergadura de un proyecto así.

El continente que está al sur, en nuestros propios husos horarios europeos, tiene hoy unos 1.500 millones de habitantes, y se calcula que en 2100 se llegará a 3.800 millones. Y si hoy la presión migratoria sur/ norte es tan fuerte, pueden imaginarse lo que será cuando todavía vivan más de un 20% de la población actual de Europa y de África. Además de un régimen de migraciones racional, y positivamente humano, es necesario plantearse una ayuda ingente a todo el continente negro. Algo que se verá facilitado por tendencias ya muy fuertes de globalización económica africana, merced al nuevo tratado de libre comercio de la OUA, con miríadas de pequeñas empresas aupadas por la nueva tecnología.

En definitiva, la Unión Europea debería de dejar de mirarse el ombligo de su bienestar, ahora combatiendo la pandemia, para pensar en un futuro muy próximo de entendimiento euroafricano. El tiempo apremia, las administraciones nacionales están fracasando en medio de migraciones sorteando la muerte. ¿Qué dicen el Sr. Borrell y Doña Ursula?