Pasión Vega: «No llevo reguetón en el coche, ya lo ponen los de al lado»

En su nuevo disco, «Todo lo que tengo», homenajea a la música iberoamericana con 13 canciones inéditas

Pasión Vega encaja cada pregunta con una marcada sonrisa, de la que ha hecho su bandera allá donde se la espera. Madrileña de nacimiento, malagueña de adopción, lleva su Andalucía muy dentro. En su nuevo disco, «Todo lo que tengo», homenajea a la música iberoamericana con 13 canciones inéditas en las que escarba en las raíces que hermanan a los pueblos latinos. Suena a ritmos tan genuinos y universales como el danzonete, la bachata, la ranchera, el tango o la rumba. Se trata, pues, de un trabajo sin fronteras y con muchísimos colores, para cuya elaboración la artista se ha sentido totalmente libre a la hora de derribar barreras y despojarse de prejuicios. Sin ningún límite creativo, su valor es incalculable. Y eso es todo lo que tiene un álbum honesto e intenso, grabado en directo, que tras «40 quilates», pesa kilos de emoción.

–Trece canciones. No es usted supersticiosa.

–La verdad es que nada. Ser supersticiosa da mala suerte, así que mejor no serlo.

–El disco se titula «Todo lo que tengo», pero, ¿usted cuánto tiene?

–(Piensa) No se trata de la cantidad, sino de la calidad. En este caso, no lo cuento en monedas, ni en billetes, ni en joyas… Me fijo más bien en el valor intrínseco de su profundidad, intensidad y humanidad. Éste es un disco muy honesto, grabado en directo, en el que han colaborado muchos artistas y compositores. Preparándolo he encontrado amistades, una familia y músicos con los que me he entendido a la perfección. El valor es incalculable.

–¿Cómo se calcula el valor?

–Por emociones, por kilos de emoción (risas). ¿Qué precio tiene la libertad, la honestidad, la lealtad, la alegría…?

–¿Qué le gustaría tener y no tiene?

–Más tiempo.

–¿Y qué tiene y no le gustaría tener?

–A veces, un poco de genio. La gente que me conoce y confía en mí me dice que tengo mucho. Yo creo que no, pero si todos lo aseguran... algo tendré. Lo peor es que no siempre lo saco en el momento apropiado.

–¿Qué es para usted el todo?

–(Piensa) La serenidad, el hacer las cosas sabiendo que la vida tiene sus momentos.

–¿Cuál es su tema preferido para hacer canciones?

–No tengo uno. Bueno, quizá el amor… (piensa). En realidad, todas las canciones se ven empapadas por el amor de una manera u otra, ya se trate de una despedida, de un abandono, de una buena relación...

–¿Qué es el amor?

–La base de todo lo importante en la vida, lo que nos mueve. A mí, personalmente, es lo que me hace sentir viva.

–¿Quién la llama Ana?

–Mi familia y mis amigos, incluso me dicen Anita.

–¿Canta en la ducha?

–Siempre, todo tipo de canciones, sobre todo, las de Ruibal y Serrat.

–¿Qué música lleva en el coche?

–Últimamente la banda sonora de «El Rey León», porque mi pequeñaja la quiere escuchar todo el rato. Cuando no viene ella, voy poniendo al azar lo que voy encontrando y descubriendo.

–¿Y reguetón?

–No. Ya lo llevan los del coche de al lado (risas).

–Es la moda…

–¿Por qué a nadie se le ocurre poner a Mozart a todo volumen y bajar las ventanas? Las modas son así. Llegan, se instalan y hay que escucharlas, aunque uno no quiera. Pero creo que pasará y se transformará en otra cosa. En cualquier caso, yo no soy muy de modas. No me gusta que me digan lo que me tiene que gustar. Prefiero elegir por mí misma, sé lo que me emociona.

–¿Qué le cantaría a España?

–«España camisa blanca de mi esperanza». Tengo puesta toda la esperanza en el diálogo y en que todo se solucione para que lleguemos a buen puerto y podamos entendernos e ir hacia adelante. Necesitamos salir de este estancamiento y de este lugar, que no nos conduce a ningún sitio.