Europa (II): Sombras y Fonseca

César Lumbreras

Habiendo dejado claras en el artículo anterior las luces de la Unión Europea (UE), entre las que brillan con luz propia dos, como son el largo periodo de paz y el crecimiento económico, que han supuesto una importante mejora del nivel de vida, toca adentrarse en las sombras. Una de ellas, puesta de manifiesto en las últimas encuestas y percibida de forma muy nítida por los que tenemos alguna relación con «las cosas de Bruselas» desde hace tiempo, puede resumirse en dos palabras: monstruo burocrático. Porque eso es lo que se ha montado allí, una gran maquinaria burocrática compuesta por una legión de eurócratas, que viven en sus burbujas, bastante alejados de la realidad y sin ser conscientes de la transcendencia para los ciudadanos de a pie de las medidas que adoptan. Además, perciben unos sueldos más que elevados, un tratamiento fiscal de sus ingresos que ya quisieran todos esos ciudadanos y unas pensiones cuando se jubilen muy, pero que muy, superiores a las españolas. Ahí va un ejemplo: el sueldo base mensual de Francisco Fonseca, que es ahora el jefe de la Representación de la Comisión en Madrid, asciende a 16.500 euros, según su categoría en el escalafón comunitario. Fonseca, que debería jubilarse el año que viene, anda haciendo gestiones para aguantar unos años más. ¡Con ese sueldo no es de extrañar! Este tipo de intrigas ocupa una parte significativa del horario laboral de muchos de los que transitan por los pasillos comunitarios. De sus pensiones mejor escribo otro día, cuando hayan pasado las elecciones al PE.