Lecciones desde una lavandería de Taichung: los “it” octogenarios que revolucionan las redes

Hsu Hsiu-e y Chang Wanji posan con la ropa olvidada como si estuvieran en el atelier de Christian Dior

Taiwan elderly couple become IG celebrities by modeling leftover clothes in laundry
REEF CHANG HANDOUTEFE

Se han convertido en la sensación de las redes sociales y en un ejemplo de cómo luchar contra el aburrimiento y los clichés de la edad. Chang Wanji y Hsu Hsiu-e son una pareja de taiwaneses que han dado una lección al mundo de cómo vestir bien sin gastarse una millonada en los últimos productos de temporada. Al frente de una lavandería en la ciudad de Taichung, ambos demuestran que tener estilo no es una cuestión de tallas ni de dinero, la clase se tiene o no se tiene. Chang Wanji y Hsu Hsiu-e tienen un perfil poco común entre los triunfadores del postureo 2.0. En primer lugar porque son octogenarios. En estos tiempos en los que la juventud es tan apreciada que hasta se borran los rasgos de la experiencia de nuestro rostro, que estos taiwaneses tengan tantos seguidores es toda una oda a la tan denostada tercera edad.

Chang Wanji y Hsu Hsiu-e posan delante de las lavadoras, sonríen, miran a cámara o al infinito y lucen la colección de ropa olvidada en su tintorería como si fuera el atelier de Christian Dior. Y es que durante las siete décadas que han estado regentando su local, los clientes han dejado kilos y kilos de prendas. «Nunca pensé que a mi edad tanta gente querría ver fotos mías», ha explicado esta semana Hsu Hsiu-e, de 84 años. «Me siento 30 años más joven», aseveró Chang Wanji, de 83.Y es que ya hay más de 354 mil personas en el mundo que no se quieren perder sus próximos atuendos.

Todo comenzó cuando su nieto Reef Chang les convenció el mes pasado para que posaran con la ropa olvidada y se abrieran un perfil en la red social de Instagram (WantShowAsYoung). Así, serviría de reclamo para los despistados, que volverían a por su indumentaria abandonada a su suerte y por otro lado entretendría a sus abuelos, que a veces pasan largas horas esperando a que entren los clientes. «Así les recordaría que su vida todavía puede ser genial a pesar de su avanzada edad», explicó el propio Chang a la BBC. Él está detrás de la cámara y es quien hace que sus abuelos posen en cada rincón de la lavandería con sudaderas, trajes, petos o chupas de cuero. Todo les sienta genial a esta pareja taiwaneses.

Las prendas postergadas también tienen su propia historia. La mayoría las dejaron por provenir de ciudades de fuera. Una vez en casa, la pereza pudo con la sensación de ponerse esa complicada chaqueta limpia y planchada otra vez. Otros tuvieron alguna noticia tan importante que les hizo descubrir que lo de menos eran los bienes materiales y ante hechos como un inminente divorcio, se les borró de la mente que la mañana anterior habían ido al tinte. Por no hablar de aquellos que perecieron y sus familiares se negaron a recoger sus pertenencias de la lavandería.

En estos 70 años, ambos han donado cientos de prendas a las ONGs, sobre todo, durante los desastres naturales. Sin embargo, aún queda bastante ropa y los olvidadizos no han desaparecido. Como tampoco las ganas de vivir a los ochenta. Hsu Hsiu-e y Chang Wanji demuestran que nunca es tarde para existir en todos los sentidos.