La pugna del PP y Vox en Cataluña

Por otra parte, la izquierda es la primera interesada en el éxito de Vox y es algo parecido a lo que le sucedía al PP con Podemos para perjudicar al PSOE

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Un aspecto muy interesante de estas elecciones está en comprobar si Vox adelanta al PP provocando una gran alegría en Abascal, pero sobre todo en La Moncloa. Las encuestas muestran una caída espectacular de Ciudadanos que obtendría poco más de diez diputados. Es verdad que se mantendría por delante del PP y Vox, pero es un declive que parece irreversible, aunque su lentitud impide una reestructuración de este espacio y permitir que exista una alternativa viable al gobierno socialista-comunista. La división de esos 11 millones de votos entre el PP, Cs y Vox hace imposible conseguir la mayoría absoluta en las próximas elecciones generales.

Hay que tener en cuenta, además, que el PNV y otros partidos nunca prestarían sus votos a una fórmula que incluya a Vox. Es curioso, en cambio, que apoyen la presencia de los comunistas y los antisistema en el gobierno mientras critican que el partido de Abascal apoye los del PP y Ciudadanos. Esta doble vara medir es lamentable y muestra un análisis muy poco objetivo y sectario. La campaña propagandística del PSOE y Podemos ha tenido éxito, ya que ha conseguido estigmatizar a Vox mientras ha blanqueado a los comunistas y los bilduetarras.

Por otra parte, la izquierda es la primera interesada en el éxito de Vox y es algo parecido a lo que le sucedía al PP con Podemos para perjudicar al PSOE. A esto se añade la campaña de la kale borroka independentista que impide que un partido constitucionalista pueda desarrollar con normalidad la campaña electoral. Es lo mismo que se hacía contra el PP o Ciudadanos. Es un partido legal y es una vergüenza que nos hayamos acostumbrado a que las formaciones constitucionalistas sean agredidas sistemáticamente en Cataluña. Esta política propia de matones es la que sucedía en los años treinta con la brutalidad de los nazis, los comunistas, los anarquistas y los fascistas.

Es algo característico de las ideologías totalitarias que utilizan la violencia contra aquellos que no piensan como ellos. La política se ha polarizado en Cataluña por culpa del independentismo en la misma medida que en la española por la irrupción de Podemos. Ha sido la insólita llegada del comunismo y los antisistema al poder, algo que no sucede en Europa, lo que ha cambiado todo para peor. La crisis institucional que vivimos nace, precisamente, de estos dos factores que han provocado una polarización tan deleznable como inquietante.