El cuaderno de Chapu Apaolaza: ‘Semáforo-Jamaica-Kiwi-Kenia’

Va la gente por la calle discutiendo sobre la futura coalición germana y se les oye pronunciar ‘Semáforo-Jamaica-Kiwi-Kenia’, que representan las combinaciones de colores según los partidos que pueden formar Gobierno

Armin Laschet, candidato a Canciller de la CDU
Armin Laschet, candidato a Canciller de la CDUMaja Hitij / POOLEFE

Notas del 27 de septiembre, día de humos y noche de lava. Dicen que trabajaremos hasta los setenta y cinco y hay por ahí algún parado de sesenta años con una década en la calle que se daría con un canto en los dientes. De pronto, mi Españita se enrolla con algo. Ayer estábamos en lo del volcán; hoy Alemania. Va la gente por la calle discutiendo sobre la futura coalición germana y se les oye pronunciar ‘Semáforo-Jamaica-Kiwi-Kenia’, que representan las combinaciones de colores según los partidos que pueden formar Gobierno. Me acuerdo hoy de aquella chirigota de Cádiz que iba de Diplomáticos de la República de Guatifó y que cantaba orgullosa a los colores de su bandera: “rosa palo, beige clarito, gris marengo y ‘amarrón’”. En la izquierda de este país se metían mucho con Merkel y la llamaban fea. Hoy es una santa. Las cosas cambian tan rápido que a España le quedaba muy bien un gobierno conservador en Berlín con un ministro de finanzas socialdemócrata y ahora veremos cómo se las ve Moncloa con un primer ministro socialdemócrata y un más que probable ministro de finanzas liberal.

Para el español, Alemania es un país en serio, un país adulto. Hoy hemos sabido que el Gobierno de aquí formará un Consejo de Participación Infantil con niños monaguillos del pedrismo y otras hierbas. Va a ser difícil distinguir los chiquillos de los ministros. Llegaremos a convenir que el Gobierno está en pañales. Mi Javier, con su año y medio, va por la casa pulsando botones e interruptores. Enciende la lámpara, la lavadora y el microondas. Celebra cada cosa que se prende como un pequeño amanecer y dice: “¡Lalú!, -exclama-. ¡La-lalú!”. Tanto lo repite que ya lo llamamos ‘Javierico Lalú’. Todo lo que quiere Javier se llama mamá. Cógeme se dice mamá, comer es mamá, dame es mamá. Mamá es mamá. Solo la luz es ‘Lalú’. Los niños no tienen una palabra para definir lo que es la sombra porque aún no saben lo que es la sombra. Como Sánchez.

En el PP siempre parecen salir de la tiniebla. Ha comenzado su convención itinerante que tiene sentido en esta imagen que me sugiere un PP como de ‘road movie’. Una caravana de colonos cruza la paramera del centro derecha: carreta, polvareda y fogata por la noche en la que alguien comenta “Mañana cruzaremos el río”. Vive en un continuo peregrinar y un buscar su sitio en el que, cada vez que llega a uno, está siempre ocupado.

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