La cerveza más cara de Roma

Dos turistas estadounidenses se saltaron la verja y treparon hasta la segunda planta del Coliseo

FOTO: ALICIA ROMAY

Tomaron la decisión de madrugada, y a esas horas, no siempre rige el sentido común. Se retaron el uno al otro: «¿Dónde tomamos la última?» «Pues en el Coliseo, ¿no?» «Sujétame el cubata...». Y así comenzó la nueva canallada de unos turistas en Roma.

El lunes, dos estadounidenses, de 24 y 25 años, se saltaron la verja y treparon hasta la segunda planta del grandioso anfiteatro romano construido por Vespasiano a finales del siglo I. Bajo los arcos jónicos, se abrieron unas cervezas y brindaron en uno de los monumentos más emblemáticos del mundo y el más visitado de Roma. Sin embargo, varios viandantes les vieron y llamaron a la Policía. Los romanos, indignados, les gritaron algún que otro improperio a los juerguistas americanos, y advirtieron de que ahí no se podía estar de copas. Cabe recordar, que el monumento cierra a las 16:30 sus puertas a los visitantes. Tardaba la ley y los transeúntes fueron a buscar a una patrulla de Policía por la zona. Así, las fuerzas del orden no les cazaron dentro del Coliseo sino ya huyendo por la Vía de los Foros Imperiales. Con todo, a las 5:30 de la mañana, los agentes les pusieron una multa de 800 euros a cada parrandero.

No es la primera vez que un turista comete algún tipo de acto vandálico e irrespetuoso con los históricos lugares de la ciudad eterna. Antes de la pandemia de coronavirus, cuando se estaban volviendo la tónica general, la entonces alcaldesa romana Virginia Raggi, envió una carta a los embajadores en la capital italiana para demandarles que controlasen a sus ciudadanos y que su comportamiento fuera ejemplar. «Hay que aislar y estigmatizar ciertos comportamientos para no crear un sentimiento de distancia entre ciudadanos y turistas, que no tiene razón de ser», indicó la regidora. «Devolveremos el sentido cívico incluso a aquellos turistas que vienen a Roma y creen que pueden hacer lo que quieran», auguró Raggi. «Roma es y será siempre acogedora, pero esto no significa tolerar comportamientos prohibidos, daños y ensuciar nuestra ciudad». La alcaldesa lo escribió después de que un estudiante alemán en 2019 grabase sus iniciales en las paredes milenarias de, precisamente, el Coliseo.