El gas, por las nubes

Lo verdaderamente tragicómico es que Europa ha decidido unir su destino económico al del gas al tiempo que ha restringido el fracking dentro de su territorio

FOTO: Vasily Fedosenko REUTERS

El precio de la electricidad está disparado en toda Europa (el coste del mercado mayorista para España es hoy de 383,67 euros por MWh) porque, a su vez, el precio del gas también lo está (el precio de referencia se ha multiplicado casi por diez con respecto al año anterior y se ha duplicado con respecto a finales de noviembre). Pero, ¿por qué se ha disparado el precio del gas y, por tanto, el de la electricidad dentro del Viejo Continente? Pues por una combinación de circunstancias que afectan tanto al lado de la demanda de gas como al lado de su oferta.

Por un lado, la demanda de gas se está incrementando por la entrada del invierno (la bajada de temperaturas eleva la demanda de calefacción basada en gas), por el crecimiento económico global (no sólo Europa necesita más gas para mantener en marcha su economía, sino también y sobre todo Asia), por la transición ecológica (que no sólo se fundamenta en instalar más energías renovables, sino en reemplazar la generación de carbón por la de gas, de modo que esta tecnología pueda actuar como respaldo de las propias nucleares) y por la caída de la actividad de varias centrales nucleares europeas que hace necesario comprar sustitutivamente más gas (Alemania va a cerrar antes de que termine el año la mitad de su potencia nuclear instalada y, en Francia, el 10% de las nucleares están paradas por mantenimiento).

Por otro lado, la oferta de gas está negativamente afectada por las bajas reservas de que dispone ahora mismo Europa (se hallan en su nivel más bajo desde hace ocho años, dado que fueron en gran parte consumidas y no repuestas el invierno pasado) y por la restricción geopolítica del gas de Gazprom por parte de Putin (oficialmente Gazprom está respetando sus contratos de suministro a largo plazo pero, a diferencia de lo que ha ocurrido en otras ocasiones, no está haciendo esfuerzos adicionales para aumentar la oferta). Más demanda y menos oferta igual a precios mucho mayores.

Lo verdaderamente tragicómico, empero, no es este cúmulo de circunstancias sino que Europa ha decidido unir su destino económico al del gas al tiempo que ha restringido el fracking dentro de su territorio: por eso el precio del gas natural en Europa es diez veces mayor que en EEUU.