Sociedad

Los obispos contra el “rancio anticlericalismo” de Belarra

La Conferencia Episcopal considera “gravemente injusto” que la ministra tacha a la Iglesia de ser cómplice de los abusos a menores

Vista general de la reunión de la Conferencia Episcopal esta mañana en Madrid, presidida por el Cardenal Ricardo Blázquez
Vista general de la reunión de la Conferencia Episcopal esta mañana en Madrid, presidida por el Cardenal Ricardo BlázquezVíctor LerenaEFE

No suele ser habitual que la Conferencia Episcopal Española (CEE) responda a través de una nota a las declaraciones de un miembro del Gobierno. Sí lo es que se manifieste a través de un comunicado sobre temas como la eutanasia o la educación, pero siempre evitando referencias con nombres y apellidos. Sin embargo, ayer los obispos decidieron dirigirse a la ministra Ione Belarra por su «rancio anticlericalismo» al acusar a la Iglesia de tapar los abusos a menores. Y es que la titular de Derechos Sociales se estrenó el jueves en el Congreso en la jornada en la que se aprobó la ley orgánica de protección de la infancia y la adolescencia que amplía la prescripción de los delitos sexuales a menores. Desde la tribuna de oradores señaló a la Iglesia como «cómplice demasiadas veces encubriendo la violencia sexual».

«Es una acusación gravemente injusta», expresan los pastores en un comunicado lanzado ayer en el que lamentan que la política de Unidas Podemos haya pretendido «ensuciar la actividad de millones de personas durante décadas y que no se corresponde en absoluto con la verdad». Así, los obispos buscan defender la honorabilidad del trabajo de laicos, sacerdotes y religiosos que consideran «no puede quedar empañado ni por las acciones de algunos de sus miembros que son indignos de ese trabajo ni por las apreciaciones de los políticos». A renglón seguido lamentan que se utilice a la Iglesia Católica «para la confrontación política en una estrategia de ruptura y confrontación».

Desde la Conferencia Episcopal se argumenta que solo «el 0,2% de los casos se han dado en actividades religiosas, algo que siendo para nosotros grave, pone en su magnitud las dimensiones del problema». Además de echar mano del reciente informe de la fundación ANAR, los obispos españoles también exponen el trabajo que se viene realizando estos años para aplicar la «tolerancia cero» marcada por el Papa Francisco que se ha traducido tanto en protocolos de actuación para este tipo de delitos, así como medidas de prevención para la protección de los menores en entornos seguros.

De la misma manera, más allá de las menciones a la ministra Belarra, el comunicado de los prelados no hace valoración alguna de las nuevas medidas que acoger la nueva ley como el hecho de que la prescripción de los delitos graves empezará a contar cuando la víctima tenga 35 años.

Desde ahí, la nota del Episcopado también enfatiza que «la Iglesia está firmemente comprometida en la promoción integral a través de miles de iniciativas que buscan y desarrollan miles de iniciativas cada año que buscan formarlos en valores tan relevantes como la solidaridad, el respeto a la diferencia, el servicio al bien común o el cuidado del entorno según los principios del humanismo cristiano».

Apoyo de Iglesias

Apenas una hora después de que los obispos reaccionaran a los dardos de la ministra, el ex vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, salía en defensa de su compañera de filas a golpe de tuit. «Los que ensucian a la Iglesia son los curas violadores y los obispos que les han protegido», señalaba el candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, que añadía un «Brava ministra Ione Belarra».

De esta manera, el ahora candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Pablo Iglesias, recrudecía un ataque que ya arrancó el mismo jueves cuando apuntó que la reforma legislativa «protege a los niños y niñas también de la violencia y abusos que han padecido a manos de repugnantes jerarcas eclesiásticos a los que, demasiadas veces, la Iglesia católica protegió».